Miss Marion: ¡A los chicos les encanta!

Artículo publicado el 13 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 13 de Febrero de 2009
Esta normanda de 32 años nos muestra una versión más lenta de lo burlesco. Su último número de este popular baile en épocas de depresión, actualiza el género mediante el uso del iPhone, que permite evadirse en estos tiempos de recesión

En el sótano de una galería de arte de un callejón cerca de Opéra, la ilusión de la noche conduce nuestra atención a una pared negra que muestra unos pechos anónimos. Las borlas en los pezones se bambolean despacio durante cinco minutos, luego su ritmo se hace más violento, acorde con la música, y finalmente se para. Miss Marion modera la exageración de la “obra burlesca” (una forma de parodia teatral que empezó a incluir estriptis a principios del siglo XIX) con la “burlesca lenta”, donde “gestos persuasivos hipnotizan a los espectadores”. “El público tiene que buscar el espectáculo y sumergirse en un universo diferente”, nos explica esta señorita desde un club privado con estanterías llenas de libros, donde nos encontramos dos semanas más tarde. Se agradece oír I Put a Spell on You y Summertime de música de fondo. Peripuesta y sofisticada, con zapatos de tacón, camisa y pantalones de talle alto, nos habla con un acento muy característico, mezcla del francés y de la zona este londinense, donde vivió durante año y medio.

(Foto: ©Cindy Gravelat)

Exhibición

Miss Marion defiende interpretar una forma de arte, negando que sea simplemente estriptis. “Es una búsqueda de la feminidad y voyerismo” argumenta, entre largas pausas y sorbos de Martini con limón y jengibre. “Es una forma de seducción entre el público y yo. No me gusta hacer lap dance (baile sobre las rodillas de alguien) o table dance (bailarina exótica de bares) porque no son bailes que realmente me fascinen. Tal vez sean bailes bonitos, pero también irrespetuosos. Lo que yo hago representa la toma de poder de una mujer. Puedo hacer callar a alguien con una mirada desagradable”, nos cuenta, evocando imágenes de Louise Brooks, quien congelaba a hombres con sus miradas silenciosas y penetrantes en la película alemana La caja de Pandora (1929).

Perdió ese “poder” cuando dejó de hacer estriptis después de tres años, cansada de la exhibición de su cuerpo. “Necesitaba alejarme de la época glamorosa de personajes, cuando me desvestía de uno para vestirme de otro sobre el escenario (la mujer fatal, la vecina, la chica de calendario, la secretaria…). Ahora quiero que la gente vea solo una parte de mi cuerpo”, nos dice mientras saca un bolígrafo con luz incorporada de su bolso para proyectar una imagen de su cuerpo en la pared. Apoyada sobre un panel de madera contra la pared de estanterías de libros, vemos, por un momento, su pecho moverse con el sonido de fondo de la banda sonora de Let's Face the Music and Dance.

©Nabeelah Shabbir“La mayoría de los franceses no sabe nada sobre lo burlesco”, nos explica Miss Marion. Sin embargo, Francia es el centro europeo de lo burlesco. París sugiere algunos de los más míticos establecimientos como el Moulin Rouge y el Crazy Horse, que abrió en 1965 y atrajo a una audiencia más elitista. “Siempre hubo una distancia entre lo que yo quería decir sobre mi trabajo y cómo la gente lo interpretaba”, añade. “Tal vez no me dé cuenta, pero es importante conmover a la gente, interferir de alguna manera en sus vidas diarias, y al mismo tiempo intentar perseguir mis sueños”.

La otra Miss Marion

Su madre era una “feminista que no se maquillaba” y su padre era el encargado de un centro para adolescentes en la ciudad costera de Cherburgo. Marion creció viendo películas de Hitchcock y disfrazándose con amigas. “Para mí los años setenta no fueron interesantes ya que la lucha feminista hizo desaparecer los códigos de la feminidad”. Sus padres la apoyan desde que la vieran actuar en París. “Piensan que mi actuación fue impresionante, aunque lo que no terminan de entender es por qué tengo ganas de desnudarme”. Marion Boucard se fue a vivir a París con 18 años para estudiar artes aplicadas, basando su tesis en la muñeca Barbie, el color rosa y la feminidad. La capital francesa liberó su “lado exhibicionista”.

©littlestylebox.com/blog.phpDespués de participar en convenciones en Las Vegas y San Francisco, Marion añadió el prefijo de Miss a su nombre, siguiendo la tradición estadounidense, un país donde lo burlesco comenzó a asociarse al estriptis. Miss Marion hace frente a la contradicción de las jóvenes estrellas del pasado, símbolos del sexo para el gran público pero, al mismo tiempo, frágiles criaturas en el interior. Es una fan de las bombas sexuales que levantan la moral en tiempos de guerra desde los calendarios vestidas de pin-up. Pero también es la mujer irracional que retuerce el cable del teléfono para controlarse cuando “se vuelve loca por un hombre, esperando su llamada”. “Una chica debería enseñar su feminidad y ponerse faldas, no pantalones”, nos cuenta riéndose. “A los chicos les encantan”.

Una visión distinta de la crisis

Marion ha conservado su puesto de “trabajo diurno” como relaciones públicas para la diseñadora británica Vivienne Westwood durante los últimos cinco años. Su ropa define su feminidad: “Sé lo que me queda bien. No me preocupo de las modas. Westwood es bastante tolerante respecto al talento creativo”. De hecho, Marion vive otra vida a parte de la de Miss Marion, siendo esta última su sueño y una afición que mantiene bajo control. “Realmente puedo elegir si quiero hacerlo o no. Me gusta decir no a las cosas”.

Su última instalación marca las distancias de los días de desnudos en directo. Su "tetasmovil”, como ella llama a su coche en honor a su delantera, está aparcado fuera de la galería B.A.N.K., donde expone desde hace dos años. Un vídeo de su espectáculo se proyecta en un iPhone atado al retrovisor del Chrysler de los años 50 que le ofrecieron a Rita Hayworth cuando llegó a París.

“Ahora, con la crisis financiera, es importante aprovechar y tener un trabajo que te permita seguir tu instinto y hacer lo que quieras”, nos termina de contar Marion. La película Baile de ilusiones está basada en la Gran Depresión de EE UU, donde el personaje de Jane Fonda baila durante días y noches en un importante concurso de baile. La intención de Miss Marion al compartir sus fantasías con nosotros es señalar que este periodo de crisis económica puede ser visto como “algo bonito que nos satisfaga para dejar las preocupaciones a un lado durante un rato. Como dice Jeff Koons, los artistas deberían quitar la ansiedad a la gente”.

Visita la exposición de Miss Marion en la galería B.A.N.K, calle Volta, París, del 15 de enero al 21 de febrero