Mi último hogar

Artículo publicado el 16 de Noviembre de 2013
Artículo publicado el 16 de Noviembre de 2013

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Fotógrafa: Tania Gisselbrecht

El hogar, ¿es un lugar? ¿Una casa? ¿Una familia? ¿Un refugio? ¿Un santuario? ¿Un momento? ¿Un sentimiento? ¿Un vínculo? Allí donde estés. En todas partes, en cualquier parte. Cuanto te sientes vivo, conectado, en paz.  Siempre, en cualquier momento. Las casas se compran y se venden. Un hogar siempre sigue contigo, porque el hogar está en el interior. Los momentos dichosos no son sino extensiones de tu hogar: el abrazo de tu madre, tus amigos diciendo tu nombre, el susurro de una ligera brisa en los árboles, el roce de una mano, la sensación de paz interior, la dulce tarta de manzana de tu abuela, el aroma de la piel de tu amante, la cálida caricia del sol, la sonrisa de niños  felices… Si experimentas cualquiera de estas sensaciones, no habrá otro lugar en la tierra donde prefieras estar. El hogar es donde y cuando sientes alegría y libertad. Donde y cuando creces y te sientes orgulloso de ti mismo. Donde y cuando te sientes amado y seguro. Donde y cuando amas. Tu alma gemela, tus parientes, extraños.  Tú mismo. Puesto que el hogar es amor, no hay nada como tener un segundo hogar. Los muros no perduran pero el amor sí. Más allá del espacio y del tiempo. Sin amor, uno no tendrá nunca un hogar.

Estambul, 2012-2013

El hogar, ¿es un lugar? ¿Una casa? ¿Una familia? ¿Un refugio? ¿Un santuario? ¿Un momento? ¿Un sentimiento? ¿Un vínculo?

Allí donde estés. En todas partes, en cualquier parte. Cuanto te sientes vivo, conectado, en paz.  Siempre, en cualquier momento. Las casas se compran y se venden. Un hogar siempre sigue contigo, porque el hogar está en el interior. Los momentos dichosos no son sino extensiones de tu hogar: el abrazo de tu madre, tus amigos diciendo tu nombre, el susurro de una ligera brisa en los árboles, el roce de una mano, la sensación de paz interior, la dulce tarta de manzana de tu abuela, el aroma de la piel de tu amante, la cálida caricia del sol, la sonrisa de niños  felices… Si experimentas cualquiera de estas sensaciones, no habrá otro lugar en la tierra donde prefieras estar. El hogar es donde y cuando sientes alegría y libertad. Donde y cuando creces y te sientes orgulloso de ti mismo. Donde y cuando te sientes amado y seguro. Donde y cuando amas. Tu alma gemela, tus parientes, extraños.  Tú mismo. Puesto que el hogar es amor, no hay nada como tener un segundo hogar. Los muros no perduran pero el amor sí. Más allá del espacio y del tiempo. Sin amor, uno no tendrá nunca un hogar.

Estambul, 2012-2013

taniagi@hotmail.com