Montenegro: Nueva juventud, viejo poder

Artículo publicado el 5 de Julio de 2016
Artículo publicado el 5 de Julio de 2016

Montenegro es el único país de los Balcanes occidentales que no ha conocido la guerra civil dentro de su territorio, aunque sí ha enviado tropas a las zonas fronterizas y se ha visto involucrado en crímenes de guerra. El país es también una excepción en otros aspectos: a diferencia de la juventud de los países vecinos, la de Montenegro no ha conocido un cambio de gobierno en 25 años.

Es una tranquila mañana de domingo en Podgorica poco habitual. Las calles de la capital están prácticamente vacías. Nada deja entrever la situación política actual por la que atraviesa el país: mañana [en referencia al 16 de junio, nota de la editora] se votará en el Parlamento una moción de confianza al gobierno.

Ilija Gajević, un estudiante de lengua y literatura, está convencido de que el primer ministro montenegrino Milo Ðukanović permanecerá en el poder, como así ha sido durante los últimos 25 años.

Quedo con Ilija en un parque, delante de la estatua de Pedro II de Montenegro, el célebre poeta montenegrino además de filósofo, soberano y príncipe-obispo de Montenegro, perteneciente a la Casa de Petrovič, [la familia reinante de Montenegro desde 1696 a 1918, nota de la editora]. Con una voz teñida de decepción, Ilija reflexiona: "Me pregunto qué pensaría Pedro II de nosotros si pudiera vernos ahora. Sin duda, es mejor no saberlo".  

¿Quién es Milo Ðukanović?

Cuando Ðukanović inicia su carrera política, Ilija no había nacido todavía. Llega a los puestos más altos de la Liga de los Comunistas de Montenegro siendo uno de los miembros más jóvenes del partido de Tito, gracias a la revolución antiburocrática de finales de los años 80. En ese momento, los ciudadanos descontentos con la situación económica, protestan y comienzan a flirtear con la idea del nacionalismo, una idea que se propaga por todo el país y que obliga al ejecutivo del viejo partido a retirarse. Los puestos vacantes son ocupados por Milo Ðukanović, sus amigos y sus aliados más próximos.

Tras la caída del comunismo, se celebran en Montenegro las primeras elecciones parlamentarias en diciembre de 1990. Sin sorpresa alguna, la Liga de los Comunistas gana los comicios por amplia mayoría y enseguida cambia su nonbre por el de Partido de los Socialistas Democráticos de Montenegro (DPS, siglas de Demokratska Partija Socijalista Crne Gore). El DPS lleva ya gobernando en Montenegro desde hace 25 años. El día que Milo Ðukanović cumplie 29 años, el 15 de febrero de 1991, es elegido primer ministro por primera vez, lo que lo convirtió en el primer ministro más joven de Europa.

Ilija nace año y medio más tarde. Aunque siempre ha vivido, políticamente hablando, en una democracia parlamentaria y ha ido a votar tres veces, nunca ha conocido un cambio de gobierno. "No he pensado ni una sola vez que un cambio de gobierno fuera posible", dice Ilija.

Ðukanović ha sido siete veces primer ministro y una vez presidente de Montenegro. Si bien se ha retirado dos veces, por un periodo breve de tiempo, para dedicarse a negocios privados, ha vuelto enseguida a la política para reforzar la base del DPS.

Según el diario The Independent, Ðukanović ocupa el vigésimo lugar en la lista de políticos más ricos del mundo. Su familia más cercana también es muy rica: su hermano Aco Ðukanović es propietario de Prva Banka (el primer banco del país), la única institución financiera que ha recibido una considerable ayuda, 44 millones de euros, durante la crisis económica de 2008; su hermana, la brillante abogada Ana Kolarević, ha estado implicada en el escándalo de la privatización de Telekom de Montenegro. La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos reunió pruebas de corrupción que demostrarían que Ana recibió sobornos en nombre de su hermano, el primer ministro, en el año 2005: la filial húngara de Deutsche Telekom, Magyar Telekom, y tres de sus exdirectivos fueron acusados de sobornar a funcionarios de Montenegro con 7,35 millones de dólares para lograr contratos y excluir a la competencia en la industria de las telecomunicaciones. Al parecer, entre los funcionarios corruptos había una abogada que no sería otra que la hermana del "más alto funcionario del gobierno".

Cada miembro del partido suma cuatro votos

Montenegro tiene unos 620.000 habitantes, de los que 40.000 no tienen empleo. Según el Servicio de Empleo de Montenegro, una tercera parte de las personas menores de 30 años están en paro.

Aleksa Bečić, 28 años y presidente del Partido Socialdemócrata -el partido en la oposición-, señala que el desempleo es un tema controvertido en Montenegro. La razón principal de esta elevada tasa de desempleo es, a su juicio, el nepotismo de los políticos y la corrupción, algo bastante habitual dentro de las instituciones públicas.

"Nuestro sistema de valores fundamentales, que es la columna vertebral y la base de nuestra sociedad, ha sido destruído. La calidad, la experiencia y la educación juegan un papel insignificante en el éxito de los jóvenes. En realidad, es el carné de miembro del partido lo que les garantizará el acceso a las verdaderas oportunidades," dice Aleksa.

Sin embargo, el dominio político del DPS desde hace un cuarto de siglo está empañado por acusaciones de fraude electoral según fuentes periodísticas locales e internacionales. En 2013, estalla un escándalo que revela que el DPS utilizó fondos públicos y bienes del Estado para comprar votos en las elecciones al Parlamento.

"¿Te acuerdas de la famosa afirmación de Zoran Jelić’s [exdirector del Servicio de Empleo]... cuando, en una reunión del partido, dijo que cada miembro valía 4 votos?" pregunta Aleksa. La Abogacía General del Estado respondió más tarde que "ninguno de los participantes había infringido la ley", por lo que nunca se interpuso ninguna denuncia. Posteriormente la mujer de Jelić's, Vukica, asumió la dirección del Servicio de Empleo y Jelić's, por su parte, ocupa desde entonces un escaño del DPS en el Parlamento.

La joven armada del DPS

El Consejo de la Juventud del DPS cuenta con unos 15.000 miembros –más que el electorado de algunos partidos con representación parlamentaria– y esto lo convierte en la mayor organización política juvenil de Montenegro. Su estructura jerárquica es la misma que la del antiguo DPS: 23 comités provinciales y un centenar de comunidades locales en las que cada uno desempeña un papel.

Nikola Pešić, un graduado en gestión económica de 27 años, es el cerebro del Consejo de la Juventud del DPS. Le encantaría desarrollar una brillante carrera política, pero sabe que no podrá ocupar el lugar de su ídolo político: "Solo hay un único Milo Ðukanović. Nadie como él volverá a nacer", declara Nikola.

A la pregunta de si, en el futuro, le gustaría formar parte de las instituciones legislativas o ejecutivas, Pešić responde que se vería de ministro, pero añade: "Estoy dispuesto a trabajar allí donde mi partido me necesite y allí donde mi partido crea que puedo serle más útil".

A diferencia de Ilija, Nikola no tiene nada que decir sobre el hecho de que Montenegro siga gobernado, después de 25 años, por la misma persona y el mismo gobierno. Pero admite que, comparado con otras democracias europeas, lo que ocurre en Montenegro es una excepción.

"Os habéis divertido mucho, ahora coged vuestros bártulos y largaos"

Los opositores al DPS organizan de vez en cuando manifestaciones, la mayoría de las veces motivadas por cuestiones nacionalistas. Las tensiones entre montenegrinos y serbios siempre han sido un tema candente, principalmente desde el referéndum de 2006, en el que Montenegro votó su independencia de Serbia. El DPS utiliza todavía esas divisiones nacionalistas para enmascarar los verdaderos problemas sociales.

"Temas como, por ejemplo, la violencia doméstica y la violencia contra la comunidad LGBT, o los salarios y las pensiones de jubilación se consideran menos importantes", dice Aleksandar Novović, que se imaginaba un panorama muy diferente cuando, hace cinco años, comenzó a organizar protestas estudiantiles.

Durante los últimos 25 años, las protestas juveniles solo han conseguido una vez llegar a la escalera del Parlamento –en 2011, cuando los estudiantes pedían mejores condiciones educativas y más oportunidades. Varios miles de manifestantes recorrieron las calles alimentando la esperanza de vivir algo que se pareciese a la Primavera Árabe. Aleksandar iba en la primera fila de la manifestación, con sus compañeros de la Facultad de Ciencias Políticas.

"Dada la situación, los estudiantes tendrían que haber salido de su pequeño mundo y pedir más que simples ayudas estudiantiles como comida a precio asequible en las cafeterías y educación gratuita. Tendrían que ser tratados como ciudadanos que son y no permanecer ciegos frente a otros problemas", señala Aleksandar.

Sus aspiraciones, sin embargo, cayeron totalmente en saco roto. Posteriormente se descubrió que los representantes oficiales de los estudiantes tenían el carné de miembro del DPS. Rápidamente, la idea de rebelión perdió fuerza y acabó por morir.

"Nos hemos podido manifestar únicamente porque el sistema nos lo había autorizado. Pero al cabo de un rato se nos dijo 'tenéis que estar contentos, ahora recoged vuestros bártulos y largaos'", dice Aleksandar.

"Resisten"

Aleksandar vive ahora con su padre y con su novia en las afueras de Podgorica, en un lugar llamado Mareza. Cría cabras –pronto quiere tener también pollos–, cultiva verduras y hortalizas, y come principalmente lo que produce en su granja. "Qué importa que seamos imaginativos y creativos, no podemos huir del armazón que el sistema ha establecido", se lamenta. "El sistema nos dicta lo que podemos hacer y lo que no".

Aleksandar ha decidido oponerse al sistema dirigiendo su propia vida en el campo, una forma de resistencia silenciosa, pero persistente. Ha puesto en marcha un jardín urbano y ha invitado a la gente de la zona a plantar y cultivar verduras y legumbres en su granja, una iniciativa social gratuita y abierta a todos.

"El problema de la juventud de hoy en día es que no está preparada para asumir riesgos y actúa de manera impulsiva. La gente que quiere ser artista o viajar por el mundo no pueden hacerlo porque, ante todo, tienen que tener un sueldo para poder comer. Entonces abandonan sus sueños y sus objetivos, encuentran trabajos precarios y empiezan a tener una serie de compromisos," dice Aleksandar.

Su antigua compañera de clase, Ana Bogavac, dice no estar preparada para ese tipo de compromiso. Es periodista y acaba de terminar un Máster en Ciencias Políticas y en Ciencias de la Comunicación de la London School of Economics and Political Science. No tiene trabajo estable en este momento, pues no quiere doblegarse a las condiciones laborales actuales que tiene el periodismo en Montenegro.

"Lo que publican la mayoría de los medios de comunicación actuales no es periodismo. No estoy preparada para trabajar y cobrar un sueldo por ser ese tipo de supuesto 'periodista'", dice Ana con firmeza.

Según ella, la clave para resolver los problemas en Montenegro es la educación de las nuevas generaciones. Sería mucho más fácil para la gente explorar y utilizar los recursos naturales de Montenegro (una tierra fértil, una hermosa costa y buenas reservas de bauxita). Ana reproduce una frase de su buen amigo Vuk Uskoković:

"Durante los últimos 25 años, el gobierno ha demostrado su incapacidad para utilizar estos recursos. El hecho de que un país mediterráneo que es rico en recursos naturales se encuentre en tan mala situación económica no es solamente el resultado de una política codiciosa e insolente, sino también de la ignorancia general y de la incompetencia".

Mientras tanto, el gobierno de Milo Ðukanović ha conseguido el voto de confianza en el Parlamento. Aunque el Partido Socialdemócrata retiró su apoyo al DPS, Ðukanović triunfó gracias a los votos de Pozitivna Crna Gora [Montenegro Positivo o Pozitivna, un partido de centro izquierda fundado en 2012], un partido de la oposición que ha desaparecido de la escena política pero que todavía conserva algunos escaños en el Parlamento. La corrupción política ha triunfado de nuevo.

"Es totalmente evidente que abusan del sistema, y cuanto más conscientes seamos de ello más ocasiones tendremos de cambiar ese sistema", dice Ilija. "Es el momento de construir una verdadera ciudadanía en Montenegro".

La primera oportunidad de llevar a cabo ese cambio tendrá lugar en octubre, cuando se celebren elecciones al Parlamento. Después de haber sido acusado de fraude electoral en numerosas ocasiones, el primer ministro Đukanović ofreció a la oposición cuatro carteras ministeriales y el cargo de vicepresidente, haciendo tambalear el proceso electoral.

Es la primera vez en la historia política de Montenegro que la oposición tiene la oportunidad de ocupar un cargo dentro del Gobierno. Tal vez, en octubre, Ilija podrá ser testigo de un cambio.

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Texto: Jelena Kulidžan

Fotografías: Tomislav Georgiev

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Más allá de clichés. Más allá del odio. Más allá del pasado. 25 años después de la Guerra de los Balcanes, el proyecto editorial de cafébabel Berlín titulado Balkans & Beyond nos descubre historias exclusivas que nos descubren la vida y la política en Bosnia, Macedonia, Croacia, Kosovo, Eslovenia, Serbia y Montenegro. Este proyecto está financiado por Allianz Kulturstiftung y Babel Deutschland con el apoyo moral de la red Babel International.