Nathalie Alony: “Necesitaría dar a los palestinos de Gaza algo que perder”

Artículo publicado el 3 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 3 de Febrero de 2009
Entrevista con la escultora israelita que observa el conflicto en Oriente Medio desde Italia. Una impresión bastante “equilibrada”, aunque en Europa no se dan cuenta “de un Israel golpeado en su sueño que vive con la constante amenaza del exterminio”

Es el día de la Memoria, 27 de enero, cuando voy hacia Mantova a entrevistar a Nathalie. En el tren dos señores, intercambiándose los periódicos, discuten sobre el Holocausto y sobre Gaza: uno está de parte de los israelíes y el otro con los palestinos. No hallan un punto de encuentro y, después de una fuerte discusión, uno de ellos exclama: “Los que son como tú no entienden nada”.

Entre la izquierda italiana y los amigos de Tel Aviv

Quizás es este motivo el que me lleva a preguntar, en cuanto me encuentro con Nathalie Alony, cómo se vive el conflicto entre Israel y Palestina desde el punto de vista de una artista israelí establecida en Europa. “Antes de trasladarme a Italia, mis conciudadanos decían que no escucháramos lo que los medios dicen del conflicto, porque la opinión pública está alineada junto a los palestinos. En realidad, en los periódicos he podido leer crónicas bastante complejas que parecen tener en cuenta ambas posiciones”.

“Resulta difícil, sin embargo, tener una discusión con la gente que conozco: en la práctica estoy en medio de las ideas de mis amigos italianos de izquierda y las de las personas (conocidos y parientes) de Tel Aviv. Los primeros insisten en las condiciones inhumanas en la franja de Gaza, mientras que los otros me echan en cara el no recordar más como se vive en Israel”. Es una escultora de 34 años, Nathalie, nacida en Tel Aviv, que ha vivido entre Asia, América y Europa persiguiendo su pasión por el arte. “El arte, sin embargo, es difícil en todas partes”. En Israel, porque el mercado es pequeño. En Nueva York, porque hay muchos artistas. En Italia, porque ya no es el centro neurálgico”, dice mientras da de mamar a su hija Lia. El conflicto ha sido tema de sus obras solo en una ocasión: “He esculpido dos niños metidos en una estructura circular, uno frente al otro apuntándose con un fusil a la cara: Caín y Abel. No me refería solo a Oriente Medio, sino también a otros países en los que se combate en la misma tierra y por la misma tierra, entre hermanos”.

Bombas de carne arrojadas contra Israel

¿Cómo has vivido el conflicto mientras todavía estabas en Tel Aviv? “Vuelvo a Israel al menos dos veces al año, por la Pascua hebrea y por las vacaciones de octubre. Lo extraño es que, mientras estoy allí, paradójicamente, no siento la guerra. Tel Aviv es un centro cultural muy importante y parece que las personas se refugian en el arte, en la música, en la vida nocturna para escapar de la preocupación y de la responsabilidad de los combates. Viven en una burbuja”. Me enseña las cartas escritas en hebreo que ha enviado a conocidos israelíes. Me traduce algunas líneas: “Necesitaría dar a los palestinos que viven en Gaza algo que perder, un trabajo, una casa. No tienen agua ni energía, están desesperados. Bombas de carne que la Liga Árabe utiliza contra Israel”.

Es redundante la descripción de las condiciones inhumanas de los palestinos, superflua considerando las muchas imágenes que las televisiones trasmiten. “Pero no son esas las imágenes que hablan de la guerra, en Israel. Son más bien las escenas que recogen las ciudades tranquilas, locales abarrotados, atacados de repente por los misiles o por algún kamikaze. Israel herida en su sueño. La sensación que se experimenta equivale a la producida por los ladrones que roban en tu casa mientras estás durmiendo”.

¿Quiénes son los mejores interlocutores posibles en Israel? Nathalie saca las cajas de lata con las que trabaja: serán las casas bombardeadas de esta última fase del conflicto y, mientras las pone en orden sobre su mesa de trabajo, responde: “Los mejores interlocutores son las nuevas generaciones, más abiertas y de viaje, que no ven todo en blanco y negro. También en Italia algunos deberían dejar de tomar posiciones demasiado radicales, tal como ocurre con cierta parte de la izquierda que organiza manifestaciones exageradas sin tener en cuenta como es de delicado el tema. Ayer me llegó el email de un grupo Facebook que invitaba al boicot de los negocios judíos, ¡con una lista de nombres! No hay que olvidar que Israel es un país que vive con la constante amenaza del exterminio y, al mismo tiempo, es el botón de seguridad del mundo occidental en Oriente Medio”. Es hora de comer y en la televisión sale la noticia de los bombardeos que han roto la tregua. “En Rehovot (una de las ciudades afectadas por los misiles) hay una escultura mía, La Donna tartaruga (La Mujer tortuga)”. Ante un plato de pasta con salsa y un vaso medio vacío de cerveza, la guerra ha entrado en el arte de Nathalie Alony.