Nick Mulvey: "Sin obstáculos, sin limitaciones"

Artículo publicado el 19 de Mayo de 2015
Artículo publicado el 19 de Mayo de 2015

El cantautor británico de folk Nick Mulvey ha tenido un año ajetreado. Desde que presentó su primer disco en solitario First Mind en mayo del año pasado, ha conseguido una nominación al Premio Mercury, ha dado una gira por el mundo, y se ha casado en Bután. Nos cuenta cómo dejó Portico Quartet, cómo estudió música en Cuba y cómo no se fía de David Cameron.

Ya ha pasado casi un año desde que lanzaste First Mind. ¿Qué has hecho desde entonces?

Ha sido un año increíble, y bastante ajetreado. De gira casi todo el tiempo, apoyando el álbum por Europa y América. El grupo de gente con el que he estado trabajando ha aumentado, y nos hemos convertido en una familia. Mi esposa Isadora está tocando conmigo también. Nos casamos en enero; estábamos pasando un tiempo en Tailandia y decidimos casarnos espontáneamente. Después recibimos una invitación para ir a Bután. Fue muy inmediato. Era el primer festival de música internacional que se celebraba en Bután. Nos invitaron a actuar en el festival. Y tuvimos una ceremonia de matrimonio butanés muy especial. 

La parte administrativa sucedió en Tailandia, pero la ceremonia fue en Bután, muy auténtica. Fue en un monasterio budista del siglo XV situado en la ladera de una montaña, y estuvo dirigida por un abad. El modo de vida y la práctica de ese monasterio han permanecido inalterables desde la época medieval. Nos sentamos en el medio, los dos vestidos con ropas tradicionales, y todo el mundo hizo un montón de ofrendas y gestos simbólicos. Mi padre y un amigo mío también estuvieron allí.

Fue un gran paso empezar en solitario. ¿Qué necesidad sentiste en aquel momento?

Era sobre todo vivir mi verdad y ser dueño de mi creatividad. Dentro de Portico Quartet necesitaba un cambio, necesitaba crecer y probar cosas nuevas. En un nivel muy especial, quería tocar la guitarra, y llevaba tocando el hang mucho tiempo. Quería cantar, y quería escribir las letras, y no hacía las cosas importantes del grupo. 

¿Te aburriste en cierto punto?

Era el momento de un cambio en mi vida. Estaba empezando a cansarme, pero también me faltaba un poco de creatividad. Según recuerdo, fue un momento muy específico cuando le dije a los chicos que dejaba e grupo. Lo estuve pensando durante un tiempo, puede que algunos meses, y lo hablé con amigos muy cercanos. Básicamente, empezó a ser muy obvio que yo estaba en un nivel muy diferente, en un viaje muy diferente. Estábamos en una estación de servicios en una autopista del sur de Alemania. Estaban hablando sobre música y sobre cómo hacer el siguiente disco. Y cuando estáis cuatro personas, sentados en una mesa, hablando sobre la nueva dirección, sobre una acción concreta... fue muy obvio que tenía que decir algo. Simplemente dije: "Chicos, no sé si voy a ser parte de esto". 

Al principio hubo un poco de sorpresa, y después un poco de alivio y reconocimiento, una aceptación inmediata, porque todos sabíamos en nuestros corazones que realmente no era una decisión. Ya estaba sucediendo. El curso natural. La verdad.

Estás creando música mucho más diferente del jazz de Portico Quartet. ¿Cuál es tu objetivo como compositor?

Mi objetivo como artista es permitir que mi forma de expresión viva, estar sin obstáculos, sin limitaciones. Como compositor, siempre intento pensar "musicalmente" y después, temáticamente. Luego siempre intento comunicarme con vuestro subconsciente, con vuestro lado derecho del cerebro. Y los conceptos, ideas y estas cosas vienen después. Y luego veo las palabras.

Una vez dijiste: "Quiero calentar la sala". ¿A qué te referías?

Quiero comunicar. Quiero tener una conversación. No quiero ser difícil de entender o difícil de interpretar. En general, las canciones como Meet me there son muy abiertas.

A los 18 decidiste estudiar guitarra y percusión en La Habana. ¿Cómo entraste?

Era una escuela interesante y muy típica de la Cuba moderna. Un amigo viajó y estuvo un año allí. Me habló de ella. Cuando volvió me dijo: "Nick, tienes que ir allí". Cuando digo que era algo típico es porque la escuela es mitad cubana, mitad internacional. Hay 2.000 personas, y para los cubanos es muy competitiva. Los estudiantes internacionales, necesitan un buen nivel, pero al estar pagando para ellos es más fácil. Si tienes cierto nivel y suficiente dinero puedes entrar. Pero el nivel de los estudiantes cubanos era tan alto... Podían tocar cualquier cosa.

¿Cómo afrontaste la sociedad en Cuba?                                                                                                  Me impactó un poco. Al principio intentaba buscarle un sentido al país. Después de un tiempo paré, y fue mucho mejor. Experimenté la burocracia cubana y todo el mundo se da cuenta de todos los tópicos, como que los taxis son viejos Cadillacs. Pero tuve una experiencia interesante cuando toqué mis propias canciones junto a un joven músico cubano. Le interesó mi música y me preguntó: "Oh, ¿tocas tus propias canciones?" Le contesté: "Sí, claro". Y entonces me di cuenta de que ellos nunca tocan sus propias canciones. Todos tocaban en estilo cubano, en estilo tradicional, y si componían canciones, las componían en el estilo de música cubana. Pero pensaron que yo estaba loco, y es la principal diferencia que noté entre nosotros.

Pareces ansioso por descubrir nuevas culturas. ¿De dónde viene esto?

Una combinación de cosas. Primero, nuestra generación: Tenemos el iPod shuffle. Escuchas a Radiohead, después a Biggie Small y después a Queen. Es algo natural para nosotros escuchar de todo, y toda la historia musical está disponible en nuestro teléfono. Y también dentro de mi familia había un montón de diferentes estilos. Teníamos un álbum muy bonito en francés que se llamaba Le Mystère des Voix Bulgares, por ejemplo. Pero la principal razón por la que me interesó la música fue una reacción contra la música de mi país. Me interesaba la música si era de una década o de un continente diferente. Cuando era un adolescente no me interesaban Artic Monkeys, ni The Libertines. Me interesaba la música de África o América del Sur. Pero en estos últimos años, eso ha cambiado, y ahora escucho Artic Monkeys, el primer disco. En los últimos dos años me ha interesado más la música de mi país.

Dijiste que tu padre había tenido una gran influencia en ti. ¿Qué es lo mejor que aprendiste de él?

Me enseñó los primeros acordes de una guitarra. Nos tocaba cada noche a mi hermano y a mí antes de irnos a dormir. Así que es la primera influencia musical que tuve. Y, más tarde, la música normalizó mi vida. Tocaba a los Beatles todo el tiempo, o viejas canciones espirituales americanas, como el gospel, Simon and Garfunkel. Y trajo un montón de ideas a casa: El budismo y el yoga sobre todo, la meditación y la conciencia plena. Empezó con eso cuando yo era un adolescente. 

El Primer ministro británico, David Cameron, dijo una vez que le gustaba cocinar mientras te escuchaba. Tu reacción fue decir que te ponía "un poco enfermo". ¿Por qué?                                                                                                                                                                      Lo que dijo fue un poco extraño. Porque dijo exactamente: "Escucho a Nick Mulvey cuando estoy cocinando, pero es un poco grunge". Se puede usar cualquier palabra, pero creo que hay una que no se puede utilizar para describir mi música: grunge. De verdad que no es nada, nada grunge. Realmente, creo que le habían aconsejado para que dijera algo guay. Personalmente, todo el mundo tiene derecho a escuchar mi música, por supuesto. Pero no me fío de David Cameron. No me fío de muchos políticos, y sin duda él es uno de ellos. Así que es un cumplido raro.

Nick Mulvey - I Don't Want To Go Home, el útlimo single de su primer disco en solitario, First Mind