Migrantes de Calais, el dilema fronterizo

Artículo publicado el 4 de Marzo de 2015
Artículo publicado el 4 de Marzo de 2015

Cerca de 2.300  migrantes sobreviven en las calles de Calais, sobre los terrenos vagos de zonas industriales o en cuclillas, con la esperanza de cruzar el Canal de la Mancha. Sobrepasado por la situación, el Ayuntamiento de Calais ruega la ayuda del Reino Unido. Pero este país, sólo oye lo que le interesa.

"¡Que les dejen entrar en Inglaterra!", reclaman los ciudadanos de Calais cuando se les pregunta acerca de los miles de inmigrantes que pasan por su ciudad. Ya sean estos eritreos, etíopes, sudaneses o sirios, estos hombres y mujeres de pasados bien diferentes tienen un punto en común: la esperanza de un futuro mejor en tierra británica. David Lacour, presidente de la asociación Solid’r, que dirige un centro que acoge a 50 mujeres y niños migrantes a las afueras de Calais, lo confirma: "Todas ellas quieren irse a Inglaterra. Para ellas, Inglaterra es el paraíso".

El Dorado o no, todos quieren ir

"Ellas tienen familia o amigos allí", explica Lacour. Unas redes de conocidos bien implantadas, a las que se añaden el conocimiento de la lengua y las perspectivas de futuro, tal y como lo anuncia este joven sirio en un buen inglés: "Mi hermano ha conseguido pasar hace trece días. He hablado con él por teléfono, tiene dónde alojarse, está bien. Yo me iré con él". La alcaldesa de Calais, Natacha Bouchart, denuncia lo que a ella le parece una política británica demasiado "favorable con los inmigrantes", destacando las 36 libras en concepto de alojamiento que se les da semanalmente a los demandantes de asilo en ese país y que actuarían, según ella, como un "imán".

Video del Telegraph donde unos inmigrantes intentan subirse a un ferry.

Todos ellos han tenido desde hace años, con más o menos razón, el mito de El Dorado británico. "Les hemos vendido el sueño", resume el presidente de Solid'r, denunciando la publicidad a favor de su país que ha empezado a molestar a una parte de nuestros vecinos del otro lado del canal. "¡Los migrantes piensan que estarán mejor aquí, pero es falso!", explica una señora originaria de la región de Douvres, donde llegan los ferris con procedencia de Calais. "Ya no queda trabajo aquí, los jóvenes se han tenido que ir del pueblo para encontrar empleo", abunda su  hermana.

Pero el mito y el número de inmigrantes que van llegando a las puertas de Calais no deja de aumentar. En apenas tres meses, han pasado de 1.500 a 2.300 según el prefecto de Pas-de-Calais, Denis Robin. Una atracción inquebrantable por parte de Gran Bretaña que han llevado a Natacha Bouchart a exigir la acción de Londres. El pasado 28 de octubre, ella no dudaba en declarar ante los diputados del otro lado del canal: "No pienso que la frontera deba estar en territorio británico porque es vuestra responsabilidad acoger o no al número de inmigrantes que deseéis".

"Esto es, claramente, un problema de Francia"

Los británicos no comparten esta visión y cuentan con que Francia haga frente a la situación. La razón: la falta de control de las fronteras en los países europeos, cuyo símbolo sería el acuerdo de Schengen que entró en vigor en marzo de 1995 y que permite la libre circulación de personas, sea cual sea su nacionalidad. Esta es la opinión de de estos ingleses de paso por Calais, Gale y Eddy, que no entienden por qué las autoridades francesas no toman las medidas necesarias para hacer frente a esta afluencia de gente: "Decir que nos corresponde a nosotros actuar no es justo. Deberían haberlos detenido a su llegada a Europa. Vosotros habéis firmado Schengen, os toca a vosotros ocuparos de esto".

Al otro lado del Canal de la Mancha, el diputado conservador de la región de Douvres, Charlie Elphicke, es muy claro al respecto: "[Francia] no puede hacer de su problema el nuestro. Francia debe reconsiderar schengen. Nosotros controlamos nuestra frontera y decidimos quién entra y quién sale de nuestro territorio". El gobierno de Cameron está poniendo en marcha cada vez más medios para reforzar la seguridad a la entrada de su territorio. Él se jacta de haber aumentado en 400 personas la guardia fronteriza, perros de detección bien entrenados para detectar a personas escondidas en los bajos de los caminos o de utilizar dióxido de carbono para detectar toda presencia humana.  

Para Charlie Elphicke, el número creciente de migrantes en Calais es la prueba de que su refuerzo fronterizo es eficaz. Él no quiere escuchar que la mayor parte de migrantes que están en Calais se han jugado la vida con un único objetivo: llegar a Inglaterra. "La alcaldesa de Calais dice cualquier cosa. Todos los migrantes no quieren  pasar a Inglaterra. Si ese fuera el caso, ¿cómo puede ser que el año pasado sólo 25.000 personas pidieran asilo a Gran Bretaña contra las 65.000 que lo hicieron a Francia?".

Asegura ser presa de una cierta frustración, porque suele entenderse mejor sobre estas cuestiones con un gobierno socialista que con la alcaldesa del UMP (el partido conservador francés) de Calais. "Hacemos pasar acuerdos sin consultarle. Natacha Bouchart parece estar más preocupada del ascenso del Frente Nacional que de la gestión de su ciudad", ironiza. 

"Solo el UKIP puede sacarnos de esto"

Sin embargo, para el diputado de Douvres, los conservadores ingleses tampoco dejan de adueñarse de los temas de campaña del partido populista UKIP, quien hizo de la inmigración y del euroescepticismo sus caballos de batalla. Charlie Elphicke fustiga así a un demasiado grande "cambio social" debido al precedente gobierno laborista que dejó "que todo el mundo entrara" y deseaba "cambiar a la población". "Los habitantes pueden aceptar cambios ligeros a largo plazo, pero si cuestionan estos cambios, se les acusa de racismo", continúa. Para este conservador, adoptando una posición firme en el tema de la inmigración, su formación no hace sino responder a las expectativas de los electroes. Pues, según los sondeos, la inmigración se ha convertido desde mediados de 2014 en la primera preocupación de los británicos, por delante de la economía.

En Douvres, esto es también un motivo de preocupación para algunos. "Escuchar esos casos de agresión en Calais no es algo muy tranquilizador", afirma esta residente, antes de agregar con hastío que "la ciudad está llena de inmigrantes... y no de los mejores". Un clima de ansiedad se han extendido por la alcaldía de Calais, según Charlie Elphicke y el Daily Mail. "El adjunto a la alcaldía de Calais ha amenazado con pagarle a todos los inmigrantes un billete a Inglaterra, lo que ha causado exasperación y angustia entre la la población", lamenta el diputado.

Este discurso intransigente y muy crítico respecto a Fancia pretende ser tranquilizador pero ¿será tan escuchado como el del líder del UKIP? Para esta inglesa de Douvres, cuyo marido trabaja en Calais "solo Nigel Farage puede sacarnos de esto". Como el 27,5% de los votantes británicos, ella confiesa que "en las elecciones europeas le di mi voto".