Miedo a Gross y su denuncia del antisemitismo polaco

Artículo publicado el 28 de Enero de 2008
Artículo publicado el 28 de Enero de 2008
La publicación del libro de Jan Gross sobre el antisemitismo de postguerra produce un gran revuelo entre la opinión pública polaca.

Fear: Anti-Semitism in Poland after Auschwitz" es el título original de la obra de Jan Gross que tanta polémica ha suscitado en el seno eclesiástico, entre los historiadores y en los medios de comunicación polacos. Jan Gross, catedrático estadounidense de origen polaco, publicó en 2000 otro libro controvertido, titulado Vecinos. El exterminio de la comunidad judía de Jedwabne. La obra se centraba en los sucesos del 10 de julio de 1941, fecha en que los polacos, siguiendo los pasos de los alemanes, quemaron a centenares de judíos en el pueblo de Jedwabne. Hoy, el nombre del autor vuelve a aparecer en primera plana.

"Fear: Anti-Semitism in Poland after Auschwitz" [Miedo. Antisemitismo en Polonia al finalizar la guerra] fue ya objeto de críticas hace dos años, cuando la versión original vio la luz en Estados Unidos. En este libro, Gross califica a los polacos de antisemitas, describe escalofriantes casos del empleo de la violencia contra los judíos hacia finales de la guerra y en tiempo de postguerra, y llama la atención sobre los acontecimientos que tuvieron lugar en el pogromo de Kielce. El autor considera que el antisemitismo es fruto del temor que tenían los polacos al regreso de los judíos tras la guerra, pues los polacos se habían apropiado de sus bienes, y de su sentimiento de culpabilidad por los actos perpetrados durante la guerra. Gross dirige también sus críticas a la Iglesia polaca y pone en tela de juicio la tesis que defiende que el origen del antisemitismo de postguerra es el gran colaboracionismo de los judíos con el poder comunista.

"El vampiro historiográfico"

El principal reproche que señalan los historiadores en los medios de comunicación es que el enfoque histórico del autor es inapropiado. Se le critica hacer periodismo en nombre de la ciencia, de “sus imprecisas correlaciones entre hechos y cifras" y de citar sólo aquellos testimonios que apoyan su tesis principal. Janusz Kurtyka, director de IPN (Instituto de Memoria Nacional polaco), tilda a Gross de "vampiro historiográfico" y afirma que su obra está lejos de ser una obra científica.

En la entrevista con el autor y con la periodista Halina Bortnowska en la cadena TVN24, el renombrado historiador Andrzej Paczkowski afirmó que "la ciencia debe consistir en investigar por pasión y no por misión. Y Gross acomete una misión". Asimismo, afirma que le "molesta la tendencia de Gross a la generalización de los problemas. En su libro se contradicen dos memorias, la polaca y la judía. Y una cosa es la memoria, y otra la Historia. Los recuerdos de aquella época son blancos o negros, la Historia conoce matices".

Los comentaristas le echan en cara que simplifica las relaciones polaco-judías después de la guerra, sobre todo la dimensión política del conflicto y la participación de los judíos en las estructuras del poder comunista. La derecha recrimina a Gross el empleo de generalizaciones ofensivas. El cardenal Stanisaw Dziwisz acusa en su misiva a la editorial que publicó el libro, Znak, de "despertar los demonios de la antipolonia y del antisemitismo". Una posición similar adoptó el diario de derechas Rzeczpospolita, cuyo redactor jefe calificó la publicación de “antipolaca”.

El gran revuelo levantado por el libro de Gross muestra lo controvertido que sigue siendo el tema del antisemitismo en Polonia. Con todas sus imperfecciones, esta obra ha logrado contribuir a que se retome el debate en torno a la relaciones polaco-judías.