Neolaia Syriza, laboratorio del socialismo del siglo XXI

Artículo publicado el 25 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 25 de Noviembre de 2014

Viaje a Atenas para descubrir Neolaia Syriza: desde Exarchia al campus universitario, Cafébabel realizó su reportaje sobre la sección juvenil del partido de la izquierda más radical, guiado por Alexis Tsipras, que administra la Attica y se presenta candidato a gobernar un país en el extremo de su crisis económica. ¿Quiénes son y qué piensan los jóvenes hijos de la izquierda griega?

La calle que sube sutilmente hacia la colina de Strefi se llama Temistokleus y es estrecha como aquel canal donde Temistocle atrajo a los persas en Salamina. Estamos en Exarchia, temido bastión anárquico de Atenas y centro artístico y cultural que escapa al control del poder constituido, al menos desde 1973, cuando el glorioso Politécnico se rebelaba contra la dictadura de los Coroneles.

Por las calles de esta "zona franca" los murales, los centros sociales, el café, las librerías alternativas  son los dueños, pero no encontraréis un banco. No es casualidad que en la plaza principal se iniciaran las protestas del 2008, después del asesinato del joven de 15 años Alexandros Grigoropulos a manos de la policía. 

Mientras que a unos pocos metros un fortín de policías protege la sede juvenil del criticadísimo Pasok, justo en la esquina de la plaza Exarchia nos encontramos con la sede de Neolaia Syriza, sección juvenil de la formación de Alexis Tsipras, una estrella reciente de la política griega y pesadilla de la troika de Bruselas (y de los mercados). El edificio, un poco escuálido, pasa desapercibido. Solo lo identifican políticamente las banderas del partido, que lo diferencian de los grupos anárquicos o antifascistas que dominan el barrio. Puertas blindadas hundidas, candados y una calma total. En el interior de la sede de la calle Temistokleus 52  no entraremos nunca. Los jóvenes militantes están en realidad en el campus universitario de Atenas. Y aquí, desde 2 al 5 octubre se celebra la fiesta nacional del partido que se presenta candidato para guiar el destino de  Grecia.

Pero la maniobra de acercamiento al corazón joven de la izquierda "radical" está llena de "incidentes de ruta" que ofrecen una muestra del termómetro político del país. En la plaza Sintagma, en una calurosa mañana,  un grupo de jóvenes de la escuela musical protesta con determinación delante de un cordón policial contra los recientes recortes al transporte público. "Después de 5 años de protestas, Grecia se está radicalizando a la izquierda", dice un joven estudiante de medicina. Un poco más hacia delante, delante de la sede del Ministerio de Economía, algunos universitarios se manifiestan contra el Gobierno, mientras agitan las banderas del sindicato comunista PAME. La tensión es palpable y la atmósfera, eléctrica. Encerrados dentro del edificio se pueden entrever algunos uniformes verdes del ejército y uno de los militares nos pregunta con agresividad el permiso para tomar fotos. 

Refrescar la tradición comunista

En la parada del metro de Panepistimio encontramos a Alexandros Zachiotis, nuestro contacto. Estudiante de 25 años, ha militado en las juventudes de Synaspismós, componente principal de la alianza que en el 2004 dio la vida a la coalición de Syriza (acrónimo de Synaspismós Rizospastikís Aristerás) y que en el 2012 se transformó en un verdadero partido. Mientras nos dirigimos hacia el campus de la Università Nazionale Capodistriana, su explicación es esclarecedora y a veces metódica, dejando entender una cierta familiaridad con los medios de comunicación. El partido nace oficialmente en diciembre del 2013, a raíz de la tentación de dar una connotación internacional y europea al compromiso contra la crisis y a la oposición al modelo neoliberal a través de "la solidaridad entre las naciones y pueblos en Europa». 

Alexandros cuenta con pasión y precisión la historia del partido. "Syriza es hija de la tradición comunista. Tenemos puntos en común con el KKE [Partido Comunista griego], pero ellos son de origen estalinista y tienen una política muy severa y cerrada sobre las alianzas. Critican todo, piensan que tienen la verdad absoluta... En mi opinión, al contrario, la acción política tienen que llevar a un resultado y por esto he elegido Syriza", concluye con convicción. Y en la sociedad moderna, ¿qué significa ser un joven militante de un partido de izquierda como Syriza? "Es una pregunta a la cual estamos siempre intentando responder", confiesa. "Nosotros, los jóvenes, intentamos tomar las cosas positivas de la tradición comunista e intentamos renovarla. Nuestro objetivo es crear un socialismo del siglo XXI", como se lee también en el manifiesto oficial en Internet.

"El nuevo socialismo tiene que estar basado en el conocimiento y en las habilidades"

Con esa pizca de inconsciencia de la juventud, Alexandros cita los modelos de America Latina de Hugo Chavez y Evo Morales, mientras habla de superación de la visión capitalista actual, de la cooperación y de los derechos civiles. Satisfecho con que los que le entrevistamos seamos italianos, cita incluso a Gramsci, cuyo pensamiento inspira al Centro Cultural Nicos Poulantzas, punto de referencia de la tradición marxista y uno de los padres del eurocomunismo. Pero ¿porque un joven en el 2014 debería aspirar a un nuevo socialismo? "Hoy muchos jóvenes han obtenido niveles de instrucción y habilidades que podrían explotarse de otra manera, existe un enorme potencial. El nuevo socialismo tiene que estar basado en el conocimiento y las habilidades". 

Pero en los tiempos de crisis, Neolaia Syriza tiene también una relación directa con el territorio. "Antes de ser un partido, Syriza era un movimiento". Los militantes son el "corazón palpitante", tienen un carné y contribuyen con una cuota simbólica anual. El modelo de organización, por el contrario, es un "híbrido": un comité central en Atenas y luego otras pequeñas oficinas en los centros principales del país como Salonicco y Patrasso. "Estamos intentando dar una estructura más horizontal y crear una plataforma de información alternativa en inglés para informar a los lectores fuera de Grecia", añade Alexandros. Y en la estructura, cada aspecto de la vida social está regulado por un comité ad hoc. "Estamos trabajando para la construcción de una red de solidaridad que se expanda por todo el país". Todo con poco dinero y mucho entusiasmo.  "No tenemos necesidad de grandes financiamientos, lo gordo sirve para el festival".

"Si no eres radical no puedes marcar la diferencia"

En el campus universitario llegamos justo a tiempo para asistir a los últimos preparativos. Los cuatro días de música, cultura y pasión recuerdan un poco a los rituales de la fiesta de la Unidad y se concluirán con el discurso final de  Tsipras y la intervención de los "amigos" europeos, Maurizio Landini de la FIOM y Pablo Iglesias de Podemos. No obstante, no faltan elementos típicos griegos, como el tributo al conocido cantautor Vassilis Tsitsanis, el palco dedicado a una versión políticamente comprometida del rebetiko y los deliciosos suvlaki a la parrilla combinados con la cerveza Alfa. Por el contrario, el parque es un enjambre de grupos de trabajo temáticos y debates, exposiciones de grandes de la fotografía y del cine europeo y puestos internacionales como el de los palestinos, junto con algunos espacios reservados a algunos laboratorios de algunas multinacionales. "Alli̱lengý!" (αλληλεγγύη),  repite una mujer de unos 60 años tras el mostrador de la European Left, mientras se sonríe por mi torpe intento de pronunciarlo. En griego significa "solidaridad". 

Alrededor, los voluntarios están ocupados. "Si queremos estar unidos tenemos que dar todo lo mejor. No somos los mejores y no determinamos la verdad, queremos que la gente venga aquí y participe para mostrarles que es lo que estamos haciendo", dice el veinteañero Kiriakos con la espontaneidad de quien se siente parte de algo positivo y grande. "En un periodo como este, tienes que ser radical, si no lo eres no puedes de verdad marcar la diferencia y cambiar el estado de las cosas". 

Zoon Politikon

El sol empieza a ponerse mientras los primeros visitantes entran, pero nuestra atención se concentra en el color violeta que domina gran parte de las instalaciones.  "El rojo simboliza el eurocomunismo y la revolución; el verde, la ecología y el violeta, el feminismo", me explica Aliki, miembro de la oficina central de Neolaia Syriza. "En la juventud nos estamos ocupando mucho de las políticas de género", prosigue mientras me muestra la exposición especial dedicada al feminismo. 

Y cuando la fiesta está en pleno apogeo, es una mezcla de colores, rituales de la tradición de izquierda o de  eurocomunista y se entrevén visitantes más maduros y nostálgicos de la generación de los 60. Mientras que nos piden que asistamos al encuentro sobre el TTIP, en el cual intervendrán artistas italianos, franceses y alemanes, aprovechamos para colarnos en el cobertizo del cuartel general. Aquí encontramos a Rania Svigou, vicecoordinadora de la oficina de comunicaciones del partido. Con poco más de treinta años y candidata a las elecciones europeas de mayo, Rania es el ejemplo de la renovación generacional encarnado en el liderazgo de Tsipras.

Jovencísima, ha seguido trabajado mucho para llegar a Syriza y nos explica las estrategias de un partido que se presenta candidato a gobernar el país e intervenir con Bruselas con "un compromiso que no puede ir más allá de las necesidades de la gente". 

Nos entretenemos con ella unos minutos, después dejamos la grabadora y la cámara de fotos para sumergirnos completamente en la fiesta. Cuatro días son pocos para descubrir los sentimientos de un pueblo y hacer un retrato de la juventud griega con el corazón que late por la izquierda: tenía razón Aristóteles cuando observaba a sus conciudadanos, estos eternos "animales políticos". 

Este artículo forma parte de una edición especial dedicada a Atenas y realizada en el cuadro del proyecto "EU in Motion" por iniciativa de CafeBabel y con la colaboración del Parlamento Europeo y de la Fundación Hippocrène. Todos los artículos estarán disponibles en la primera página de la revista.