Najat Vallaud-Belkacem: "Me hubiera encantado participar en el programa Erasmus"

Artículo publicado el 18 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 18 de Noviembre de 2014

Najat Vallaud-Belkacem se ha convertido en la primera mujer de la historia de Francia que, con 37 años, llega a ser ministra de Educación Nacional. Un acontecimiento que bastará para dejar huella en la política francesa, pero no el único de la carrera y las numerosas luchas de la socialista. Aquí habla de Erasmus, de sus orígenes, de la situación de Francia y de una determinada generación.

Cafébabel: ¿Le habría gustado participar en el programa Erasmus?

Najat-Vallaud Belkacem: Me habría encantado hacer un Erasmus. Todos los jóvenes con los que he coincidido después de que hubieran vivido esa experiencia me han dado envidia. Vuelven verdaderamente cambiados, convertidos en ciudadanos europeos. Hasta ese momento nunca me planteé que la ciudadanía europea se construía en una experiencia como el Erasmus.

Cafébabel: ¿Por qué motivo el programa Erasmus supone una oportunidad para la juventud?

NJB: Existen varios. El de comprender que existe un bloque de países europeos con un destino común, jóvenes que se parecen, hermanos y hermanas en definitiva. Además, el Erasmus aporta mucho en términos de inserción laboral. Por definición, cuando regresamos de una experiencia en el extranjero, es un plus para nuestro CV

Cafébabel: La Comisión Europea ha publicado recientemente un documento elogiando el programa y pone ejemplos que no siempre reflejan la realidad. ¿Nos cuentan también cuentos de hadas sobre el Erasmus?

NJB: Pienso que no hay que contar cuentos de hadas a propósito de este programa. Es suficientemente creíble. Si volvemos la vista hacia la Europa de hace 50 años, podemos darnos cuenta del camino recorrido. Hoy en día, 75.000 jóvenes franceses se benefician de programas de movilidad. Por tanto, no es necesario añadir nada nuevo para hacer el Erasmus más atractivo. Por el contrario, lo positivo que hay que contar es que, en un periodo de crisis, el presupuesto del programa Erasmus ha aumentado un 40% respecto al periodo anterior (2007-2013). Es el presupuesto que más aumenta en Europa, y no era fácil conseguirlo. 

Cafébabel: Pocas personas han comprendido la utilidad de Erasmus+. ¿Qué ventajas aporta este nuevo programa a los intercambios europeos?

NJB: Este nuevo programa abarca un campo mucho más amplio que el anterior. A partir de ahora, Erasmus+ no va dirigido solamente a los estudiantes sino también a los aprendices, los jóvenes de formación profesional, a los adultos en formación, a los docentes… De hecho, Erasmus+ agrupa todos los antiguos programas europeos dedicados a la movilidad internacional, pero destaca por su simplificación y mayor amplitud. Gracias al aumento del presupuesto podremos aumentar el importe de las becas, lo que permitirá a los jóvenes con bajos ingresos familiares poder acceder al programa. 

Cafébabel: Erasmus sigue batiendo récords de popularidad en Europa. Sin embargo, tanto en Francia como en otros países, solo el 2% de los estudiantes van a estudiar al extranjero. ¿No se informa lo suficiente sobre el programa?

NJB: Creo que hasta hace muy poco no. En la presentación de Erasmus+, estábamos cuatro ministros. Esto demuestra nuestra voluntad de poner de relieve el programa. Hay que seguir haciéndolo. Pero, por desgracia, como ocurre con todos los proyectos europeos, este tipo de programas adolece de subexposición mediática. Damos por sentado las cosas positivas y valoramos las cosas más complicadas, como la forma en que la Comisión Europea recibe los presupuestos estatales. Tenemos que esforzarnos en darlo a conocer.

Cafébabel: ¿Cómo?

NJB: No hay que buscar fórmulas nuevas para hacerlo. Hay que estar realmente convencido de ello y utilizar cada medio de comunicación para hablar de Europa: una entrevista, un tuit. Sinceramente, cada vez que hablo de movilidad de los jóvenes menciono la acción europea. Ahora, eso tiene que materializarse. 

Cafébabel: Un programa como el Erasmus se dirige con frecuencia a un determinado tipo de estudiantes, a menudo pertenecientes a un mismo estrato social, demasiado favorecido. ¿Los estudiantes franceses son todos "iguales" a la hora de acceder a este tipo de programas de intercambio? 

NJB: En general, los estudiantes franceses no son iguales a la hora de acceder a la información: elección de carreras, elección de optativas… Siempre hay alumnos de secundaria que no saben que existen las Grandes Écoles [Centros de estudios superiores de alto nivel que seleccionan a su reducido número de alumnos mediante un proceso de concurso]. Esto para mí es un verdadero reto que pienso afrontarlo de lleno porque soy consciente de ello y sé que esto puede influir en el destino de unos y otros. 

Cafébabel: Usted misma ha estudiado ciencias políticas por casualidad…

NJB: He tenido suerte. Pero no podemos contar siempre con la suerte y, en un momento dado, es preciso que los poderes públicos se organizen para que la gente joven, sea cual sea su clase social, tenga acceso a una información fiable y de calidad. 

Cafébabel: Usted nació en Marruecos. ¿Su doble identidad ha sido una ventaja en su carrera política?

NJB: Personalmente, mi doble identidad me ayuda sobre todo a comprender mejor el mundo en el que vivimos. Por definición, no tengo más que una sola expresión para tratar el tema. Creo que, en este caso, una doble cultura siempre es una suerte.

Cafébabel: ¿Es así como elude las críticas que le hacen por sus orígenes?

NJB: Considero que no hay que dar mayor importancia a ese tipo de críticas. Son muy desagradables pero no hay que pensar que son representativas de algo. La verdad es que desde que me hice cargo del Ministerio de Educación, he recibido multitud de mensajes de apoyo. Muy conmovedores. 

Cafébabel: Visto desde el exterior, Francia llama la atención por su tendencia a volverse hacia ideologías reaccionarias. ¿Cómo analiza el clima social del país?

NJB: Por una vez, creo que no hay que dar mayor importancia a este tipo de manifestaciones, los franceses están confundidos. Pienso que hay que crear las condiciones adecuadas para acallar esas críticas. En vez de jugar con los bajos instintos –el instinto del miedo, de encerrarse en sí mismo– hay que tener en cuenta instintos más nobles como la solidaridad y la fraternidad. 

Cafébabel: Por sus posturas y sus ideas, usted encarna la nueva imagen de los asuntos sociales franceses. ¿Cuáles son sus principales referencias?

NJB: Yo diría que me construyo enriqueciéndome con el recorrido vital que he tenido la suerte de encontrar. Me nutro de lo que he aprendiddo al lado de Ségolène Royal [durante su campaña presidencial de 2007], como cargo electo local en Lyon, de mi doble cultura. Creo que es más bien esa mezcla de recorrido y experiencia lo que hoy me hace estar muy segura de mis convicciones.

Cafébabel: ¿No tiene la impresión de estar sola, dentro de la clase política, en la defensa de causas como las de la comunidad LGBT y el feminismo?

NJB: ¡Pertenezco a un gobierno que ha aprobado el matrimonio para todos! Pero es cierto que desde hace años defiendo esa causa y abandero la lucha contra las discriminaciones. Nuestros responsables políticos no se habían dedicado bastante al tema. Y para mí, era algo obvio. 

Cafébabel: ¿Piensa que Francia ha avanzado en cuestiones de igualdad de género con relación a los demás países europeos?  

NJB: En 2012, cuando asumimos nuestras responsabilidades, la igualdad no era algo generalizado. A lo largo de dos años y medio, tengo la impresión de que hemos progresado. Sin echarnos flores, realmente hemos hecho muchas cosas desde que creamos el Ministerio de los Derechos de la Mujer. Así pues, Francia ha hecho su trabajo bastante bien.

Cafébabel: ¿Se inspira en algún otro modelo europeo?

NJB: Es cierto que los países nórdicos son una buena fuente de inspiración, ya que llevan  décadas trabajando sobre el tema y hay una cultura de la igualdad entre hombres y mujeres que es  importante allí. 

Cafébabel: Representa usted también una generación que vive la crisis a diario. ¿Cómo puede quitarse esa juvetud la etiqueta de "generación perdida" que se le ha colgado?

NJB: Pienso que hay que escuchar el mensaje de esos jóvenes con mucha humildad: el desempleo, la crisis laboral, el miedo al futuro, el desprestigio social… Detrás de eso pienso que no hay fatalidad. Confío mucho en nuestra juventud, en nuestra generación, en su capacidad para movilizarse siempre y cuando les demos los instrumentos para hacerlo. Y entre esos instrumentos está el colegio, que es preciso que sea capaz de formar a los jóvenes y hacer de ellos auténticos ciudadanos. 

Cafébabel: ¿Qué es lo primero que le diría a un joven que no cree en sus responsables políticos?

NJB: Le diría que se involucre. No necesariamente en un partido político sino haciendo un servicio cívico, por ejemplo. Cuando nos involucramos, experimentamos la complejidad de la responsabilidad política y tenemos una visión diferente de los responsables políticos. Actualmente, la opinión más extendida entre la generación joven sobre el mundo de la política es una opinión de desconfianza, de fatalismo. La verdad es mucho más compleja que eso. Sí, la política puede cambiar las cosas. Cada vez que me cruzo con los jóvenes, puedes creerme, les pido que se involucren. La mejor manera de estar satisfecho de su destino es ser su propio actor. Mientras somos espectadores del destino colectivo, estamos forzosamente frustrados.