Microsoft: no cabe recurso

Artículo publicado el 13 de Noviembre de 2007
Artículo publicado el 13 de Noviembre de 2007

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Abuso de posición dominante y el porqué de cómo una compañía privada es castigada con más severidad que la violación de los derechos de los ciudadanos por parte de las instituciones comunitarias y los gobiernos nacionales.

El 17 de septiembre el Tribunal Europeo de Primera Instancia confirmó la multa de cerca de 500 millones de euros impuesta por la Comisión Europea a Microsoft por abuso de posición dominante. Se trata de la mayor sanción económica impuesta en la historia del derecho comunitario. Hoy expira el plazo para el recurso.

Dos acusaciones contra Microsoft

El abuso de posición dominante en el caso Microsoft se basa en dos acciones. Primero, existe una negativa por parte de Microsoft de comunicar a sus competidores sus requisitos de interoperabilidad, lo que les impide compatibilizar sus software con el sistema operativo Windows. En otras palabras, la no comunicación de dichas especificidades constituye un obstáculo al funcionamiento de determinados programas de los competidores de Windows. Microsoft argumentó que no era necesario comunicar ningún dato ya que técnicamente existen otros cinco métodos que permiten llevar a cabo la interoperabilidad. Además, dicha información estaba registrada como propiedad intelectual. Sin embargo, el Tribunal Europeo de Primera Instancia sostuvo que esos cinco métodos sólo garantizaban una leve entrada de los competidores de Microsoft en el mercado.

En segundo lugar, el programa Windows Media Player se halla preinstalado en el entorno Windows 2000, tratándose de otro abuso de posición dominante. Microsoft se defendió alegando que si existiesen dos ordenadores por el mismo precio y uno de ellos poseyese dicho programa y el otro no, nadie compraría el ordenador que no lo tiene instalado. El Tribunal consideró que Microsoft violaba así el derecho del resto de empresas a prohibir a sus empleados escuchar música en el trabajo.

No sería correcto describir la defensa de Microsoft contra la Comisión Europea como inútil, sugiriendo esta última que Microsoft tenía que pagar el salario de los expertos europeos que debería controlar dicha compañía.

La Corte de Luxemburgo: competencia universal

Lo que es más interesante es el hecho de que la Corte de Luxemburgo haya jugado el papel de tribunal impenitente ante la lista de interminables trucos legales propuestos por Estados Unidos. De hecho, se trata de un conflicto anterior entre Microsoft y la compañía ameriacana competidora -Sun Microsystems-. El proceso empezó en Estados Unidos y terminó con una sentencia que no convenció a ninguna de las partes, de ahí que recurriesen a Europa.

La Comisión Europea describió como "el mundo" al mercado en donde se desarrolla el conflicto. En varias hojas de la sentencia, se refieren a Microsoft como detentador de un "poder global". Los jueces tuvieron en cuenta los efectos negativos de la violación cometidad fuera de Europa y su influencia sobre el área económica europea. De hecho, es una manera indirecta pero inequívoca de proclamar la competencia universal de la Corte de Luxemburo. En otras palabras, la UE se considera a sí misma competente para juzgar a una multinacional en caso de violaciones cometidas fuera del mercado europeo.

No lo volváis a hacer

La cuestión final se centra en cómo ascendió la multa a la cantidad de 497 millones de euros. La Comisión y los jueces coincidieron en la opinión de que la multa tenía que ser mayor que la parte proporcional al daño cometido, con lo cual a Microsoft nunca se le ocurriría volver a repetir el hecho punible.

Sin embargo, existen cientos de casos donde la Comisión y los gobiernos nacionales violan las leyes europeas frente a particulares, empresas u otras entidades. En estos casos, los tribunales europeos nunca aplican los mismos cánones. Cojamos por ejemplo el caso del caso Nachova en febrero de 2004. Kuncho Angelov y Kiril Petkov, dos búlgaros de 21 años se hallaban bebidos cuando fueron asesinados por un militar con un rifle automático cuando estaba intentando arrestarlos. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos indemnizó a sus familias con sólo 11.000 euros. Una mera muestra de la práctica habitual de la justicia europea. ¿No es absurdo comparar 497 millones de euros frente a tan sólo 11.000?