Nápoles a pedales

Artículo publicado el 29 de Noviembre de 2013
Artículo publicado el 29 de Noviembre de 2013

Breve viaje entre los ciclistas aficionados napolitanos, cada año más numerosos. El carril bici, las asociaciones, los pros y contras en una ciudad que intenta no ahogarse entre los coches.

critical mass, cómo "reapropiarse" de la ciudad

Paso por delante del centro social Ska en los alrededores de la plaza de Gesù Nuovo, es la tercera tarde del mes y según la web napolitana de Critical Mass  debería ser el punto de reunión de los aficionados a la bici. No encuentro a ninguno y eso me inquieta un poco. Sí que está Alfonso, que está preparando su bicicleta para una tarde de bicipolo en Fuorigrotta. “La Critical Mass es una cita pseudocasual que tiene como objetivo el “reapropiarse” de la ciudad con la bicicleta y con cualquier medio de transporte de dos ruedas”, me explica. Alfonso es de la Cicloficina Popular Massimo Troisi, que se encuentra en el centro social y que cada martes por la tarde enseña gratuitamente a arreglar bicicletas. “Critical Mass no tiene ni jefes ni líderes” subraya Alfonso, y “quiere retomar las calletes robadas inadecuadamente por los coches”. Pero entonces ¿por qué esta tarde no hay nadie? “Depende de las fechas, de la meteorología. Teniendo en cuenta que son encuentros causales, si la gente viene se hace la Critical Mass, si no, no se hace”: en efecto la ligera llovizna de las horas previas lo explica todo.

La primera Critical Mass mundial tuvo lugar en San Francisco en 1992 con 48 ciclistas, mientras que la primera reunión italiana fue en Milán, seguida de las de Roma, Turín, Bolonia, Brescia, Cagliari y también Nápoles. “La Critichella” es el nombre de la Critical Mass del Mediterráneo, celebrada del 2010 al 2012, donde se reunieron cerca de 300 personas procedentes de toda Italia y de países del sur de Europa, personas que usan la bicicleta como medio de transporte. 

ciclabile si, pista no

CARRIL BICI SÍ, CARRIL BICI NO

El año pasado tuvo lugar la primera edición del Napoli Bike Festival, cosa que me provocó gran curiosidad. Tenía una vieja mountain bike que no usaba desde hacía mucho tiempo, me senté en el sillín y como yo otros centenares de personas que con la bici plegable o de carreras llenamos la Villa Comunale. El carril bici había sido inaugurado hacía poco por el alcalde De Magistris, una decena de km desde Bagnoli hasta el Paseo Marítimo Caracciolo con un proyecto que prevé completar el trayecto hasta San Giovanni a Teduccio, en la parte este de la ciudad.

Unos pocos kilómetros del total de los miles que componen la red viaria de la ciudad pueden ser obviamente irrelevantes para las personas que quieren hacer un uso cotidiano de la bicicleta como medio de transporte. Las dos ruedas son sin duda alguna el medio más veloz y eficiente en Nápoles para quien le apetece usarla, considerando la dramática situación de los medios públicos, pero la ciudad tiene aún problemas estructurales en lo que respecta a la red viaria, en precarias condiciones, y por lo que respecta a la indisciplina de los automovilistas.

“El carril bici es una motivación para quien no ha usado nunca la bicicleta, es un punto de inicio” me explica Maria Muscarà, secretaria de la asociación Cicloverdi, una de las primeras nacidas en Nápoles, en 1986. Su objetivo es el de promover el uso de la bicicleta como medio de transporte ecológico: según Maria “hemos pasado de la incredulidad de hace 25 años, donde el ciclista era visto como un tipo raro, a hoy, donde la gente está más sensibilizada”. Los Cicloverdes organizan cada martes y jueves por la tarde en la Plaza del Plebiscito una pedalada nocturna, además de excursiones, cursos de seguridad vial y eventos, entre ellos el último donde ha tenido lugar la premiación de tres mujeres, la ex asesora Anna Donati, la ciclista Juliana Buhring y Manuela Migliaccio, una atleta discapacitada. La operación de sensibilización parece ir bien en los barrios del centro y del Vomero, a pesar de los recorridos de la zona de colinas de la ciudad, pero el enlace con la periferia está aún más retrasado. Aunque el  metro permite viajar con bicicleta los sábados y domingos durante todo el día y entresemana según horarios preestablecidos la mejora de la modalidad combinada bici-bus-metro debe ser el primer objetivo para el desarrollo de los transportes napolitanos. Esta es la opinión de Maria y de los Cicloverdes que desde hace años buscan acuerdos, hacen propuestas y se sientan a la mesa con la administración de turno. Ahora se trata de la mesa del alcalde De Magistris que al menos en campaña electoral y en los primeros meses de mandato se ha mostrado sensibilizado con los temas que atañen a los ciclistas napolitanos, y se espera que no sean solo operaciones de fachada.

“El carril bici es una motivación para quien no ha usado nunca la bicicleta, es un punto de inicio” me explica Maria Muscarà, secretaria de la asociación. La operación de sensibilización parece ir bien en los barrios del centro y del Vomero, a pesar de los recorridos de la zona de colinas de la ciudad, pero el enlace con la periferia está aún más retrasado. Aunque el  metro permite viajar con bicicleta los sábados y domingos durante todo el día y entresemana según horarios preestablecidos la mejora de la modalidad combinada bici-bus-metro debe ser el primer objetivo para el desarrollo de los transportes napolitanos. Esta es la opinión de Maria y de los Cicloverdes que desde hace años buscan acuerdos, hacen propuestas y se sientan a la mesa con la administración de turno. Ahora se trata de la mesa del alcalde De Magistris que al menos en campaña electoral y en los primeros meses de mandato se ha mostrado sensibilizado con los temas que atañen a los ciclistas napolitanos, y se espera que no sean solo operaciones de fachada. 

HAY TANTO CAMINO POR RECORRER

Alargando un poco nuestros horizontes se ve que esta vuelta a los orígenes (de hecho en la posguerra la bicicleta y la Vespa eran los medios de transporte más usados en Nápoles) involucra también a toda la provincia con decenas de itinerarios para ciclistas, aunque sea por recorridos no dedicados exclusivamente a  la bicicleta. Aunque serán los números los que nos hagan tener una visión más cuantitativa de la situación, podemos decir que Nápoles es una ciudad que está aún muy por detrás de Europa y del resto de ciudades italianas.

Según una encuesta de Istat-Legambiente de 2088 en total, Padua tiene 133 km de carril bici mientras que Nápoles ni siquiera aparece en la clasificación, y seguro que los 10 km de carril bici no han mejorado mucho su posición. Pero son un buen augurio para una ciudad que intenta subir, en esta ocasión pedaleando.