Miss Platnum: Rapear, estar sana y no pasar hambre

Artículo publicado el 3 de Abril de 2009
Artículo publicado el 3 de Abril de 2009
Esta cantante rumana de 27 años residente en Berlín, rapea con su ropa de colores chillones contra la locura por la delgadez, los matrimonios forzados, y la uniformidad

©Four Music ProductionEspero a Miss Platnum en un café ruso en Kreuzberg, el barrio más colorido de Berlín. Con algo de intranquilidad, ya que la artista es conocida por sus apariciones excéntricas y su aspecto, que se atreve con una mezcla entre baronesa gitana, diva del soul y rapera Bling-Bling. Con un fuerte y falso acento rumano, una banda y sus coristas, vestidas de un modo no menos llamativo, interpreta sus canciones con su potente voz soul. Su último álbum, Chefa, la ha catapultado a la fama, y no solo por la colaboración de Peter Fox, miembro de la legendaria banda multicultural berlinesa de reggae Seeed. Tras un verano repleto de festivales, Miss Platnum, que en la vida civil se llama Ruth Maria Renner, está de vuelta en Berlín y ya trabaja en su nuevo álbum, que se lanzará al mercado la próxima primavera.

Llega con media hora de retraso, y no precisamente en una enorme limusina, sino en una vetusta bicicleta. “Perdona, tenía otra entrevista de radio que se ha retasado un poco” (también es educada). “Y también estoy un poco cansada, ayer estuvimos de fiesta”. Tan mala cara no tiene. La mujer a la que conocemos muy maquillada, con abrigos de piel sintética y con una pequeña corona sobre el exuberante peinado viene a la entrevista con la cara lavada. Lleva unos pantalones de color lila, una camisa de cuadros y una cazadora con brillos. No es que vaya discreta, pero tampoco es que su aspecto vaya a atraer las miradas en este barrio de Berlín.

Sin etiquetas ni en Alemania ni en Rumanía

Con sus 27 años recién cumplidos, Ruth ya ha vivido unas cuantas cosas. Criada en la ciudad rumana de Timişoara, sus padres huyeron a Alemania en 1989 poco antes del final del régimen de Ceauşescu, dejando a su hija de ocho años con sus abuelos, para luego llevársela con ellos medio año después. ¿Cómo le ha marcado su infancia en Rumanía? ¿Qué tiene de alemana y qué de rumana? “Existe ese cliché de que los alemanes son muy correctos y puntuales. Yo eso no lo soy en ningún caso, y hoy lo he demostrado. Tal vez en ciertas cosas sea algo más flexible y menos estrecha de miras, con lo que no quiero decir que considere que todos los alemanes son cuadriculados. Esas etiquetas me parecen absurdas”.

Ser cantante siempre ha sido el gran sueño de Miss Platnum. Sin embargo, al terminar el instituto, tardó un año hasta que realmente se atrevió a perseguir su sueño. Pero su primer álbum fue un pequeño fracaso, y poco tenía que ver con lo que la ha hecho famosa ahora. Un amargo revés, del que en un principio no se recuperó tan fácilmente. Por el contrario, empezó con las drogas y el alcohol. “Se me pasó por la cabeza dejarlo todo, porque no sabía por dónde volver a empezar. Pensaba que lo había hecho todo bien y que me identificaba con ese álbum. Pero después me di cuenta de que estaba demasiado inspirado en otros músicos. Más tarde comprendí, por suerte, que tenía que centrarme más en mí, en mis propias particularidades y en las cosas que me hacen especial”.

Conciertos salvajes, tartas de queso y alitas de pollo

Los conciertos de Miss Platnum son bastante salvajes. Muchos saltos, muchos bailes, y al final también algún que otro vaso de vodka. “Lo único que quiero conseguir con mi música es hacer feliz a la gente. Es una sensación fantástica que te aporta la música, y es una sensación aún más fantástica saber que eres capaz de transmitir esa sensación a otras personas”.

La alegría de vivir es la clave: en su canción Give me the food Miss Platnum habla del disfrute de comer, de alitas de pollo picantes, café con mucha nata y tartas de queso. Eso es lo que le ha valido la fama de portavoz de las mujeres no tan delgadas y un tema que nunca debe faltar en ningún reportaje sobre ella. “En mi mundillo la mayoría de las mujeres están como un palo y todos los días van como locas al gimnasio. Yo también hago footing, claro, pero no estoy dispuesta a pasar hambre, me parece que eso te da un aspecto horrible y es insano. Lo normal debería ser que no hubiera un solo modelo de cuerpo. Es como en la música: lo que no puede ser es que todo el mundo tenga el mismo aspecto y todo suene igual”.

Como para subrayar esta declaración, bebe un buen trago de su refresco de cola (¡que no es light!). ¿Qué otras cosas son importantes para ella? “Mi vida tiene que ser relajada, odio el estrés de cualquier tipo. No porque sea perezosa, sino porque me parece que no es algo bueno. Estropea muchas cosas y te hace no estar sana”. Una vida relajada, una profesión de ensueño, éxito y la aprobación de su público: las inseguridades no parecen atormentar a Miss Platnum. “A veces reflexiono sobre lo que hago y lo que pienso, y me parece absolutamente egoísta. No tengo un trabajo social con el que ayude a los demás. Siempre estoy buscando algo que me haga sentir que realmente puedo aportar algo de forma directa. Eso aún me falta en la vida, y es algo que me parece importante”.

Una canción contra los matrimonios forzados

No solo en sus canciones deja patente que se interesa por temas políticos y sociales, como en la canción Marry me, en la que habla de matrimonios forzados entre mujeres de Europa del este con hombre de Europa occidental. "Desearía que hubiera menos intolerancia en el mundo. Desgraciadamente yo también me comporto así a veces, a menudo somos demasiado perezosos para ahondar en ciertos temas. Aquí en Alemania tengo la sensación de que muchas personas no tienen ni idea de qué va la cosa. Estaría bien que el sistema cambiara de tal modo que las personas tomaran conciencia de lo que cada uno puede lograr por sí mismo. Pienso que no es nada complicado, somos nosotros quienes lo hacemos complicado”.

Para su futuro personal, Miss Platnum, la rutilante diva del escenario, desea algo bastante terrenal: “Espero tener salud y en el futuro conservar suficiente energía y creatividad. Y en algún momento me gustaría formar una familia y tener una casita, a lo mejor en el campo”.

Este artículo fue publicado en cafebabel.com por primera vez el 14 de noviembre de 2008.