Neo-borbonici: los pequeños separatistas napolitanos 

Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 4 de Noviembre de 2014

Los neo-borbonici italianos añoran los tiempos del Reino de las Dos Sicilias, cuando los Borbones gobernaban en Nápoles, una magnífica y espléndida ciudad por aquel entonces. ¿Viva la revolución?

Hace unos meses, en una manifestación neo-borbonici, Laura Noviello prefirió ondear la bandera italiana a la borbona. Pero su iniciativa no tuvo buena acogida entre los neo-borbonici, un grupo separatista de Nápoles que quiere revivir la gloria del antiguo Reino de las Dos Sicilias. La presión fue demasiado grande para la joven de 17 años, así que abandonó el grupo. Para Laura, Italia es una nación. No deberían ni plantearse secesionarse después de 150 años juntos.

Callejones estrechos, tendederos y fachadas con pintura desconchada. Esta imagen sorprende a los turistas que visitan Nápoles por primera vez. El animado bullicio de la tercera ciudad más grande de Italia no tiene nada que ver con las calles tan chic de Roma. El Mezzogiorno, como llaman al Sur de Italia, está empobrecido y tiene una gran tasa de desempleo y los jóvenes creen que apenas tienen oportunidades de desarrollarse profesionalmente. Laura Noviello es una de las pocas de su círculo de amigos que quiere quedarse en Nápoles: quiere ser arqueóloga y trabajar en Pompeya. "Mis amigos creen que estoy loca", relata.

La historia de la región es muy importante para esta joven napolitana, y quizá sea esa la razón por la que se unió al movimiento neo-borbonici. Según cuenta, una de las razones por la que los habitantes del sur de Italia no confían en el futuro del país es porque no conocen su propia historia. En la mayoría de los casos, la historia italiana que se enseña se olvida del sur y no hace honor a su pasado. Laura se había empezado a interesar por este tema cuando se unió a los neo-borbonici, un movimiento político que se opone al estado federal italiano y quiere culpar de las miserias del Sur al económicamente potente Norte. Añoran los días del antiguo Reino de las Dos Sicilias y consideran que la Unificación italiana de 1861 fue uno de los mayores errores de la historia del país.

Mejor sin el Norte

En general, sería bonito que el Reino de Nápoles volviera a existir y, así, el Sur podría huir de la opresión de Roma. Pero no traerían a ningún rey, por supuesto. En cualquier caso, lo que desean es volver a los "años dorados" de Nápoles, cuando la ciudad resplandecía con un gran sector industrial. Soñar con el pasado siempre es una muy buena solución para los problemas del presente...

Estamos en Gran Café Gambrinus, una cafetería pija del centro de Nápoles con adornos de oro en el techo, y Gennaro de Crescenzo, presidente del movimiento neo-borbonici, pide un espresso. "Si analizamos el pasado, vemos que hoy en día el Sur estaría mucho mejor sin el Norte", explica. Aunque no debería tomarse al pie de la letra, claro. "La mayoría de los ciudadanos eran pobres y estaban oprimidos tanto antes como después de la unificación italiana", aclara Enrico Rebeggiani, profesor de Economía en la Universidad de Nápoles Frederico II.

Según Rebeggiani, los movimientos separatistas como los neo-borbonici son consecuencia de la falta de acciones políticas, ya que no parece haber ninguna reacción ante las altas tasas de desempleo, la pobreza y las crecientes tensiones entre el Norte y el Sur. "Ahora tenemos un Primer Ministro de izquierdas (Matteo Renzi), que en realidad es igual que Berlusconi pero en más joven", comenta. Muchos ciudadanos del sur de Italia no se sienten representados por el gobierno, y en lugar de expresar su descontento, han caído en el desencanto político.

Pero los neo-borbonici no son una solución política porque no parecen querer volverse políticamente activos. Prefieren que se les considere un movimiento cultural, aunque muchas de sus exigencias y principios estén entrelazados con la política. En el Café Gambrinus, el líder neo-borbonici Crescenzo deja su libro en la mesa: Il Sud. Dalla 'Bobonia felix' al carcere di Fenestrelle. Perché non sempre la Storia è come ce la raccontano (El Sur. De la Borbonia Felix a las cárceles de Fenestrelle. Por qué la historia no siempre es como nos la cuentan), publicado en 2014. Con libros así, que casi siempre son nostálgicos, además de las manifestaciones, eventos culturales y charlas en las escuelas, los neo-borbonici quieren afianzar su interpretación alternativa de la historia de Nápoles.

Como si te hubiese picado una tarántula

El enfoque cultural del movimiento fue otra de las razones por las que Laura se unió a los neo-borbonici. Descubrió su pasión por los bailes tradicionales del Sur, como la taranta, tarantella, pizzica y la tammurriata. Se suelen bailar descalzos y son un gran símbolo de la fuerte conexión entre el bailarín y sus raíces. Estas danzas cuentan historias de mujeres a las que les picaron arañas venenosas mientras trabajaban en el campo, y para sanar debían bailar al ritmo de las panderetas hasta alcanzar un estado de éxtasis.

"Estas danzas están volviendo a popularizarse porque son el símbolo de la rebelión", explica Laura. Una rebelión contra el énfasis en los nuevos valores, contra la globalización y contra el olvido de las tradiciones. Al gobierno le da igual el Sur. "No nos sentimos unidos. Los sureños estamos obligados a buscar trabajo en el Norte, pero nadie nos agradece nada, aunque las fábricas funcionen gracias a nuestra mano de obra", se lamenta.

Bailar sin solución

No es raro que estas tensiones hayan despertado llamamientos a la secesión. Los neo-borbonici no son los únicos que quieren una Italia separada: la Lega Nord es un grupo separatista italiano más conocido y deja claro que quiere desahacerse del Sur. Y en el Sur también hay más grupos que abogan por la independencia, como el Movimiento por la Autonomía (MpA) o la Alianza Siciliana.

Hasta ahora no ha habido ninguna respuesta política al conflicto que sufre Italia, como muchas otras naciones europeas. Las respuestas no vendrán de movimientos pequeños como el de los neo-borbonici. Al fin y al cabo, prefieren concentrarse en cosas más importantes, como boicotear el Giro d'Italia 2015. Consideran que las rutas están demasiado concentradas en el norte y centro del país, así que buscan patrocinadores para "El Tour de las Dos Sicilias". Como dice Laura, el mundo ama Nápoles, pero Italia la odia.

ESTE ARTÍCULO ES PARTE DE UNA PUBLICACIÓN ESPECIAL DEDICADA A NÁPOLES, QUE FORMA PARTE DEL PROYECTO EU-IN.MOTION, INICIADO POR CAFÉBABEL CON AYUDA DEL PARLAMENTO EUROPEO Y LA FUNDACIÓN HIPPOCRÈNE.