“Necesitamos un nuevo presupuesto, pero no a cualquier precio”

Artículo publicado el 13 de Junio de 2005
Artículo publicado el 13 de Junio de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

El europarlamentario Reimer Böge, que ha presentado recientemente su informe sobre la propuesta presupuestaria de la Comisión Europea para el periodo 2007-2013, habla con café babel acerca de tan discutida propuesta.

El Consejo de la Unión Europea y el Parlamento europeo deben aprobar el nuevo presupuesto (o las perspectivas financieras, como se conocen en la jerga comunitaria) presentado por la Comisión Europea para que entre en vigor. El europarlamentario alemán Reimer Böge fue miembro destacado del comité parlamentario que redactó la contrapropuesta de la única institución europea elegida directamente por los ciudadanos.

En los medios de comunicación se presta poca atención a lo que opina el Parlamento europeo acerca del presupuesto comunitario. ¿Por qué cree que esto es así?

El problema está en que el interés público se centra sobre todo en las posiciones de los Estados miembro. Sin embargo, todos deberían ser conscientes que el presupuesto no entrará en vigor a menos que el Parlamento lo apruebe. Nosotros [en el Parlamento] haremos una votación sobre mi informe a principios de junio, para fijar la posición común del Parlamento Europeo, con el objetivo de dejar claras cuáles serán las posiciones fundamentales que defenderá el Parlamento.

Todo el mundo supone que el presupuesto cubrirá el periodo 2007-2013. ¿Por qué motivo quiere acortarlo hasta 2011?

No existe ninguna ley que diga que el presupuesto deba negociarse para siete años. La única razón por la cual la Comisión Europea propone que el presupuesto sea de 2007 hasta 2013 es porque el acuerdo agrícola del Consejo de Ministros de 2002 fijó los gastos agrícolas hasta ese año. El Parlamento está ahora insistiendo en unas perspectivas financieras hasta 2011 (y las posteriores hasta el 2016) porque pensamos que se debe establecer una relación paralela entre el presupuesto, por un lado, y los mandatos de la Comisión y del Parlamento, por el otro. Esto haría el procedimiento presupuestario mucho más democrático.

¿Qué puede pasar si no se llega a ningún acuerdo sobre el presupuesto en el Consejo Europeo?

Con los rechazos al Tratado Constitucional por parte de Francia y de los Países Bajos, sumados a la situación actual del Gobierno alemán, que puede no querer comprometerse a inversiones futuras, llegar a un acuerdo puede ser complicado. Existe también la posibilidad de que el acuerdo llegue bajo las próximas presidencias, la del Reino Unido o la de Austria. En caso de que no se decida nada, existen dos escenarios posibles: tener en cuenta (anualmente) los costes relacionados con la entrada de los diez nuevos Estados miembro, o no tenerlos en cuenta. Si se tienen en cuenta, sería mejor para el Parlamento, ya que la contribución de los Estados miembro no podría reducirse al 1% del PIB, como abogan algunos de ellos.

Entonces, para el Parlamento Europeo, ¿sería mejor si no se llega a un acuerdo?

No estoy diciendo que deseo que fracasen las negociaciones. Lógicamente, es mucho mejor tener un marco plurianual, especialmente porque la UE realiza gran parte de sus actividades presupuestarias a medio-largo plazo, como los fondos estructurales o de I+D. Sin embargo, no se debe pagar cualquier precio por llegar a un acuerdo. El problema es que lo que desean los contribuidores netos del "club de los seis" [Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Suecia y Austria] no es lógico. Dicen que quieren ceñirse al acuerdo agrícola, que la cohesión es muy importante en la Unión ampliada y que se deben financiar nuevos retos, en particular en el área de relaciones internacionales. Todo esto no se puede hacer solamente con un 1% del PIB.

En su informe, recomienda que el presupuesto comunitario debería ser 1,07% del PIB, a medio camino entre el 1,26% que estima la Comisión que es necesario y el 1% que el "club de los seis" está (en principio) dispuesto a pagar. ¿Cómo se llegó a esa cifra?

Aunque el Parlamento está de acuerdo con la Comisión en varios aspectos, como por ejemplo en las propuestas de los gastos para la Estrategia de Lisboa, investigación y redes trans-europeas de transporte, son áreas donde se gasta demasiado dinero. Yo propongo por ejemplo recortes en gastos administrativos del 10%. Por otra parte, pienso que existen nuevos instrumentos que tienen una financiación muy escasa, como por ejemplo justicia, controles fronterizos y libertades civiles. Creo que la propuesta del Parlamento es mucho más equilibrada que la de la Comisión.

¿Estaría dispuesto a incrementar el presupuesto de su propuesta cuando entren nuevos países en la Unión?

¡Ah, sí! Ese es uno de los defectos de la propuesta de la Comisión. Presentan un paquete presupuestario que ya incluye la ampliación a Rumania y Bulgaria, que costará alrededor de 44 billones de Euros. Me hubiese gustado que la Comisión propusiese un presupuesto para los actuales 25 Estados miembro, separando los costes categoría por categoría para los países de la próxima ampliación e integrándolos en el presupuesto cuando se ratifiquen sus tratados de adhesión.

Casi la mitad del presupuesto de la UE se gasta en agricultura. ¿Por qué no se han propuesto recortes en este área?

Estamos obligados a atenernos a la legislación y las decisiones que ya se han hecho: la financiación agrícola está pactada hasta el 2013. Los estándares de la producción de los agricultores europeos son mucho más altos que los internacionales, y esto cuesta mucho dinero. Yo propongo dar un paso adelante en la cofinanciación (entre la UE y los Estados miembro). La política agrícola es la única política que se organiza y paga completamente a escala europea y, debido a esto, los costes son bastante altos. Si la política agrícola fuese cofinanciada, cambiaría el equilibrio presupuestario interno entre los Estados miembro. Se incluiría entonces también un debate sobre el "cheque británico", que no se justifica a día de hoy.