Nina Degele: “El matrimonio homosexual como derecho a la burguesía para todos”

Artículo publicado el 16 de Abril de 2013
Artículo publicado el 16 de Abril de 2013

"Romper sobrentendidos y buscar aquello que tienen de social en realidad los fenómenos sociales –es decir, ni biológicos ni naturales", ésta es la misión diaria de Nina Degele, profesora de Estudios de Género en la Universidad de Friburgo. Hemos hablado con ella de feminismo en la comunidad LGBT, de fútbol femenino y del derecho de todos a la burguesía.

Lee la cuarta parte de nuestro reportaje "LGBT-Retratos".

Pelo corto, chaqueta de cuero, pantalón de colores y directa –Nina Degele no se corresponde con la típica autoridad universitaria. “Desde joven ya me interesaba el feminismo”, ríe la profesora, que ya en su juventud fue co-fundadora de un grupo de mujeres sobre Simone de Beauvoir e hizo sus primeros contactos en el movimiento feminista. Tras salir del armario continuó manteniendo contactos en los movimientos feminista y lésbico, mientras estudiaba en Múnich. Considera que el feminismo y la reivindicación de los derechos de la mujer son también indispensables dentro de la comunidad LGBT: “Gracias a su visibilidad, los gais están mejor organizados – ¡o al menos así ha sido durante mucho tiempo!” Un ejemplo de ello es The Castro, el barrio tradicionalmente de gais y lesbianas de San Francisco, que en la década de 1990 era territorio exclusivamente gay. “Ser queer en San Francisco es, para los profanos, lo mismo que ser gay. No existe visibilidad para las lesbianas.¿Escena lésbica invisible en el barrio Castro? Desde el estreno de la película "Mi nombre es Harvey Milk" sobre el político gay y defensor de los derechos civiles Harvey Milk, el barrio LGBT de San Francisco es más famoso entre el público general

Ser políticamente correcto encubre la discriminación

“La discriminación, el rechazo y las reservas hacia las mujeres y las lesbianas laS hay como siempre laS hubo en la universidad: ¡es el club de los chicos!

Estas desigualdades nacen de las diferentes condiciones de las que parten hombres y mujeres, dice esta mujer de 49 años que trabaja como profesora desde el año 2000 en la universidad Albert-Ludwig de Friburgo, donde ha ayudado a desarrollar la carrera de Estudios de Género. Las desigualdades surgen porque para los hombres sigue siendo más fácil establecerse económicamente. “Para las mujeres, la asociación entre la orientación sexual y el sexo biológico es mucho más fuerte que para los hombres cuando hablamos de discriminación. A los hombres gais se les insulta menos simplemente porque son hombres, ni tampoco se les paga menos. Este es un problema que tienen todas las mujeres, no importa si son lesbianas o no.”

La discriminación de la mujer también se nota en la universidad, según Degele. Sin embargo, hoy es más difícil descubrirla: la corrección política no es solo cuestión de amabilidad, sino que tiene el poder de crear carreras –o acabarlas antes de tiempo. Entonces, quien quiera ascender en el escalafón profesional, ¿no tendría más remedio que callarse sus prejuicios? Eso parece. “En la universidad nadie me insultaría directamente por ser lesbiana. En este sentido, la discriminación ya no es tan obvia como hace 20 años. Se puede decir: 'Qué bien, nadie tiene que aguantar que le insulten'”. Pero eso no quiere decir ni de lejos que reine la igualdad, dice Nina Degele: “La discriminación, el rechazo y las reservas hacia las mujeres y las lesbianas la hay como siempre la hubo en la universidad – ¡es el club de los chicos! Ellos ya se ocupan de que no haya mujeres en puestos clave, o solo muy pocas y de forma muy controlada.

Fútbol femenino: el sexo vende –pero solo en heterosexual

La homofobia y el racismo en el deporte y, en particular, en el deporte favorito de los alemanes, el fútbol, son uno de los campos de investigación favoritos de Nina Degele. Sus conclusiones no animan: “El fútbol está tan fuertemente asociado con la masculinidad o heteronormatividad que los gais no tienen.” Por la misma razón, las mujeres tampoco lo tienen fácil en este deporte: “A las mujeres que juegan al fútbol no se las considera, de entrada, como ‘mujeres normales’ y tienen que enfrentarse al prejuicio de que la gente piense que son lesbianas” subraya Degele. El fútbol femenino está tratando de deshacerse de esta imagen. El sexo vende, pero la homosexualidad es ir demasiado lejos –y podría asustar a los patrocinadores o a los compradores de productos de merchandising, dice la profesora. “Durante el Mundial de Fútbol Femenino en Alemania, los organizadores intentaron darle a todo una imagen muy heterosexual, para no comprometer las posibilidades de comercialización y la aceptación por parte del público.”

Los derechos de la comunidad LGBT en Alemania: ¿para cuándo la igualdad?

Lea en cafebabel.com: Europas Top 5 y Flop 5 sobre los derechos LGTB

Para mí, el matrimonio homosexual no es un avance, pero a pesar de todo estoy a favor de la igualdad. En el fondo se trata de que todos quieren derecho a pertenecer a la burguesía. Ahora bien, dudo que eso sea un avance o un objetivo deseable desde una perspectiva social o queer.” No obstante, el debate actual muestra claramente que las reivindicaciones de igualdad y los derechos de la comunidad LGBT han llegado a la sociedad: “El debate que hay hoy en día sobre el matrimonio homosexual habría sido impensable hace 15 años”, recalca Nina Degele antes de continuar: “Aunque siga habiendo resistencia desde las esquinas conservadoras, ya no falta mucho para que la igualdad legislativa para las parejas hetero- y homosexuales sea una realidad.” Cree que el sector más conservador perderá influencia en el futuro.

Una gran parte de la sociedad reivindica hoy en día los derechos de la comunidad LGBT –pero la legislación de la República Federal Alemana se queda atrás. Un intento del partido socialista SPD y de los verdes de igualar el matrimonio homosexual fue rechazado en 2012 por los sectores conservadores. Las parejas casadas disfrutan en Alemania del privilegio fiscal conocido como splitting, que favorece sobre todo al matrimonio tradicional donde solo trabaja uno de los miembros de la pareja. En este momento se debate si se aplica este privilegio fiscal también a las parejas homosexuales o si se reestructura el splitting. El Bundesverfassungsgericht (Tribunal Constitucional) de Karlsruhe reforzó el derecho a la adopción por parte de parejas homosexuales en febrero con una sentencia. “No se puede decir que las leyes vayan por delante y la sociedad las siga. Yo pienso que lo uno condiciona lo otro” dice Nina Degele. “En la sociedad hay muchas capas y muchos agrupamientos distintos –para algunos las leyes están demasiado atrasadas, para otros demasiado avanzadas. La pregunta es cuándo se va a cansar una cantidad importante de gente.”

Lea el resto de los artículos de nuestra serie "LGBT-Porträts": Aquí tienes la Parte I, Parte IIParte III.

Foto: Cortesía de ©Adrien le Coärer; En el texto: The Castor (cc)torbakhopper/Flickr; Nina Degele ©ND