Misión local: Buscando Europa en Nápoles

Artículo publicado el 5 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 5 de Noviembre de 2014

A menudo Europa parece estar lejos de la política local. Pero ¿realmente lo está? Las conexiones pueden ser más profundas de lo que parece a simple vista. Hemos analizado este amplio tema con políticos y activistas napolitanos y estos son los pensamientos que comparten.

Un grupo de simpáticos hombres habla en voz alta y juega a las cartas delante de sus viejas puertas de hierro mientras unos jóvenes compiten con sus motos por las estrechas calles. Las plazas están llenas y los monumentos son antiguos. Estas son las pequeñas piezas que forman Nápoles. Pero, si hablamos de política, la postal de nuestra mente se transforma rápidamente en un escenario más oscuro. Nápoles, y otras ciudades de la región de Campania, son el templo de juegos políticos que tienen como resultado específicos y amplios problemas actualmente en curso. Esto hace que uno se pregunte hasta qué punto están trabajando los gobiernos locales y qué posición y papel debería adoptar la Unión Europea en una situación como esta.

Uno de los mayores problemas que afecta a la ciudad es la contaminación y el problema de la basura, explica Claudio Silvestri, periodista para el periódico Romay su compañero Michele di Salvo. "Cuando de Magistris (actual alcalde) fue elegido, la mayor emergencia era la distribución de la basura local. De Magistris anunció que una vez elegido, solucionaría este problema. Cuando ganó, resolvió el problema en más o menos un mes. Pero en realidad no lo solucionó, simplemente cogió el problema y lo puso en otro lugar."

La basura fue reubicada. Esa fue la única "solución" a la emergencia; pero mantuvo el porcentaje de basura en la ciudad estable en un 18%. "Allora, la trasladaron a los Países Bajos. En noviembre, llegará a España," añadió. La mafia local, más conocida como la Camorra, también maneja la basura. Durante los pasados años, miles de ciudadanos se reunieron para protestar por sus vertidos de residuos químicos en los alrededores, deshechos que contaminaron el agua y la tierra subterráneas y provocaron algunas enfermedades serias.

25 años, un proyecto

Además de la planificación de soluciones exhaustivas a largo plazo, el gobierno local también tiene problemas con el uso de los fondos de la UE, que se están empleando en soluciones superficiales, como el caso de la basura.

En 25 años, el único proyecto finalizado con fondos europeos fue la construcción del sistema de metro subterráneo, el metropolitano, que fue un proyecto difícil, ya que la zona subterránea de Nápoles está llena de monumentos arqueológicos y agua de mar. "Esto supuso una mejora en nuestra calidad de vida, por supuesto. Pero para el resto de cuestiones importantes, no tienen idea, todo lo demás está estancado", comenta Claudio Silvestri

Silvestri también explica que actualmente el municipio está derrochando 100 millones de euros en varios envíos, ya que no pueden presentar los documentos para acabar el proyecto debido a una serie de restricciones imprevistas. También les quedan 100 millones de euros para gastar en mejorar el centro histórico antes de finales de diciembre de 2014. Cinco años han pasado y no han sido capaces de presentar ni un proyecto adecuado. "Ni un solo proyecto" repite Claudio. "Puedes decir, bien, no tengo dinero, no puedo hacerlo. Pero tienes 100 millones de euros. Algo podrás hacer con 100 millones".

El abismo entre nosotros

Los problemas relacionados con las decisiones políticas nos acercan a una preocupación mayor que podría causar ciertos problemas a los representatntes políticos de la localidad. Es el gran abismo que los separa de la mayoría de la gente. Las instituciones políticas y las posiciones de poder parecen impenetrables, cosa que puede ser cierta. Sin embargo, las insitutciones y los gobiernos no son los únicos sitios para meterse en política.

"El sistema político de Italia es conocido generalmente por ser un sistema de castas que ha derrochado montones de dinero público para preservar sus intereses. En los últimos 30 años, los italianos han vivido la política como algo ajeno, como un mundo aparte. Sus voces no podían cambiar la realidad, ni siquiera  eran escuchadas por aquellos que estaban en lo que llamamos "stanza dei bottoni", una expresión que puede traducirse al español como sala de control" explica Gianmarco Volpe, periodista napolitano.

La falta de conversaciones públicas y diálogos junto con el nepotismo a todos los niveles es una buena forma de distanciar la política del día a día. Giancarlo Bottone, estudiande de Ciencias Políticas y miembro activo de Sinistra Ecologia Libertà SEL (Izquierda, Ecología, Libertad), me cuenta más cosas sobre la idea local de la política, que es bastante común. "La idea actual de política es negativa, es una pérdida de tiempo. Yo mismo empiezo a pensar que mi pasión es una pérdida de tiempo, porque nada cambia". Sentados en una cafetería en la abarrotada Piazza Bellini, Giancarlo continúa hablando e insiste en que "no todo es dinero, corrupción, poder. La política es una forma de vida y la necesitamos. La Unión Europea debería ser un modelo de buena política y relaciones".

Soñando con el modelo europeo

La Unión Europea tiene la capacidad y el poder específico para ser un buen modelo político. Sin embargo, actualmente representa en su mayoría a instituciones distantes llenas de cultos a celebridades. Está relacionada sobre todo con los bancos y el dinero. Algunos reconocen el aspecto positivo que proporciona a sus miembros pero la falta de contenido, de debate y de verdaderas declaraciones políticas desacredita su papel y el de sus representantes. Algunas normas institucionales siguen la misma línea.

Por ejemplo, la forma en la que la Comisión Europea elige a sus candidatos. Dino Palma, miembro del SEL, considera que "la Comisión toma todas las decisiones importantes, pero no podemos opinar en su composición, los representantes no se eligen. Es una asociación completamente cerrada". Esta es una decisión exclusiva que se refleja en las comunidades locales y nacionales y que les enseña que los procedimientos democráticos no son realmente importantes. Además, las medidas de austeridad, que rápidamente se llevaron a cabo en algunos países, muestran el deseo de un cambio rápido con consecuencias a corto plazo (si es que hay alguna) y no han proporcionado ninguna solución sistemática y durable.

La activista Anna Chiara Di Maro explica que "nunca hemos oído la política de los políticos de la [UE]. No sabemos cómo es nuestra política exterior. No tenemos una política económica europea. Cada país hace una cosa distinta. Necesitamos un sistema europeo de financiación, de leyes, de política económica y no una Comisión de personas con algunas ideas, que en realidad no concuerdan con la idea principal por la que se creó Europa".

Cree que si hubiera un terreno común, la gente se sentiría más conectada y los políticos locales y nacionales actuarían de forma diferente. Pero esta dirección y colaboración común tiene que basarse en la creación de trabajo para los jóvenes y de un modelo de bienestar europea, según enfatiza Dino Palma. Es la única dirección que tendría una influencia visible y positiva en las comunidades locales.

Culpando a los 'convenientes'

Sin embargo, culpar a los políticos, a las instituciones o a la mafia por todos los males de la comunidad no sería correcto. Giancarlo explica fácilmente que la Camorra y los malos políticos son simplemente convenientes y continúa: "es muy cómodo decir que la Camorra es  el único problema aquí. Pero el problema es la forma de pensar de la gente mayor que está al cargo. Y, al fin y al cabo, también de cada persona que no piensa en política y no ve la legalidad como algo normal".

En Nápoles es una costumbre aparcar en sitios prohibidos o cruzar la calle por donde no hay paso de cebra o cuando el semáforo está en rojo. "Esta es la forma de pensar que se ha extendido y no es correcta. Si intentamos de nuevo solucionar los problemas utilizando otro sistema con las mismas personas, las mismas ideas, el mismo egoísmo, la misma ansia egoísta de dinero, nada cambiará", añade Giancarlo.

Teniendo en cuenta todo esto, podemos decir que la situación de los napolitanos está cambiando lentamente gracias a que cada vez más jóvenes, grupos y movimientos empiezan a tomar partido y a pedir un diálogo político concreto. La participación italiana en las elecciones al Parlamento Europeo en mayo fue de un 57,22%, situando al país por quinto año en la fila de los "no está mal", teniendo en cuenta los resultados de otros países. Esto quiere decir que los italianos aún no se han rendido. Lo único que necesitan son pequeños cambios de arriba abajo y de abajo hacia arriba (en todos los niveles) y así pronto se conseguirá una mejor calidad de vida para todos.

La autora y todo el equipo de cafébabel quieren dar las gracias a Alessia Damatia y a Giancarlo Bottone por su apoyo en este artículo así como a todo el equipo napolitano de cafébabel.

ESTE ARTÍCULO FORMA PARTE DE UN TRABAJO EPECIAL DEDICADO A NÁPOLES Y FORMA PARTE TAMBIÉN DEL PROYECTO EU-IN-MOTION INICIADO POR CAFÉBABEL CON EL APOYO DEL PARLAMENTO EUROPEO Y LA FUNDACIÓN HIPPOCRÈNE.