No basta con ser viejo para jubilarse

Artículo publicado el 9 de Diciembre de 2008
Artículo publicado el 9 de Diciembre de 2008
¿Cuánto tiempo tendremos que trabajar para ahorrar lo suficiente y disfrutar de la jubilación? En Dinamarca, hay que esperar hasta los 67 años. En Francia, la edad laboral puede prolongarse hasta los 70. Enfoque

 (1way2rock/flickr)Las primeras cotizaciones para la jubilación universal fueron introducidas por el canciller Bismarck a finales del siglo XIX. ¿Un paso de gigante para los trabajadores? Sin duda… Pero como la esperanza de vida solo alcanzaba los 45 años de media, solo el 1% de la población llegaba a los 70 años y, por tanto, podía disfrutar plenamente de esa jubilación tan merecida. En el siglo XX, en los países desarrollados, la esperanza de vida ha aumentado. En los años 60, era todavía unos 8 o 9 años más corta que hoy. Cada vez somos más viejos, lo que es una buena noticia, aunque esta longevidad despierta ciertas preocupaciones sobre la jubilación. 

La situación en Europa a este respecto es complicada: por causa de la baja demografía, la nueva generación ha perdido la posibilidad de asegurar la jubilación de sus padres (es así como funciona el sistema de jubilación por repartición). Sin embargo, la iniciativa privada de planes de pensiones puesto en marcha por esos que trabajan en trabajos a tiempo parcial, es a menudo sinónimo de una cotización mínima. 

Las reformas y los retos de una Europa que envejece

Según un informe de Eurostat, la proporción de personas de más de 65 años en comparación con la población activa será de más del 53% en 2060. Hoy solo representa el 25%. Esto significa que, dentro de 50 años, por una persona en edad de jubilarse solo existirán dos en edad de trabajar (la proporción es en la actualidad de uno de cada cuatro). Es importante señalar que existen diferentes tendencias demográfica según la región de Europa: en 2060, según las previsiones, la proporción de personas con edad de estar jubilados alcanzará el 60% en Bulgaria, República Checa, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía, Eslovenia y Eslovaquia, mientras que no sobrepasará el 45% en Dinamarca, Irlanda, Chipre, Luxemburgo o Reino Unido. 

El presupuesto de la mayoría de los países europeos ya sufre el peso creciente de las pensiones de jubilación. En Italia, por ejemplo, la partida para la jubilación representaba, en 1960, el 5% del PIB. 40 años más tarde, la cifra alcanza el 14%. En resumen, estamos envejeciendo y hoy ya faltan brazos para asegurar las pensiones de los futuros jubilados. 

El presupuesto de la mayoría de países europeos ya sufre el peso creciente de las pensiones de jubilación

La demografía europea no parece ayudar a solucionar el problema durante las próximas décadas. ¿Qué solución pueden proponernos nuestros dirigentes? Para empezar, podrían limitar el acceso gratuito a los cuidados médicos y, también, a los servicios sociales. Después, podrían aumentar la cotización para la jubilación. También podrían prolongar la duración de la actividad profesional, o bien optar por el trabajo de los inmigrantes, que compartirían sus cotizaciones… Ahora, sería necesario también preguntarse en cuántos países de la UE existe un consenso sobre la puesta en marcha de estas reformas, más o menos dolorosas.

¿Por qué los hombres deben trabajar más tiempo? 

Hay que velar por que las personas de la tercera edad no sean discriminadas por los empresarios y sean libres de tomar sus propias iniciativas. Una reflexión sobre el trabajo de los que ya tienen 70 años debería ser incluida en los sistemas de formación. Comparando el sistema educativo polaco con el finlandés o el sueco, vemos claramente como se le da mayor importancia al desarrollo de capacidades prácticas. Gracias a eso, es más fácil desarrollar las capacidades para crear un negocio propio, a superar los retos. Y lo que no se aprende, no se sabe…

La Unión deja a los Estados miembro la libertad de decidir la edad de jubilación, pero interviene para arbitrar los conflictos relacionados con esta. Una de las cuestiones más importantes es la igualdad de la edad de jubilación para hombres y mujeres, que en algunos países de Europa, como Italia y Alemania, es diferente según el sexo. La decisión del Tribunal de Justica Europeo esclarece el asunto. En 1990, el británico Douglas Harvey Barber fue despedido de su trabajo sin derecho a pensión de jubilación, por lo que presentó una denuncia en los tribunales alegando que había superado la edad de jubilación para las mujeres y que la negación de la pensión de jubilación era una discriminación. El tribunal le dio razón, considerando que no había motivos para que el derecho de los hombres a jubilarse fuera más tarde con respecto a las mujeres. Ya se sabe que las mujeres viven más tiempo, pero, en algunos países, además, pueden jubilarse antes, y como su cotización ha sido más baja, su pensión también lo es. Por otro lado, el Tribunal Europeo quiere favorecer el empleo para los jóvenes, y es por eso que ha legalizado la jubilación anticipada, con la condición de que las pensiones de los futuros jubilados estén aseguradas. 

En algunos países de Europa, las mujeres pueden jubilarse antes que los hombres

¿Cuánto tiempo hay que trabajar? La respuesta de Sarkozy

Hasta ahora, en la Unión Europea, era Dinamarca el país con la edad más avanzada de jubilación, 67 años. Desde 2009, por iniciativa del presidente francés Nicolas Sarkozy, los franceses podrían jubilarse de forma progresiva entre los 65 y 70 años. La mayoría de los franceses, fieles a la protección social del Estado, no están de acuerdo con la reforma. Sin embargo, si tomamos como criterio de comparación el tiempo de trabajo semanal, son los búlgaros, los rumanos y los británicos los que más trabajan (42 horas) y los franceses los que menos (35 horas, sin contar las horas extra). Los españoles se sitúan en medio de la tabla, con una media de 38,5 horas semanales. 

El razonamiento de la legislación francesa es el siguiente: es conveniente no trabajar demasiado para que no les falte el trabajo a otros, pero también hacerlo lo suficiente para no dejar cargas financieras a otros en el futuro. Ahora es necesario convencer al público de que estas reformas son necesarias. A fin de cuentas, en esta época de trabajo incierto sobre la que ya escribía el sociólogo alemán Ulrich Beck en 1988, la suerte está más en el trabajo que en el descanso.