Mustafa Nano: “Los albaneses tienen hambre de noticias reales”

Artículo publicado el 21 de Noviembre de 2008
Artículo publicado el 21 de Noviembre de 2008
Entrevista con el periodista de 48 años albanés residente en Tirana. Editorialista de Gazeta-shqip, critica la clase política de su país y los medios de comunicación al servicio del poder

Existe un país que parece haber desaparecido del panorama internacional y que, cabe decir, se ha apartado de las fronteras europeas. A ni siquiera una hora en avión de Roma se encuentra Tirana. Albania, después de haber sido el centro de las crónicas italianas durante años, sobre todo, en lo referente a las travesías de barco cargados de inmigrantes, desde hace un tiempo parece haber desaparecido.

Para hablar sobre Albania, hoy está Mustafa Nano, uno de los periodistas más importante e independientes del país. Nacido en Durazzo en 1960, se formó como ingeniero electrónico y trabajó para Telekom Serbia hasta 1992. Además, participó en la fundación del Partido Democrático de Sali Berisha. Recientemente, como politólogo ha colaborado con varias cabeceras entre las cuales están Shekulli, Corrieri y Klan. En la actualidad, es editorialista del periódico albanés Gazeta-shqip. Nano es una de las pocas voces independientes del país balcánico que critica la clase dirigente albanesa. Nos hemos dado cita en Torinospiritualità, una serie de encuentros organizados por la Diputación de la provincia de Piamonte con la finalidad de promover un acercamiento más emocional al tratamiento de pequeños y grandes problemas cotidianos. El tema de la edición 2008 ha sido la esperanza, ¿y quién mejor que Nano podía mostrar las esperanzas de un país en plena efervescencia social que se asoma a Europa como es Albania?

20 años de cambio constante

“Ya han pasado casi veinte años desde que, en 1990, Albania salió del comunismo. Desde entonces ha cambiado mucho. La situación ha mejorado a una velocidad mayor a la que se esperaba y podía imaginarse, sobre todo después del desastre económico de 1996”. Mustafa Nano comienza haciendo un recorrido por todas las etapas por las que ha pasado su país, desde la caída del régimen comunista de Hoxa, pasando por la crisis financiera de 1996, hasta los últimos años de asentamiento económico, político y social. Un país que ha atravesado una experiencia feroz del comunismo y que, hoy en día, después de años de transición, no ha sido aún capaz de liberarse de los espectros del pasado, todavía demasiado embarazoso. 

"La clase política está rodeada de una red de relaciones clientelistas con el mundo de los negocios y los medios de comunicación"

Democracia en vías de desarrollo. Según Nano, lo que impide que en Albania se asiente un sistema democrático estable es la clase política y la situación de los medios de comunicación nacionales. “La absoluta falta de un principio meritorio en la elección de los ‘ojos de todos’”. Y moviendo su pluma continúa: “la clase política está rodeada de una fina red de relaciones clientelistas que vienen del mundo de los negocios al de los medios”. La clase política albanesa parece inmune a cualquier ataque, ya sea judicial o mediático. Una clase compacta que, amparándose bajo el escudo ofrecido por los medios masivos de comunicación, que controla de forma directa, se auto-perpetua desde hace ya casi veinte años.

En el otro frente, Nano, ve una información albanesa pasiva y vasalla del poder político, de la que debería ser su perro guardián. Los medios albaneses reservan para la prensa o los telediarios noticias inútiles y alejadas de la realidad cotidiana. “Los albaneses tienen hambre de noticias veraces, sin embargo, los medios nacionales no hacen más que proponer la agenda de la política oficial”. El espacio para la información libre e independiente es muy escaso, aunque sobre todo, es víctima de fuertes presiones por parte del mundo político.

¿Albania en la UE? "Como mínimo 15 años"

Bruselas y Tirana están a quince años de diferencia. La Unión Europea ha propuesto varias negociaciones al gobierno de Tirana con vistas a la futura ampliación de la zona de los Balcanes. Pero, si por Croacia se habla del 2012, para Tirana aún no hay fechas. Aunque quizás, la Unión sea la vía para la consolidación de una democracia que muestra todavía muchas limitaciones. “Soy bastante pesimista en lo que respecta al rápido ingreso de Albania en la Unión”, dice Nano. “Se necesitará aún una quincena de años. Lo que Bruselas pide son: una tasa de desarrollo económico del PIB estable, una democracia liberal consolidada, elecciones libres no vacilantes y sólidas instituciones independientes. El proceso, por consiguiente, para avecinarnos a la Unión va adelante, pero repito, el camino por recorrer es largo”.

Los problemas de la democracia albanesa no parecen, sin embargo, muy lejanos a los de otras democracias europeas bien consolidadas: el problema es que en Albania son más evidentes a causa de un sistema inmaduro. ¿El camino a seguir? La educación. La única solución es aquella de invertir hoy, para crear una generación de ciudadanos instruidos y conscientes, el día de mañana. Esto es para Nano, el único antídoto que, junto al tiempo, podrán oponerse a la expansión de una democracia a medias en Albania.