Nick Cave, 20.000 días en la tierra

Artículo publicado el 20 de Febrero de 2014
Artículo publicado el 20 de Febrero de 2014

"En cuan­to en­tien­do una can­ción, deja de in­tere­sar­me". ¿Qué hace Nick Cave, el se­mi­diós del rock al­ter­na­ti­vo poé­ti­co un día nor­mal? En 20,000 Days on Earth (2013) vemos a Cave can­tan­do y me­di­tan­do, rién­do­se de Nina Si­mo­ne y con­si­guien­do que nos ma­ra­vi­lle­mos de la pro­fun­da lo­cu­ra del mú­si­co aus­tra­liano.

"En aque­lla época podía con­tro­lar el tiem­po con mi es­ta­do de ánimo. Lo que no podía con­tro­lar tan fa­cil­men­te era mi es­ta­do de ánimo". Las ga­vio­tas graz­nan sobre su ca­be­za mien­tras un Nick Cave medio som­brío, medio en­si­mis­ma­do, se enor­gu­lle­ce del cielo car­ga­do de llu­via en el sur de Brigh­ton. Si le vemos pa­sean­do por la playa con su traje os­cu­ro, un pelo negro que le llega hasta los hom­bros y unos enor­mes ani­llos de oro, nos da la sen­sa­ción de estar vien­do a un ex­tra­te­rres­tre que pa­re­ce estar tan solo de vi­si­ta en esta tie­rra. Pero Cave se ve a si mismo más como un ca­ní­bal: "uno con la­bios grue­sos, pó­mu­los pro­nun­cia­dos y un hueso atra­ve­sán­do­le la nariz". Ha es­ta­do 19.999 días sobre la tie­rra, pero ahora, el día 20.000 deja de ser un ser hu­mano.

¿QUÉ HACE NICK CAVE si NO ESTÁ EN­CI­MA DE UN ES­CE­NA­RIO?

Jane Po­llard e Iain Forsyth nos mues­tran en su do­cu­men­tal 20,000 Days on Earth (2013) cómo es la vida del mú­si­co y ciu­da­dano Nick Cave el día 20.000. El mismo Cave es­cri­bió parte del guión de la pe­lí­cu­la, en el que on­dean la vida del mú­si­co, sus can­cio­nes, poe­mas y re­cuer­dos. Por eso se puede plan­tear en prin­ci­pio la duda de si es­ta­mos ante un do­cu­men­tal, pero la ca­li­dad de los tex­tos poé­ti­cos hace de este re­tra­to una ver­da­de­ra obra maes­tra. Un  ejem­plo es cuan­do Cave se en­cuen­tra con su bar­bu­do com­pa­ñe­ro de banda Wa­rren Ellis de Bad Seeds y re­fle­xio­nan sobre un con­cier­to con Nina Si­mo­ne: "esa noche Nina no es­ta­ba de muy buen humor y sólo que­ría cham­pán, co­caí­na y sal­chi­chas". Antes de salir al es­ce­na­rio pegó el chi­cle que es­ta­ba mas­ti­can­do en el piano, que Ellis des­pe­gó más tarde y guar­dó para la pos­te­ri­dad.

Trai­ler ofi­cial de 20.000 Days on Earth (2013)

His­to­rias como esta hacen de 20.000 Days on Earth algo más que un re­la­to sobre la vida de Cave, na­ci­do en el año 1957 en la ciu­dad aus­tra­lia­na de Wa­rra­ck­na­beal. Para Po­llard y Forsyth es im­por­tan­te darle un marco ci­ne­ma­to­grá­fi­co a Cave, en el que se re­fle­jen los al­ti­ba­jos tanto de él como de su mú­si­ca. Los mo­nó­lo­gos de Cave y las gra­ba­cio­nes en el es­tu­dio se ven in­te­rrum­pi­das por diá­lo­gos acom­pa­ña­dos por me­lo­días de au­to­res entre los que se en­cuen­tran Blixa Bar­geld y Kylie Mi­no­gue, mien­tras que los ar­chi­vis­tas re­bus­can ma­te­rial  en la Nick Cave Co­llec­tion del Arts Cen­tre Mel­bour­ne. El mismo Nick Cave, que en oca­sio­nes re­fle­xio­na en el es­ce­na­rio sobre las "si­mi­li­tu­des del ro­cke­ro con Diós", sor­pen­den­te­men­te no se nos pre­sen­ta de­ma­sia­do pre­ten­cio­so.  

COM­PO­SI­CIO­NES HI­LA­DAS MA­GIS­TRAL­MEN­TE

Entre sus tra­ba­jos más im­por­tan­tes se in­clu­ye 20.000 Days on Eart, que re­tra­ta a un gran pen­sa­dor que se re­go­ci­ja con me­tá­fo­ras sal­va­jes y con el len­gua­je de la poe­sía con his­to­rias ma­tu­ti­nas mien­tras ma­cha­ca una má­qui­na de es­cri­bir de la que de vez en cuan­do sale al­gu­na can­ción. Según Nick Cave, la vida con­sis­te en re­la­tar las his­to­rias, mi­ti­fi­car los re­cuer­dos y tra­ba­jar­los en la mú­si­ca: "aun­que una vez he en­ten­di­do una can­ción, ya no me pa­re­ce in­tere­san­te". Igual­men­te emo­cio­nan­tes son sobre todo las es­ce­nas en las que Cave se sien­ta en el es­tu­dio con sus com­pa­ñe­ros de banda Bad Seeds, cuan­do im­pro­vi­sa con Wa­rren Ellis o di­ri­ge un coro de niños fran­ce­ses. Solo si se vi­zua­li­zan estas ima­ge­nes mien­tras se es­cu­cha el album Push the Sky Away (2013) se com­pren­de­rá el orden na­tu­ral y la re­fle­xión de sus can­cio­nes.

Du­ran­te su etapa en Lon­dres tam­bién cua­ja­ron las anéc­do­tas, mu­chas de ellas re­la­cio­na­das con su mujer Susie: "por aquél en­ton­ces es­ta­ba hecho un yon­qui, pero todos los do­min­gos solía ir a misa. Es­cu­cha­ba lo que decía el cura y des­pués me iba a Por­to­be­llo Road para pi­llar algo. Me sen­tía bien ha­cien­do algo bueno para a con­ti­nua­ción hacer algo ne­ga­ti­vo". Susie le salvó de sí mismo: "ella me dijo que es­ta­ba ha­cien­do algo muy pe­li­gro­so y que es­ta­ba arries­gan­do mi vida, así que tuve que pro­me­ter­le que nunca más pi­sa­ría una igle­sia".

A pesar de que Nick Cave en 20.000 Days on Earth se nos pre­sen­ta como mú­si­co, autor y actor con toda su fuer­za ar­tís­ti­ca, la pe­lí­cu­la está lo su­fi­cien­te­men­te bien pen­sa­da como para no con­ver­tir­se en una ha­gio­gra­fía: "cada uno tiene que co­no­cer sus li­mi­ta­cio­nes, por­que las li­mi­ta­cio­nes son las que te hacen ser la ma­ra­vi­llo­sa ca­tás­tro­fe que pro­ba­ble­men­te eres". El fic­ti­cio 20.000 día de Nick Cave sobre la tie­rra ha de­bi­do ser es­tu­pen­do, por­que su lado ca­tas­tró­fi­co no se ha de­ja­do ver pa­sean­do de­ma­sia­do por Brigh­ton. A quien no le guste él o su mú­si­ca o aquel que bus­que res­pues­tas de­fi­ni­ti­vas tam­po­co le gus­ta­rá su pe­lí­cu­la. ¿Por qué Nick no come an­gu­las asa­das con pasta in­te­gral? ¿Por qué aban­do­nó la banda real­men­te Blixa Bar­geld? ¿Y por qué apa­re­ce Miley Cyrus en una de sus nue­vas can­cio­nes como la som­bra de un fan­tas­ma? 20,000 Days on Earth no da res­pues­tas a estas pre­gun­tas.

Pero todo esto tam­po­co en­ca­ja­ría con el con­cep­to de la reali­dad que tiene Nick Cave ya que el mú­si­co se in­tere­sa muy poco por lo que él en­tien­de:  "se trata de lo que está bajo la su­per­fi­cie, pa­re­ci­do a los lomos de un mons­truo ma­rino. El ob­je­ti­vo de la mú­si­ca y de mis ac­tua­cio­nes es atraer a ese mons­truo hacia la su­per­fi­cie". Es­ta­mos se­gu­ros de que lo con­si­gue cuan­do salta al es­ce­na­rio ves­ti­do con un atuen­do do­ra­do bri­llan­te para in­ter­pre­tar una de las úl­ti­mas ver­sio­nes de su can­ción Ju­bi­lee Street. Tanto como mons­truo, ex­tra­te­rres­tre o ca­ní­bal, da la sen­sa­ción de que a Nick Cave le pegue todo lo ex­tra­or­di­na­rio, in­clu­so un hueso atra­ve­sán­do­le la nariz le que­da­ría bien.

CA­FE­BA­BEL BER­LIN EN LA EDI­CIÓN 64 DE LA  BER­LI­NA­LE

¡Ado­ra­mos el cine! Nues­tras ac­tua­li­za­cio­nes dia­rias se pue­den en­con­trar aquí en la re­vis­ta o en Berlin.​Babel.​Blog y @Ca­fe­ba­bel­Ber­lin. Bri­llan­tes crí­ti­cas ci­ne­ma­to­grá­fi­cas, en­tre­vis­tas a es­tre­llas de cine que están por des­cu­brir y miles de ins­tan­tá­neas al­re­de­dor del Pa­la­cio de la Ber­li­na­le.