Mujeres del mundo: Adelante, ¡utilizad vuestro capital erótico!

Artículo publicado el 19 de Septiembre de 2011
Artículo publicado el 19 de Septiembre de 2011
Todos poseemos un capital económico, cultural y social. El sociólogo francés Pierre Bourdieu explicó de este modo las diferencias sociales y el éxito. Pero ¡atención!, dice la socióloga británica Catherine Hakim del London School of Economics (LSE), que ahí falta incluir algo más: el capital erótico. Hace algunas semanas que Hakim viene exponiendo sus ideas en revistas y diarios.
El principio básico se resume fácilmente así: ¡mujeres: cuidad vuestro aspecto! En definitiva, las personas atractivas ganan un 13% más que sus compañeros y compañeras de trabajo menos agraciados. Para Hakim, esto tiene muchas más implicaciones.

Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, es para Catherine Hakim el claro ejemplo de una mujer que utiliza su capital erótico en beneficio de sus objetivos. La buena noticia para todas las mujeres del mundo que no se llaman Gisele Bündchen, y para todos los hombres cuyo apellido no es Pitt, es que el capital erótico se puede conseguir. ¡Sólo es en parte innato! Hakim diferencia seis elementos distintos del capital erótico: belleza (beauty), atractivo sexual (sexual attractiveness), habilidades sociales (social skills), viveza (liveliness), presentación en sociedad (social presentation) y sexualidad (sexuality). Por lo general, las mujeres disponen de más capital erótico que los hombres, pues ellas, oíd bien, ¡lo cultivan más! Cuanto más, mucho mejor. Sólo es una tontería que las mujeres apenas jueguen con ese capital en el campo laboral. ¿Y quién tiene la culpa? Hakim, autodenominada feminista, responde que hombres y mujeres. O, para ser exactos: la sociedad patriarcal y el feminismo.

Figura en lugar de cabeza

En las entrevistas, Catherine Hakim no suele entrar en este tema, pero en su artículo Erotic Capital, publicado en 2010 en European Sociological Review, argumenta sus tesis muy claramente: "puesto que, en general, las mujeres poseen más capital erótico que los hombres, éstos niegan su existencia o que tenga algún valor. Y han tomado medidas para asegurarse de que las mujeres no puedan aprovecharse legítimamente de esta ventaja”. El patriarcado, como dice Hakim, pone trabas a que las mujeres utilicen su capital erótico. Incluso se podría decir que a las mujeres se les infunde mala conciencia si lo utilizan. Estas mujeres se consideran tontas: ¿por qué si no iban a utilizar su capital erótico para ocultar sus carencias intelectuales y falta de conocimiento especializado? Nada en la cabeza, sólo una cara bonita. El capital erótico también puede convertirse así en un inconveniente.

Esta perspectiva machista se encuentra también, según Catherine Hakim, en las ciencias sociales: “el capital erótico no se tendría en cuenta porque lo tienen principalmente las mujeres y las ciencias sociales no han contemplado, por lo general, a las mujeres, para concentrarse en las actividades, valores e intereses masculinos”. Lo que Hakim llama “subjetividad patriarcal”.

"Desde el punto de vista feminista, las mujeres se valoran según su capital humano (formación y capacidad) o su capital erótico (aspecto físico)"

Pero, y ésto es realmente interesante en la teoría de Hakim, ¡las propias mujeres son culpables! En lugar de liberarse de la perspectiva patriarcal, las teorías feministas, tal y como lo ve Hakim, incluso han fortalecido el veto moral al uso del capital erótico. Esto se debe a una dicotomía errónea: desde el punto de vista feminista, las mujeres se valoran según su capital humano (formación y capacidad) o su capital erótico (aspecto físico). Ambos no pueden existir a la vez. No obstante, Hakim suaviza un poco su crítica (el discurso feminista es, con todo, diverso y cambia constantemente) y reduce el feminismo por último a una sencilla máxima: las mujeres son de por sí víctimas de la represión masculina. La pechuga está en todo caso ahí: la heterosexualidad es sospechosa para muchas feministas; al final una acaba en la cama con el enemigo. Por eso, la sociología feminista se negaría a contemplar la posibilidad de que una apariencia atractiva y la sexualidad serían fuentes de poder (power assets) que las mujeres podrían utilizar en un vis a vis con los hombres.

En la dirección equivocada

El artículo de Catherine Hakim pone sobre la mesa preguntas interesantes  y va en dirección errónea. Es importante preguntarse si las mujeres tienen parte de responsabilidad en la igualdad salarial por sexos (el salario bruto por hora de los hombres es un 17% más alto que el de las mujeres). En una entrevista con Focus Online Hakim dice : “las mujeres no solicitan a menudo los ascensos. Dejan que los hombres pasen por delante. No quieren trabajar hasta tarde en la oficina, sino que dan más importancia que los hombres a la familia  y menos importancia al éxito profesional". Si utilizar el capital erótico es la solución, es cuestionable. Lo interesante es sobre todo el intento de Hakim de crear una teoría sociológica a partir de su concepto del capital erótico, que revaloriza la perspectiva femenina. A fin de cuentas, aquí se mezclan la crítica justa y la indiscriminada al feminismo . La solución para superar el patriarcado parece muy fácil para Catherine Hakim: usar el capital erótico y meterse en la cama con el enemigo.