(No) Ocupa Budapest: el derecho de manifestación en las calles húngaras

Artículo publicado el 14 de Febrero de 2012
Artículo publicado el 14 de Febrero de 2012
Algo huele a podrido en Hungría. El gobierno húngaro ha reservado el centro de la ciudad para que en tengan lugar las actividades que están programadas para el día de la fiesta nacional. De esta manera, se impide la celebración de posibles manifestaciones. A continuación, un breve repaso de las reacciones de la oposición.

El 16 de enero, la ONG húngara Milla (“un millón por la libertad de prensa en Hungría”) solicitó la reserva de una de las plazas del centro de Budapest para que el próximo 15 de marzo tuviera lugar una manifestación de protesta. Las autoridades de la ciudad les respondieron que las principales calles del centro de Budapest ya estaban reservadas. En tan solo 2 días, la noticia se extendió como la pólvora: el gobierno húngaro había reservado el centro de la ciudad para que tuvieran lugar las celebraciones con motivo de la fiesta nacional. De esta manera, el gobierno lanza un mensaje a la oposición para que no se convoquen manifestaciones para ese día. Según algunos informes, el gobierno no solo pretende ocupar las principales calles del centro de la ciudad para este año, sino que también planea hacerlo para los próximos dos años.

Las calles de Budapest, reservadas

En los últimos meses se ha producido un aumento de las manifestaciones en Budapest en contra de la nueva legislación sobre educación e impuestos. También han sido numerosas las muestras de rechazo a la ley que priva a los medios de comunicación de su libertad, o por la situación económica y política del país. En concreto, la manifestación del 23 de octubre organizada por Milla contó con la participación de miles de personas; al igual que la que tuvo lugar a principios de enero de este año en la que los ciudadanos salieron a las calles para protestar por la nueva Constitución del país. De esta manera, los manifestantes quieren que el gobierno húngaro y el resto de gobiernos sean conscientes de que una parte importante de los ciudadanos del país no está de acuerdo con la situación que están atravesando. “Creo que la reserva de las calles por parte del gobierno son un acto de cobardía. Parece que tienen miedo de la opinión de los ciudadanos y de la oposición, y de esta manera tan estúpida intentan que las manifestaciones no se celebren. No creo que piensen que de esta forma van impedir que haya manifestaciones porque los ciudadanos van a encontrar la manera de que les oigan, igual que otras veces se convocaron manifestaciones a través de Internet”, explica una estudiante de 23 años.

El desenlace está en el aire: el principal partido de la oposición, el Partido Socialista Húngaro (MSZP, por sus siglas en húngaro), redactó un escrito al alcalde de la ciudad, István Tarlós , para pedirle que se dejaran algunas calles libres para las manifestaciones. Algunos diarios digitales como HVG.hu conjeturan con la posibilidad de que el gobierno aquincense acepte la propuesta, ya que es tradición que el 15 de marzo tengan lugar manifestaciones civiles. Mientras tanto, varias ONG y partidos de la oposición se dividen entre el compromiso y la rebeldía. La ONG Milla insiste en que las manifestaciones tendrán lugar el 15 de marzo, y que si fuera necesario lo solicitarán al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo. La organización ha solicitado la reserva de la calle Szabad Sajtó de Budapest para la celebración de manifestaciones en los próximos 100 años. Desde la oposición, el Partido Verde LMP también planea ir a los tribunales ya que, al igual que Milla, consideran que las acciones del gobierno húngaro niegan a los ciudadanos su derecho a la libertad de reunión. Por su parte, la ONG Szolidaritás, que utiliza Facebook para movilizar a los ciudadanos, ha decidido atajar el problema y convocar una manifestación para el 10 de marzo.

“Espero que el gobierno se dé cuenta de que algunas de sus decisiones no son las correctas”

A pesar de sus intentos, el gobierno húngaro parece incapaz de evitar las manifestaciones con acciones como esta, sobre todo, porque los húngaros van a hacer todo lo posible para que les oigan. “Participé en casi todas las manifestaciones en contra del gobierno porque quería que el resto de países supieran lo que ocurre aquí”, explica una madre de 34 años. “Espero que el gobierno se dé cuenta de que algunas de sus decisiones no fueron correctas. La primera vez que oí lo que iban a hacer me desesperé, pero luego me di cuenta de que reservar las calles para evitar las manifestaciones no nos iba a impedir que se nos oyera. Son muchas las personas que creen que es importante que se sigan celebrando”. Una joven de 26 años, que prefiere mantenerse en el anonimato, nos cuenta que “la democracia significa que tenemos el derecho a la libertad de expresión y es algo que no nos pueden quitar. Sin embargo, las organizaciones civiles tienen que trabajar más duro para que podamos conseguir algo”.

Aunque todavía no se sabe si el 15 de marzo su derecho de manifestación será suprimido, los húngaros pueden ser optimistas ya que son varias las ONG que están defendiendo sus derechos. Si Hungría sigue siendo un país democrático no deberían tener que demostrarlo de forma ilegal.

El gobierno ha autorizado la manifestación de Milla

Fotos: portada (cc) Csutkaa/ flickr; vídeo, cortesía de (cc) judeyw/ youtube