Moción de censura contra Juncker: una alianza entre los eurófobos 

Artículo publicado el 22 de Diciembre de 2014
Artículo publicado el 22 de Diciembre de 2014

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

La Comisión Juncker ha sobrevivido a la moción de censura presentada por un frente común formado por los eurófobos. ¡No lo dudábamos! Pero por  primera vez, Nigel Farage y Marine Le Pen se han unido por un interés común. ¿Ha sido el caso Luxleaks el que ha provocado la unión de los euroescépticos de todas las ideologías? 

La sesión plenaria del Parlamento Europeo en Estrasburgo, celebrada del 24 al 27 de noviembre, prometía emociones fuertes. Según el programa, la presencia del papa Francisco en el hemiciclo y la explicación detallada del «superplan» de inversión de 300 millones de euros, la joya de la corona de la nueva Comisión Juncker, que promete revitalizar las economías europeas debilitadas por las medidas de austeridad. Eso era lo emocionante, sin contar con los diputados eurófobos que no podían perder la ocasión de unirse a la fiesta... Estos presentaron una moción de censura contra esta misma Comisión, reprochando a su nuevo presidente su implicación en el caso Luxleaks.

Eurófobos aislados... pero escuchados

Con solo 101 votos a favor, 461 en contra y 88 abstenciones, la Comisión Juncker sale reforzada de esta prueba. De hecho, el 22 de octubre pasado, más del doble de los diputados fueron contrarios a la investidura del colega de los comisarios. La razón principal es que la Izquierda Unitaria Europea y los Verdes, que habían votado mayoritariamente en contra en la sesión de investidura de esta Comisión, esta vez se abstuvieron u opusieron a la moción de censura y no han querido formar parte de una iniciativa puesta en marcha por los eurófobos puros y duros. Pero lograron el efecto esperado: que se hable del asunto. De hecho, parece evidente que ningún firmante de esta moción ha creído realmente en su victoria. La estrategia consistía en utilizar el caso Luxleaks para legitimar un exceso de publicidad. En una Unión Europea donde la comunicación está estancada, los eurófobos saben recordarnos que existen.

¿Una primera alianza inesperada?

En esta moción de censura, legal por estar firmada por un número de diputados superior (solo un poco superior) al mínimo exigido, el Grupo Europa de la Libertad y la Democracia Directa (EFDD, por sus siglas en inglés) de Nigel Farage se alió por primera vez con partidos políticos de tendencias xenófobas. La delegación del Frente Nacional de Marine Le Pen e incluso la Liga del Norte de Matteo Salvini, que Farage consideraba «intratable» al día siguiente de las últimas elecciones europeas, forman parte de esa alianza. Según el líder del grupo ADLE (Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa), Guy Verhofstadt, «lo único interesante en esta moción de censura no es su contenido sino más bien el hecho de que Farage y Le Pen hayan destapado sus relaciones secretas». Una hipotética alianza entre el EFDD y la delegación del Frente Nacional, que cuenta con 23 diputados, no tendría mucho más peso político en el hemiciclo actual. Esto les permitiría, sin embargo, transmitir sus mensajes «anti-Europa» a través de una sola voz.

Control democrático sobre el Ejecutivo

Recordemos que la moción de censura es uno de los sistemas de control más antiguos del Parlamento Europeo sobre la Comisión. Ya desde la creación de la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) en 1951, la Asamblea Parlamentaria -en aquella época un simple órgano consultivo- podía destituir a la Alta Autoridad (equiparable a la actual Comisión) de sus funciones por mala gestión. En las doce mociones de censura presentadas en la historia del Parlamento Europeo, ninguna ha conseguido la mayoría suficiente requerida de dos tercios. Sin embargo, en 1999, ante la amenaza de una de ellas, la Comisión Santer dimitió a consecuencia del caso Edith Cresson.