Midia Ninja: el Mundial viste las calles

Artículo publicado el 26 de Agosto de 2014
Artículo publicado el 26 de Agosto de 2014

Un colec­ti­vo de apro­xi­ma­da­men­te dos­cien­tos ac­ti­vi­stas se pre­pa­ra para con­tar lo que sucederá fuera del es­ta­dio que acogerá el Mun­dial de fút­bol en Bra­sil, den­tro de un clima de tensión y ma­les­tar que no pro­me­te nada bueno.

Bra­si­l, la tie­rra del fút­bol, el sol y la diversión. No exac­ta­men­te, Bra­si­l es una tie­rra de su­fri­mien­to, po­bre­za y cri­mi­na­li­dad que en este caso está dispuesta a acoger el Mundial, actualmente dividida en dos. Por un lado, pueden acoger miles de personas, por otro, está la población cansada de la criminalidad, de la pobreza y de un malestar social difuso que no duda en manifestarse en las plazas en cuanto se presenta la ocasión. La acogida de la edición carioca del Mundial 2014 no ha sido en absoluto tan relajada y amena como pensábamos. Desde el pasado mes de junio, cuando el país jugaba la Copa Confederaciones, un precalentamiento antes de la competición mundial, hubo cientos de manifestaciones en las calles de las ciudades más importantes de Brasil, muchas de las cuales acabaron de manera violenta.  

No hubo nada de marchas carnavalescas o música samba. Por un lado, estaban los policías preparados para los disturbios y por otro, los ciudadanos que intentaban protestar contra los elevadísimos gastos, en su mayoría realizados con fondos públicos, para la construcción y la modernización de los estadios. Gastos que deberían haber sido destinados a los servicios primarios: transporte, sanidad y educación. 

Desde entonces las manifestaciones y huelgas siguen produciéndose. En las últimas semanas, tanto empleados públicos como trabajadores privados han dejado de trabajar  para reivindicar "mejores condiciones de trabajo" y han al­za­do la voz por la escasa calidad de los servicios sanitarios, escolares y de movilidad ahora en el medio del colapso.

Mìdia Ninja, los pe­rio­dis­tas for­man parte del pue­blo

Tras los enfrentamientos ocurridos en la plaza durante el pasado junio emerge Media Ninja, un col­ec­ti­vo compuesto por escritores, fotógrafos, editores de vídeo y ciudadanos cuyo propósito principal ha sido, sin ánimo de crear disturbios, sensibilizar a la opinión pública, tanto brasileña como no. Es decir, es el desencadenante de todo lo que ha ocurrido en las calles de las ciudades más importantes de Brasil.  Nacido bajo un clima de secreto absoluto, este pro­yec­to, le­ga­do de la esfera de los mo­vi­mien­tos de izquierda y las actividades comunicativas del cir­cui­to del colectivo Fora do Eixo (or­ga­nizadores de festivales musicales y eventos culturales), fue rechazado en poco tiempo tras reclutar aproximadamente 2.000 colaboradores con base en 100 ciudades carioca, a cualquier hora del día (o la noche), para informar a todos los que habían en las plazas de las ciudades principales de Brasil. 

Bruno Tor­tur­ra, uno de los líderes del colectivo, explica cómo Midia Ninja se propaga gracias a la ayuda de las nuevas tecnologías e instrumentos multimedia, como una "al­ter­na­ti­va al periodismo tra­di­cio­na­l" convirtiendo la frase "sin cortes ni cen­su­ra" en un auténtico lema. Ra­fael Vi­lel­la, fotógrafo del colectivo, subraya la utilidad del trabajo que el grupo realiza día tras día, y por otro lado destaca la importancia de "of­recer al público una meta-narrativa con la finalidad de mostrar todo lo que no aparece en los medios normales de comunicación".

Armados con teléfonos inteligentes, videocámaras y máscaras antigás 

Usando las redes sociales como principales plataformas de difusión, Mìdia Ninja se ha destacado desde el principio por una pro­fun­da ruptura con los medios tradicionales. Cen­tenas de fotos y vídeos, incluso de aficionados, se exponen en Fa­ce­book o  Tum­blr buscando sensibilizar la opinión pública acerca de las razones de las manifestaciones, mostrando las denuncias y destacando diversos abusos cometidos por las fuerzas del orden. Gra­cias a un vídeo, los manifestantes han logrado desenmascarar a un in­fil­tra­do de la policía, quien había arrojado du­ran­te una pro­te­sta un cóctel mo­lo­tov desencadenan­do una vio­len­ta reacción.

Tras los proyectiles de goma, los gases lacrimógenos, las piedras y los frag­men­tos de granada,  los nuevos periodistas en acción (versión 2.0), armados con teléfonos inteligentes, cámaras de vídeo y máscaras antigás han conseguido en estos meses contar lo que estaba ocurriendo en las calles de una nación en la que el contraste entre el lujo y la pobreza es cada vez más amplio. El motivo de celebración de hace siete años, cuando la nación futbolística por excelencia ganó la compteición, ha dejado rápidamente el paso abierto a la frustración y la rabia de gran parte de la población pobre, en contraposición a la autoridad. De los 200 millones de ciudadanos brasileños, hoy solo el 50% se declara feliz de acoger la competición más importante del fútbol en el planeta. Al resto probamente lo encontraremos en la plaza, manifestándose a puño cerrado contra las injusticias y contra la pobreza cada vez más olvidada. Nosotros, los occidentales, estaremos demasiado ocupados animando a nuestras amadas naciones pero, después de cada partido, echar un vistazo a la página web de Mìdia Ninja no nos costará nada y servirá para recordarnos que todos somos parte de la misma raza humana.