Netlabels: Fuera ataduras de la industria musical

Artículo publicado el 30 de Octubre de 2006
Artículo publicado el 30 de Octubre de 2006
Son rápidas, nada complicadas y baratas: las tiendas de música por Internet celebran su creciente éxito.

El Candid Arts Center, en el barrio londinense de Islington ofreció a mediados de septiembre el escenario para una inusual misa musical. Kodal alias teaMore, Pentagonik’s Cotumo, Megaheadphoneboy: los músicos que aparecieron en “Netaudio ‘06” eran hasta ahora conocidos sólo por los expertos de la escena electrónica. Ello se debe a que no publican su música en ninguna gran discográfica, sino sólo en Netlabels.

Rápido, nada complicado y barato

Un Netlabel es una página web en la que los amantes de la música pueden descargar de manera legal música nunca antes publicada. Esta música es sobre todo electrónica, y a menudo de calidad. En estos momentos ya hay más de 600 Netlabels, que sacan a ritmo semanal o mensual compilaciones o canciones sueltas. Son un foro para los electro-músicos que quieran extender su música por la red sin las limitaciones de la industria musical ni los impuestos de la SGAE).

“Las Netlabels ofrecen la posibilidad de proporcionarnos de manera rápida, sin complicaciones y con un presupuesto mínimo la música más moderna”, explica Donovan Ludwig, cofundador de la Netlabel berlinesa Pentagonik. Junto con Londres y Berlín, la escena Netlabel está activa también en Colonia o Barcelona: una tendencia urbana de la era digital, que traza virtual y geográficamente círculos cada vez más amplios.

Voluntad de cambio

Esta tendencia se refuerza por el crecimiento general de la industria musical digital. La tienda digital de “Warner Music” creció el año pasado un 36%. El iPod, el reproductor MP3 portátil de Apple, ha encontrado ya 42 millones de compradores, el 76% de ellos el año pasado.

Los números son sintomáticos de un cambio en los mercados musicales actuales: el paso de las grabaciones analógicas a bibliotecas sonoras digitales. Los amantes de la música la compran cada vez más a menudo en tiendas por Internet y llenan sus discos duros hasta reventar.

No sorprenda, por tanto, que se encuentren en la red también productoras musicales virtuales. Netaudio ‘06 mostró en Islington la voluntad de cambio que domina la escena Netlabel: durante unos días, los oradores se sentaron en la mesa blanca del Candid Center durante las conferencias y debates y explicaron con grandes aspavientos el futuro de las Netlabels a los espectadores.

Los visitantes pasearon de mesa en mesa, casi como en una cita rápida, dejándose ilustrar por administradores de Netlabels, expertos en Creatividad Común y organizadores de Podcast. Quien quisiera escuchar música, pudo poner en marcha una instalación de sonido en el primer piso, o dirigirse al sótano para escuchar las creaciones de artistas Netlabel.

De momento, los administradores de Netlabel se basan en un ideal comunitario. “A pesar de la gran oferta de Netlabels en Europa, no hay competencia entre las productoras musicales virtuales”, plantea Donovan Ludwig. “El concepto de Netlabel se sitúa sobre una base no lucrativa”, dice. No tiene, pues, sentido, hacerse la competencia unos a otros.

¿Conexión por toda Europa?

Es por ello que Ludwig y su amigo Timor Kodal, que administra la Netlabel Pulsar, han fundado Netlag. En una serie de fiestas de Netaudio en Berlín deben promocionarse las producciones musicales independientes. Ludwig y Kodal consideran tanto estas fiestas nocturnas como las páginas web un foro para los artistas Netaudio. Sólo han añadido abundante cerveza, ambiente e invitados a la fiesta.

Los fundadores quieren que el foro de la escena Netlabel conecte a toda Europa. Invitan a músicos del extranjero para que presenten sus obras en vivo al público berlinés. Así pues, en la fiesta Netlag que se celebró en el marco del Festival de música berlinés “Fête de la Musique”, artistas alemanes e invitados londinenses dieron lo mejor de sí con sus beats, sus clics y sus clacs.

A pesar de la euforia por el auge del fenómeno, las Netlabels no pueden amenazar seriamente a las grandes firmas como Warner o EMI. “La escena Netlabel seguirá siendo una cultura marginal, ya que no hay lugar para ganar dinero”, dice Markus Koller. Él administra el Podcast starfrosch.ch, que organizó el primer festival Netaudio en Berna. La profecía de Koller podría ser verdad: es cierto que hay casos en que una Netlabel colabora en dar fama y gloria a un artista; pero sólo hasta que llega una empresa y pone al músico bajo contrato.