Monedas sociales: 'La otra cara del dinero’

Artículo publicado el 15 de Abril de 2015
Artículo publicado el 15 de Abril de 2015

Nuevas formas de economía local están surgiendo en paralelo al modelo económico tradicional. La apuesta por la búsqueda de alternativas económicas se materializa en las monedas sociales; un modelo que trata de dar soluciones a los problemas de gran parte de la sociedad europea y que toma fuerza a pasos agigantados ¿Tienen las huchas los días contados?

Seguramente nunca se te ocurrirá salir de casa sin la cartera, si lo haces, estás perdido. Te tocará pedir a algún amigo o compañero de trabajo una moneda para la máquina de café y un par más para coger el metro o el bus para volver a casa. Es imposible eliminar o sustituir el dinero. Lo necesitamos pero, ¿somos conscientes de la influencia y el  poder que tiene en el devenir de la vida en nuestro planeta y en su sostenibilidad?

Nuestra huella social y ecológica se está viendo demasiado afectada y ya son muchas las voces que claman por una solución. Una de las reacciones ha sido la creación de una “herramienta” que ha experimentado un importante auge en los últimos años. Son las llamadas monedas sociales que abarcan una amplia gama de formas, tanto a nivel físico  (monedas virtuales, digitales, en papel, en cartillas…) como económico. Cada una de ellas se ajusta a las distintas realidades sociales de los países en las que están presentes. Con estas se puede desde comprar el pan hasta realizar un viaje, dependiendo de la moneda y de los comercios o profesionales adscritos a ella.

Monedas para el ámbito local

Las monedas sociales, aunque también llamadas monedas locales, complementarias o alternativas, es dinero que se crea y utiliza para avivar y fomentar tanto el trabajo como el consumo local y empoderar a comunidades para lograr objetivos sociales.

El paisaje en el que están presentes se extiende por todo el mundo; a nivel europeo están naciendo por todos los rincones del continente con un único objetivo: el de crear otra economía alejada de la actual por una más justa, solidaria y cercana a la gente. Es casi imposible hacer una estimación de la cantidad de monedas sociales que hay “en funcionamiento”, pero os presentamos dos de ellas.

Por un lado, tenemos la  Bristol Pound. Tal vez sea una de las más famosas en Europa. Nació hace ya más de 3 años en la rebelde ciudad inglesa de Bristol. Cuenta con la colaboración y la ayuda del Ayuntamiento local, de una cooperativa de ahorro local (Bristol Credit Union) y con la implicación de al menos unos 800 comercios además de con la gran mayoría de la población comprometida con la causa. Tiene una forma física muy atractiva y colorida, en billetes de 1, 5, 10 y 20. Las transacciones se pueden hacer por Internet, tarjeta de débito y mensajes de texto. Así mismo, los Bristol Pound se pueden cambiar por libras esterlinas con idéntico valor en varios puestos instalados en plena calle.                                                                                                                                    

España: Pionera en monedas sociales

Por otro lado, desde hace un tiempo, España se ha convertido en uno de los países de Europa

que más monedas sociales tiene dentro de su territorio: Puma, Demos, Ekhi, Zoquitos, Exproncedas o El Real. La particularidad de esta última, es toda la tecnología e innovación que incluye para poder estar al servicio del ciudadano y facilitar el camino hacia una sociedad más equitativa mientras mantiene los objetivos y valores de toda moneda social.                                                                                                                                                                                                                                                               El Real es una moneda electrónica y local de Vila-real, en Castellón, fue creada para dinamizar el comercio local, fomentar la cultura colaborativa y apoyar las iniciativas sociales. No tiene soporte físico en papel por lo que las transacciones se realizan con el móvil o una tarjeta personalizada empleando la tecnología NFC o, lo que es lo mismo, inalámbrica de corto alcance; una plataforma rápida y segura pensada para realizar intercambios de datos para teléfonos y dispositivos móviles. Desde su aparición, en 2004, hasta la actualidad, se ha utilizado sobre todo para la identificación de usuario, la recogida e intercambio de información y, en especial, el pago con móviles.

La riqueza no nace del dinero

En definitiva, es hora de empezar a cuestionarse el sistema económico tradicional que esclaviza a muchos y recompensa a pocos. Existe la posibilidad de pensar en uno más sostenible y solidario pero mientras los políticos se nieguen a dar ese paso adelante, es la propia ciudadanía la que impulsa el cambio y propone soluciones e ideas alternativas como son las monedas sociales.

Tal vez toda cambiará el día que nos demos cuenta de que la riqueza no nace del dinero, sino de las relaciones entre las personas. Como todo, las monedas sociales, tienen sus defensores y sus detractores pero, hoy por hoy y visto lo visto, no tienen intención de marcharse.

Cada moneda social es diferente y única. Si todavía no las has visto circulando por tu barrio o localidad, pronto aparecerán.