Múnich, verde y cara

Artículo publicado el 29 de Agosto de 2005
Artículo publicado el 29 de Agosto de 2005

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La capital bávara ofrece un modo especial de vivir: la mejor cerveza, un parque enorme en medio de la ciudad y, por desgracia, los precios más altos de toda Alemania.

Se podría caracterizar en breve a la capital de Baviera como un lugar con cerveza, lujo y cursilería. A cada paso se nota la riqueza que el muniqués deja ver. La ciudad está completamente ordenada, los artículos de marca se encuentran detrás de los escaparates luminosos, por la calle circulan limusinas ostentosas Bentley o Rolls-Royce. Esto repercute en los precios: en el café con leche que se toma uno en una terraza, a la hora de la cena en un restaurante, en el precio de la entrada de cine o del club de turno, en los alquileres -los más altos de toda Alemania-. Sin duda, Munich es cara.

Sin embargo, la metrópolis de Baviera -que desde hace 40 años está gobernada por la conservadora CSU (Unión Socialcristiana de Baviera)- es también la ciudad más segura de Alemania. Ir de noche con una mochila de camino al autobús, puede ser motivo para que una patrulla de policía nos pare y compruebe minuciosamente el contenido de la mochila.

Nudistas en el parque

Es muy cómodo vivir en Múnich, pero a primera vista puede espantar al visitante. Sus calles son anchas, largas y sencillas; durante la primera semana se tiene la sensación de estar en un lugar inmenso donde perderse, pero, ¿qué ciudad puede ofrecer cuatro kilómetros cuadrados de zonas verdes en el centro de la ciudad? En 1789 se crearon los jardines Erzherzog Carl Theodor, de estilo inglés, en donde se puede caminar por un sendero que alcanza los 78 kilómetros de longitud. Sorprende ver, 200 años después, a una docena de nudistas repanchingados en el parque tomando el sol, en una pradera nudista junto al Eiskanal (canal artificial construido en 1972 con motivo de los Juegos Olímpicos de verano para la práctica del piragüismo), no lejos de la cancillería bávara, sede del gobierno regional.

¿Para qué Alemania?: ¡vivimos en Baviera!

Los muniqueses tienen algo gente de pueblo. Son corteses, alegres, están satisfechos de sí mismos, pero se muestran recelosos y desconfiados ante los extranjeros. Se sienten orgullosos de Baviera y de su modo de vivir. Protegen con esmero sus costumbres bávaras; se escucha a menudo hablar el dialecto bávaro y muchos preferirían restaurar el reino de los Wittelsbacher. Thronfolger, el Principe Leopoldo de Baviera (Poldi, cariñosamente), descendiente del "príncipe de los cuentos de hadas" Luis II, goza de una popularidad inquebrantable. Incluso después de que el último rey bávaro tuviera que abdicar en 1918. "¡Me siento Bávaro, luego, europeo, y sólo después alemán. Para qué Alemania, si vivimos en Baviera!", afirma Stefan, un muniqués inalterable con tripa cervecera. Muchos Bávaros tienen miedo de conocer a personas nuevas, por eso no se comunican con extranjeros cuando no tienen que hacerlo. Múnich es algo aburrido, sin embargo, dos semanas antes del primer domingo de octubre, la ciudad se llena de gente de todo el mundo a la que le encanta la cerveza. La primera Oktoberfest se celebró en 1810 para venerar la boda del Príncipe Luis I con la Princesa Teresa. Hoy en día, la fiesta ofrece cada año un entretenimiento singular para los cerca de seis millones de visitantes que consumen en dos semanas el 30% de la producción anual de las fábricas de cerveza muniquesas. El 70% de los visitantes provienen de Baviera, el resto son extranjeros venidos de todo mundo, atraídos mágicamente por la cerveza muniquesa.

INFORMACIóN INDISPENSABLE

Idioma

El Bávaro resulta también difícil de entender para los alemanes del Norte. Sin embargo, la mayoría de los muniqueses traducirá al inglés o al alemán su dialecto si se le solicita.

Universidades

Las dos más importantes son la Ludwig-Maxilimians-Universität (Universidad Luis Maximiliano - LMU) y la Escuela Superior Técnica (TUM)

Un lugar exclusivo

La Hofbräuhaus: un mito muniqués del que se habla reiteradamente. Es hoy la atracción turística de todos, pero cada vez más un icono del modo de vida Bávaro, en especial durante las elecciones, ya que es aquí donde los políticos pronuncian sus discursos.

No perderse

La pinacoteca muniquesa.

Nunca

Acudir a las discotecas después de media noche: no hay nadie.

Alojamiento

Lo mejor es buscar ofertas por todas partes en los tablones de las facultades.