Montenegro se suma a la fiesta

Artículo publicado el 27 de Mayo de 2006
Artículo publicado el 27 de Mayo de 2006

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Domingo 21 de mayo de 2006: Europa le da la bienvenida a un nuevo Estado. Montenegro ha renacido y los últimos restos de la antigua Yugoslavia terminan de desvanecerse.

“Esta noche, gracias a la decisión mayoritaria de los ciudadanos de Montenegro, la independencia del país se ha visto renovada”, proclamó la noche del domingo el jubiloso primer ministro Milo Djukanovic. Pese a los temores de haber llegado a un callejón sin salida, el último vestigio que quedaba de la antigua Yugoslavia ha dejado de existir.

Bienvenidos a la fiesta

“Felicito a los ciudadanos de Montenegro por su Estado”; tales fueron las palabras de Djukanovic mientras se dirigía a una exultante multitud de independentistas el pasado domingo. El primer ministro también señaló: “Nuestro nuevo hogar montenegrino será amplio y acogedor con todo el mundo”, para después añadir que también felicitaba a “Serbia por su independencia”.

Según algunas fuentes diplomáticas de Podgorica, la independencia de Montenegro va a suponer una sacudida para el gobierno de Vojislav Kostunica en Belgrado que apostaba por la supervivencia de la unión entre Serbia y Montenegro.

Miles de personas aclamaban jubilosas a Djukanovic y su equipo a la vez que entonaban el himno de Montenegro: "¡Oh Hermoso amanecer de mayo, nuestra madre Montenegro!"

Podgorica se sumergió en el caos tan sólo una hora después de que se cerrasen los colegios electorales y los primeros resultado no oficiales confirmasen que la mayoría de los cerca de 480.000 votantes montenegrinos había optado por la independencia. Los más jóvenes se echaron a la calle subidos a los techos de los coches portando banderas y gritando "¡Viva Montenegro!" en medio de un gran estruendo provocado por los fuegos artificiales y por disparos de armas de fuego.

Al mismo tiempo, la oposición acusaba al gobierno de haberse precipitado por haber comenzado con las celebraciones antes de que se diese a conocer el resultado oficial. Predrag Bulatovic, líder de la oposición, calificó los fuegos de “agresivos” e hizo un llamamiento a la calma entre sus seguidores, poniendo de relieve la gran división que existe ente los independentistas y los unionistas.

Bulatovic instó al gobierno a que hiciera un llamamiento a su gente para que abandonaran las calles y regresaran a casa, añadiendo luego que "su grupo estaba conteniendo a sus propios seguidores para que no salieran a las calles también".

La fase final

La independencia de Montenegro marca la fase final de la desintegración de la antigua República Socialistas Federal de Yugoslavia que se vino abajo sangrientamente a principios de los años noventa. Este año también se tiene que tomar una decisión en relación al estatuto final de Kosovo, que en la actualidad es un protectorado internacional donde la población -de mayoría albanesa- también reclama la independencia con respecto de Serbia.

El domingo, desde temprano por la mañana, la votación en la vieja capital de Montenegro trascurrió de forma pacifica y democrática; el ambiente en la ciudad era optimista pero desafiante e incluso algunos escaparates se unían al sentir general y mostraban carteles con la siguiente leyenda: "El día del juicio final".

Milica, votante independentista de Cetinje, señalaba que “la independencia significa que podremos abrir nuestras puertas a Europa”, según ella, el nuevo Estado montenegrino debería mantener lazos con Serbia “pero eso no debe traducirse en una relación privilegiada con ellos respecto a los otros países de los Balcanes”.

El colegio electoral numero 23 se encontraba emplazado en las instalaciones de uno de los clubs de ajedrez de Cetinje, y en su interior nos encontramos con el Príncipe Nikola Petrovic Njegos, descendiente de la dinastía Petrovic destronada en 1918. Petrovic nos mostró su esperanza en que por fin el nombre de su familia fuera clarificado: “Rehabilitar el nombre de mi familia tiene que ser una obligación para el nuevo Estado montenegrino”. En la Actulidad, Petrovic es un arquitecto que vive en París y nos confiesa que no tiene ambiciones políticas pero que si “los montenegrinos decidieran mañana reinstaurar la monarquía él no declinaría la oferta”, para finalizar añadiendo que esperaba poder llegar a un pacto entre caballeros con el gobierno respecto a las propiedades de su familia.

Tras esto, se marchó caminado hacia el palacio de su padre en Cetinje, ahora convertido en un museo, donde recibiría a un grupo de turistas franceses con las palabras “Bienvenidos a mi casa”.

Disenso

En el monasterio de Cetinje, sede oficial de la iglesia ortodoxa serbia desde que montenegro dejase de ser independiente en 1918, la mañana del domingo se celebró una misa. Entre los asistentes a esta se encontraba Bigovic Vesko, un empresario privado contrario a romper con Serbia, que nos señaló que mucho de los que apoyan la independencia y trabajan en el sector público o en compañías privadas en manos de independentistas “no tendrían más remedio que votar por la independencia si no querían perder sus empleos”. Continuó diciendo que “votar por mantener la unión el algo natural” y que “representaba el interés de todos los serbios ortodoxos”.

Ahora que la cuestión de la independencia está resuelta, los independentistas mantienen que Montenegro tiene mayores posibilidades de entrar en la UE y de afrontar los urgentes problemas que tiene el país. En palabras de Balsa Brkovic, escritor montenegrino de prestigio: “Este gobierno se ha estado beneficiando de la cuestión de la independencia durante años pero ahora es cuando empieza el verdadero reto”.

Guste o no, el desafío ha comenzado.