Milinkevich: Creo en una Bielorrusia europea

Artículo publicado el 13 de Marzo de 2006
Artículo publicado el 13 de Marzo de 2006

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Aleksander Milinkevic, líder del principal movimiento opositor en la próximas elecciones bielorrusas, explica sus ideas para alcanzar un futuro democrático en Bielorrusia

Desde que Lukashenko llegó al poder, decenas de periódicos independientes y cientos de ONG han desaparecido, mientras miles de empresarios han sufrido perjuicios. Es más, hablar bielorruso, hoy en día, se considera un símbolo de pertenencia a la amotinada oposición.

Esto no es normal. Libertad de conciencia, libertad de movimiento, libertad de expresión, libertad de información, libertad de iniciativa económica. Estos son los remedios para escapar del error totalitarista que los bielorrusos tienen que sufrir hoy en día.

La "Estabilidad" es el mensaje transmitido a través de los periódicos, la radio y la televisión estatal durante todo el día. Sin embargo, esta estabilidad es sinónimo de estancamiento. La sociedad civil está inmovilizada, paralizada por el miedo y sin información objetiva a su alcance. Las elecciones libres son imposibles cuando cualquier crítica a las autoridades es condenada como un acto criminal y un ataque al Estado. Las escuelas y centros de educación fueron obligados a promulgar la ideología del Estado y los profesores que no lo aceptaron fueron despedidos. Otros cerraron porque su existencia estaba reñida con la primacía de la ideología del Homo Sovieticus. Los Bielorrusos deben ser liberados de los grilletes del miedo y estar enterados de sus alternativas.

Libertad, no revolución

Bielorrusia no necesita una revolución, pero sí unas elecciones transparentes y justas para poder asegurar los votos de la gente. En caso de falsificación, la gente saldría a las calles para manifestar de manera pacífica su elección. Aquellos que se encuentran en el poder lo saben y esta es la razón por la que el KGB (servicio secreto bielorruso de inteligencia) puso en marcha unas enmiendas para hacer más estricto el Código penal. Por eso, ahora hay gente en la cárcel por razones políticas y las llamadas de teléfono de activistas demócratas están siendo pinchadas, al tiempo que se les está investigando. Por esto es por lo que no hemos tenido debates en televisión desde 1994. Para las campañas electorales, sólo hay dos canales de televisión y dos programas de radio, cada uno dura media hora, ninguno de ellos en directo, y el comité de elecciones centrales prohíbe a los periódicos independientes publicar el programa electoral de la oposición.

En los últimos meses, he visitado 40 ciudades y pueblos de Bielorrusia. Los mítines con gente a lo largo del país y los resultados del desarrollo de la campaña puerta a puerta nos dan razones para ser optimistas. La gente quiere libertad, verdad y justicia, lo que quiere decir que ¡juntos ganaremos!

Las relaciones bielorrusas con los países colindantes están yendo a peor, sin mencionar las relaciones con la Unión Europea y los Estados Unidos. Estos son considerados por el régimen como monstruos que intentan tragarse a nuestro "país independiente". Una vergüenza para un país en el corazón del continente Europeo.

Restaurando la libertad en Bielorrusia

En las próximas elecciones, hemos invitado a observadores internacionales para hacer fuerza. Hemos creado una gran coalición democrática y deseamos coordinar nuestras acciones con el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa y la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE). Pensamos que sin serios cambios en la mentalidad de la sociedad bielorrusa y en las regulaciones y prácticas electorales, las elecciones presidenciales del 19 de marzo no podrán ser consideradas como el deseo de los bielorrusos. Nos hemos embarcado en la dura misión de restaurar la libertad en Bielorrusia. Esta es nuestra meta y estoy orgulloso de ser el candidato por el Congreso de las Fuerzas democráticas de Bielorrusia, una organización-paragua unida por los valores de la democracia, aún amenazada por las autoridades. De nuestros vecinos europeos esperamos comprensión y firmeza en los principios al hacerse cargo de la situación. No descansaré hasta que el deseo de la mayoría tenga el poder. Creo en una Bielorrusia Europea.