Mexico 68

Artículo publicado el 22 de Noviembre de 2009
Artículo publicado el 22 de Noviembre de 2009
Por Frédégonde Rudolf 1968, ciudad del crimen, fue en Tlatelolco.../mi amigo fiel allí perdí/...la « v » de « victoria » en su mano y me dijo adios.../ Fue un 2 de octubre, nunca se olvida.../el luto en las casas no ha terminado...pasó una honda herida, siempre quedó .../ Te pregunto ahora de quién es el turno.../ tal vez sea en el Chiapas o de nuevo en el districto federal...
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Plaza de las Tres Culturas, barrio de Tlaltelolco (México Districto Federal)

El 2 de octubre pasado- como se suele hacer cada año- hubo una gran marcha por el otro lado del Charco, en la ciudad de México, a partir del Zócalo (plaza mayor), en recuerdo de aquellos estudiantes mexicanos asesinados ese mismo día pero durante el período agitado del 1968. Eso pasó hace 41 años.

1968, el año de todos los conflictos

En una gran parte del mundo, el año 1968 fue el año de conflictos sociales y especialemente el de las revueltas de estudiantes. Por supuesto esa explosión de luchas estudiantiles influyó a los estudiantes mexicanos. Nuevos gustos, nuevas preocupaciones surgían entre los jóvenes de la clase media. Era la época de la ruptura, de la « Onda », la cual generalmente apasionaba a un público estudiantil, a veces contestatario.

Sin embargo si comparemos los acontecimientos que tuvieron lugar en la ciudad de México de julio hasta octubre del 68 con nuestro « Mayo del 68 », éste aparece más como « jugueteos »de estudiantes pues en México -a diferencia del Hexágono- los movimientos estudiantiles conocieron un desenlace violentísimo.

De entrada, el advenimiento de la era 68 se presentó duro para el gobierno mexicano a causa de varios desórdenes sociales que ya habían sacudido el DF y varios estados del país. Al poder se encontraban pues -para lo bueno y para lo malo- Díaz Ordaz- presidente de la república mexicana desde el año 1964- así que su compinche Luís Echeverría, ministro del Interior. El partido político que ambos representaban era el PRI (Partido Revolucionario Institucional), un partido dizque socialista, « arcaico » ya que resultaba de las revoluciones mexicanas de los años 1910-1920. El PRI se impuso en el año 1929 y permaneció al poder hasta el año...2000(¡!), o sea durante más de 70 años, de ahí su apodo: el « Partido del monopolio » y las numerosas acusaciones de fraude que persistieron a lo largo de su reinado...

Justamente, a mediados de la década de los 60, el pueblo mexicano manifestaba cada vez más su descontento frente a aquel régimen que les parecía demasiado autoritario, crapuloso y corrupto; con que hubo un montón de marchas de protestación en varios estados del país y la mayor parte se desarrolló en la capital e ya el pueblo se quejaba de los métodos violentos de represión a los cuales la policía anti-disturbios recorría. Los manifestantes no eran sólo puros estudiantes: también había un gran número de padres, de trabajadores, de obreros... total, muchos ciudadanos decepcionados por la cara real del PRI, partido revolucionario que se había vuelto conservador, el cual -hasta ahí- siempre había sido plebiscitado. Con el transcurso de los años, éstas manifestaciones tomaron un cariz mayor, con que la policía mexicana se vió forzada a radicalizar sus métodos de represión y así empezó la violación de un gran número de derechos fundamentales e inalienables. Fue así que las policías pisotearon el derecho que garantizaba una autonomía completa a la UNAM (Universidad Nacional y Autónoma de México), ocupando varios edificios universitarios. Ahora bien, desde el año 1910, fecha de su creación, la palabra clave de la UNAM siempre había sido: « UNAM, territorio libre de América »...La cólera subió entre los estudiantes, los profesores y el mismo rector de la universidad, quién se volvió el jefe de fila. Poco tiempo después, el CNH (Comité Nacional de Huelga) fue puesto en marcha; en ese convergían algunos representantes de distintas universidades y escuelas.

Un gobierno dispuesto a todo para salvar las apariencias

En aquel entonces, el mundo entero iba a clavar los ojos en la ciudad de México ya que el 13 de octubre los Juegos Olímpicos iban a desarrollarse allá. Era la primera vez que se elegía un país de América Latina para la organización de tal evento, con lo cual más valía que ésta cuidara a su imagen... Ahora bien, en aquel momento, el CNH había decidido organizar un gran mitin, el cual debía tener lugar el 2 de octubre, en la Plaza de las Tres Culturas, o sea unos diez días antes de los JJOO. El presidente Díaz Ordaz intuyó entonces en aquella reunión el punto de arranque de un verdadero abrasamiento popular y, temiendo la anulación de los JJOO, buscó un medio decisivo para acallar ésas rebeliones: decidieron, pues, la creación del famoso Batallón Olimpia, al cual las autoridades políticas dieron la orden de hacer degenerar voluntariamente aquella manifestación.

Crónica de una noche sangrienta

Pues aquella reunión estudiantil se desarrolló en la Plaza de las Tres Culturas y empezó hacia las cinco de la tarde.Situada en el barrio histórico de Tlatelolco, esa explanada se llama así para hacer referencia tanto al glorioso pasado prehispánico de México como a su historia colonial y a su presente. Así que no teneís de qué extrañaros al ver « reconciliados » un viejo templo azteca y una Iglesia colonial (Santiago Tlatelolco) y todo eso rodeado de infraestructuras modernas que datan del inicio de la década de los 60 que los mexicanos deben a Ernesto Urruchurtu, el « barón Hausmann del siglo 20»(cf el edificio del ministerio de Relaciones exteriores)...inédito, ¿¡no?!

En un principio, todo pasó bien. Allí se hallaban reunidos de manera muy solidaria unos millares de mexicanos (8 000), de toda edad, categoría social y profesión confundidas, con el fín de protestar a coro contra los desvíos totalitarios del gobierno socialista y defender un mejor respeto de sus derechos constitucionales (restauración de la autonomía de la universidad, liberación de todos los presos políticos, disolución de la policía anti-disturbios, fín de la presencia de carros de asalto en las calles, abolición de un artículo de ley que permitía perseguir cualquier mexicano que contestaba el régimen, etc), los cuales se veían abofeteados cada vez más.

Pero, hacia las 6, cuando empezó a oscurecer, un helicóptero surgió en el cielo. Rasaba el suelo y de repente soltó unas bengalas de color verde. En realidad, se trataba de un código dirigido a los agentes especiales del « Batallón Olimpia » dispersados en la Plaza, para señalar el comienzo de los disparos y ,en dos patadas, se oyeron ráfagas de ametralladora.

« No corrad, compañeros, ¡No corrad! Tranquilizáos, ¡que son balas de fogueo! ». Aquel día, los oradores hicieron un esfuerzo desesperado para controlar esa situación tan violenta. Pero viendo que se trataba de una verdadera masacre ya que algunos empezaban a caer bajo las balas, los participantes intentaron huir. Algunos tocaron a la puerta de la Iglesia Santiago de Tlatelolco pero los franciscanos no abrieron. Otros se refugiaron en los edificios del barrio pero unos hombres vestidos de civil no tardaron en alcanzarlos y mataron a los testigos de las atrocidades que hicieron a los estudiantes. Aquella matanza pasó delante del edificio del Ministerio de Relaciones exteriores y mucha gente que allí trabajaba, asistió a ello. Pero aquel día la indiferencia fue reina.

Las fuerzas del orden público, ya presentes al iniciar el mitin, replicaron con cañonazos y ráfagas de ametralladora pero éstas y la muchedumbre estaban bloqueadas por todos lados De hecho, desde el inicio de la reunión, los distintos miembros que componían el dicho Batallón se habían posicionado minuciosamente. En la cumbre de los departamentos que rodeaban la Plaza de las Tres Culturas, se hallaban puestos varios tiradores de primera y, habiendo recibido la señal, eran ellos quienes disparaban sobre la muchedumbre y la policía mexicana. Además, unos hombres armados estaban infiltrados dentro de la masa; la mayoría era muy joven y para evitar que fueran confundidos con los estudiantes y que fueran tomados entonces como blancos, éstos llevaban un guante blanco. Los soldados que componían aquella tropa no tenían que llevar ningún uniforme para que después no se acusara al ejército mexicano. Se decía que habían sido formados en los Estados Unidos, por la CIA.

« Salvados » de la justicia pero no de la Historia

Aquella matanza tuvo una resonancia internacional y la gente se indignó por todos lados, excepto en México dónde las repercusiones inmediatas fueron mínimas gracias a una sutil estrategia de desinformación. Como la fecha de los JJOO se acercaba, no había que ensuciar la imagen del Estado mexicano...

En efecto, el día después del drama, en la prensa mexicana, se habló de un número irrisorio de muertos y heridos. No se cortaron en echar la culpa a la juventud mexicana, reprochándole una fuerte colusión con el régimen castrista de Cuba, régimen de inspiración comunista. Verdad es que estando en plena Guerra fría, ese último argumento fue impactante. El presidente lo mantuvo y incluso se felicitó de haber salvado la nación de un complot internacional « rojo » que no buscaba más que socavar sus instituciones. Encima, los llamamientos de « héroes » de extrema izquierda al final de los años 60, como el Che, le dió involuntariamente crédito. Una verdadera retórica de Guerra fría...

En realidad, el número de muertos oscilaba entre 300 y 500- y quizás más- sin contar a los heridos, las personas detenidas, encarceladas en prisiones, campos militares o misteriosamente desaparecidas... Aquella noche, las ambulancias hicieron un número incalculable de vaivenes...

El « temporal » pasó y en México la vida volvió a tomar una quietud aparente...El presidente Díaz Ordaz inauguró los JJOO y éstos se desarrollaron sin disturbios, salvo que la gente se las arregló para hacer volar al borde del balcón presidencial una cometa en forma de paloma...negra, para recordar que un gran número de familias estaban de luto.

En el año 1970, Echeverría sucedió a Díaz Ordaz a la presidencia cuando a la luz de todo lo ocurrido, se hubiera podido pensar en un voto sanción contra el PRI...

Aun así, pese a esa ley de silencio practicada por los gobiernos sucesivos del PRI, esa masacre quedará para siempre en las memorias de los ciudadanos: una cincuentena de novelas (entre las cuales se encuentra una escrita por Elena Poniatowska, La Noche de Tlatelolco(1971), de obras de teatro así que un puñado de películas (entre las cuales, la muy realista Rojo Amanecer(1989) de Jorge Fons) salieron a luz con el fin de romper el tabú y de perpetuar el recuerdo de toda aquella generación de sacrificados cuyo único crimen había sido el de querer renovar una sociedad que les parecían demasiada injusta.

Así, desde aquel funeste día, cada 2 de octubre se suele hacer una marcha conmemorativa en la ciudad de México, a la cual se juntan unos « veteranos » que vivieron aquel triste acontecimiento y nuevas generaciones, las cuales- aunque no conocieron la revuelta del 1968- también manifiestan su solidaridad. En recuerdo de esas miles de manos de estudiantes que se levantaron dibujando el signo « V » para « Venceremos », hoy se suele clamar allá un eslogan que suena como una verdadera advertiencia a los gobiernos susceptibles de cometer nuevas atrocidades contra el pueblo mexicano: « 2 de octubre, ¡No se olvida! ».

Hasta el día de hoy, ningún responsable político fue jurídicamente designado, pese a un gran número de tentativas...A principios del siglo 21 solamente, el Comité del 68 logró llevar a Luís Echeverría, ex-ministro del Interior y ex-presidente, a los bancos de acusados para que respondiera al cargo de acusación de genocidio, homicidios, lesiones y desapariciones forzadas. Sin embargo, tras unos años de tergiversaciones, la justicia mexicana lo absolvió por falta de pruebas, cuando ese había sido el « malo de la película »...

Es verdad que aquel acontecimiento puso fin a más de 3 meses de contestación estudiantil contra el gobierno socialista del PRI, pero asímismo dió a luz nuevas formas de oposición. El « pacto » entre el pueblo mexicano y el régimen procedente de la Revolución empezó a deshacerse.

« Abyssus abyssum invocat » (2)

Aquel vergonzoso suceso del 2 de octubre del 68 recuerda otro más sangriento aún que tuvo lugar en el mismo sitio -en el barrio de Tlatelolco- pero con un intervalo de...¡casi 5 siglos! En agosto del año 1521, el gran Conquistador Cortés irrumpió ahí con todo su ejército, el cual exterminó a miles de indigenas (40 000)...Un testimonio macabro nos revela el gran desconcierto de los indigenas frente a la destrucción de la ciudad sagrada y a la matanza gratuita de sus compañeros: « Aquella triste y lamentable suerte nos hundió en la angustia/ y por los caminos yacen unos dardos rotos/ Los cabellos están en desorden/ Los techos de las casas se hundieron y las paredes enrojecieron/ por las calles, por las plazas, las lombrices proliferan/ mientras sobre las paredes se esparcen los sesos » (3)... Tal vez sea exagerado establecer un paralelo entre esas dos masacres, pero no es una casualidad si aquel desdichado acontecimiento del 2 de octubre del 68 también se hizó conocer bajo el nombre de la « Segunda masacre de Tlatelolco », refiriéndose a la primera, claro. Además, una estela conmemorativa homenajea cada uno de estos sombríos eventos, pero sólo fue al otoño del 2007 que un mausoleo fue erigido por el Comité del 68 para los estudiantes. Sin embargo, la lista de los nombres inscritos en la estela no sería exhaustiva: faltaría un gran número. El mismo día de la inauguración de ese memorial, la escritora rusa Elena Poniatowska, quién- entre otras cosas- fue uan gran figura de la izquierda mexicana, hizó un discurso conmovedor en el cual recordó todos los hechos cometidos aquel día y declaró que el « 2 de octubre, no se olvida »...

(1) Fragmento de « México 68 », canción del talentoso autor-compositor mexicano Fernando Lara

(2) « Una falta acarrea otra »

(3) Histoire du Nouveau Monde Tome I: De la découverte à la conquête de Bernand et Gruzinsky, Paris, Fayard, 1991 (p.339)