No basta con unas deportivas, es mejor correr en grupo

Artículo publicado el 27 de Agosto de 2015
Artículo publicado el 27 de Agosto de 2015

¿Qué nos inspira la palabara "corredor"? Hace veinte años aún pensábamos en el corredor que va solo por un camino aislado, pero hoy en día, cada vez más grupos de corredores muy distintos invaden el paisaje: Correr se ha convertido en un bien colectivo. Este es el segundo capítulo sobre el por qué y el cómo de esta tendencia: El corredor y el grupo.

La primera parte de este reportaje explicaba que los grupos de corredores tenían, aproximadamente, dos perfiles possibles: De un lado encontramos a los grupos de corredores de distancia o fondistas, ambiciosos y en general de sexo masculino, y por otro la comunidad más reciente y heterogénea de aquellos que corren por ocio, fijándose menos en su rendimiento.

Son los miembros de este último quienes ponen por delante el lado social de correr en grupo, y así lo explica Jörg Königstorfer, profesor de gestión del deporte y la salud en la Universidad Técnica de Munich: "Lo positivo es que la gente puede hablar y hacer nuevos contactos sociales. Y, precisamente, quedar con un compañero o un amigo para correr ayuda a permanecer motivado. El vínculo social es un elemento muy importante para invertir en una tarea a largo plazo. Este tipo de compromiso es un buen truco para animarse a hacer deporte".

Una actividad social, pero no dentro de un club

La razón para hacer deporte que se menciona más habitualmente es, según una estadística de Eurostat de finales de 2013, mejorar la salud. En el 62% de los casos, esta respuesta se sitúa por delante de mejorar la forma física, la relajación o el placer. Curiosamente, el aspecto "social" no se menciona por ninguna parte, como si se diera por sentado.

Los resultados de un estudio dirigido por los científicos holandeses Jeroen ScheerderKoen Breedveld reflejan la importancia del efecto del grupo: Actualmente, el 80% de los corredores activos en Europa no son miembros de ningún club deportivo. Los dos investigadores declaran que el renovado interés por el running se debe al gran número de eventos deportivos que se celebran, así como a las iniciativas comerciales llevadas a cabo por los medios de comunicación y la industria del deporte. 

En las ciudades, además de los clubes, los grupos informales para salir a correr, organizados en parte de forma profesional, proliferan como los champiñones. En París nos referimos, por ejemplo, a las comunidades Adidas Boost (por supuesto presentes en Facebook), que se han implantado ya en varios barrios. A menudo estos grupos participan en encuentros amistosos que no es raro que terminen frente a una cerveza. Se trata de una comunidad abierta y que el ambiente es casual, pero también existen otras fórmulas: el francés Patrick Bernard es el ejemplo. Este maratoniano corredor y ciclista experimentado se entrena a veces solo para sus carreras, pero para él es muy importante formar parte de un club ciclista en Torcy. Según él, este grupo, del que es miembro desde hace 15 años, es ahora mismo como su segunda familia.

Carreras colectivas organizadas por las empresas

Las distancias de las carreras organizadas por empresas no suelen ser de más de unos kilómetros, para permitir así que participen el mayor número de personas posible. Con motivo de la mayor carrera de empesas del mundo, la J.P. Morgan Chase Corporate Challenge, más de 71.000 corredores que trabajan para 2.781 empresas se reunieron en Frankfurt en 2014. 

El profesor Königstorfer explica el motivo que incita a las empress a organizar grupos de corredores para sus asalariados y a inscribirles, individualmente o en grupo, en estas carreras entre empresas: "La razón por las que las empresas lo hacen es en principio por la salud de sus empleados. Una manifestación deportiva es un medio de presentarse como una empresa que tiene en cuenta las necesidades de sus empleados en materia de salud. La segunda razón es sin ninguna duda la posibilidad de aumentar la satisfacción de los empleados a través del clima que se crea en la compañía, e interesa precisamente que este nivel de satisfacción sea elevado, porque los asalariados descontentos no dan una buena imagen de la empresa y están menos dispuestos a compartir sus valores". Además, los empleados se benefician de un efecto positivo secundario: el espíritu de comunidad, el sentimiento de haber conseguido algo juntos. 

Peter, un holandés de 25 años, describe las carreras de empresas como un "hecho social". Para él, el reto personal cuenta de la misma forma que la idea de competición y le lleva a comparar sus resultados con los de los demás. En algunos encuentros entre empresas se calcula, por ejemplo, el tiempo medio de carrera de los empleados de una empresa y se compara rápidamente con el de los corredores de otra compañía.

Las redes sociales, ¿vectores de una experiencia colectiva?

Para Thomas, un eslovaco apasionado de las carreras, los grupos de Facebook juegan un papel muy importante para la dimensión social de este deporte: "Podemos preguntar en Facebook si alguien tiene ganas de participar en una carrera el fin de semana siguiente. Y así también ahorramos, por ejemplo compartiendo los gastos de alquilar un coche para ir juntos al lugar del encuentro". A veces, también comparte sus resultados en esta red social, "pero sólo si son buenos", dice con una sonrisa maliciosa, "o cuando la carrera ha tenido lugar en un lugar particular, por ejemplo en la montaña". No obstante, no hace público su diario de entramiento cotidiano

Peter, el holandés, comparte esta idea: "A veces comparto los tiempos de carrera que he conseguido en competición, pero no cuento sistemáticamente cuáles son mis progresos deportivos". Marie, una sueca de 30 años, confiesa entre risas que a veces publica fotos de sí misma participando en competiciones porque le gusta la atención que reciben. Pero suele tratarse de fotos con amigos y no suele publicar sus resultados. 

La motivación de una actividad colectiva

La preferencia por correr solo o en grupo es al final una cuestión de personalidad. Y también lo es mezclar las dos opciones: Para Christian, que organiza visitas turísticas a Munich para runners, correr es una posibilidad tanto para estar solo como acompañado. Puesto que su vida está muy marcada por las interacciones sociales, aprovecha a menudo la oportunidad para correr solo, "para estar tranquilo y escuchar música" mientras corre. "Para mí es una forma de regeneración activa", aunque también queda con amigos para salir a correr, "para charlar y mantenerme al día".

Además de la personalidad, la autodisciplina y las necesidades que se derivan del trabajo y la edad determinan la forma en la que cada uno organiza su entrenamiento, a no ser que simplemente dejen que lo organicen otros. Parece que las redes sociales facilitan esta organización, sin terminar de reemplazar los factores de motivación indispensables para correr a largo plazo sin terminar en un fracaso. Para hacer frente a este desafío, queda demostrado que hay que rodearse de gente que te apoye: No tiene sentido correr si lo haces sin tu marido o mujer, amigo o amiga, colega o hasta tu perro.