No pega que la mujer pegue, pero pega

Artículo publicado el 27 de Noviembre de 2006
Artículo publicado el 27 de Noviembre de 2006
Cada 3 días muere en Francia una mujer a golpes de su pareja. Sin embargo, estudios llevados a cabo en Canadá muestran a hombres víctimas en vez de verdugos.

A veces es mamá la que arrea y tumba a su enamorado. "Los hombres que son víctimas de violencia por parte de sus compañeras son mucho más numerosos de lo que se cree", afirma Yvon Dallaire, psicóloga quebequesa y autora del libro La violence faite aux hommes, une réalité taboue et complexe, 2002, (La violencia contra los hombres, una realidad tabú y compleja).

¿Cuáles son las características del fenómeno de los hombres agredidos por sus parejas? ¿Es marginal?

Para la mayor parte de las personas, hablar de hombres golpeados resulta sorprendente. Sin embargo, la realidad es que existen hombres violentados. Este tema se aborda con más facilidad en el continente americano que en Europa, puesto que los movimientos masculinos están mejor organizados y especializados en temas sociales, y el tema está mucho más mediatizado. En una encuesta realizada por Denis Laroche para el Instituto Nacional de Estadísticas de Québec en 2002, 62.700 mujeres y 39.500 hombres se consideraron víctimas de violencia conyugal (todo tipo de violencias confundidas). Cifras que van en contra del discurso políticamente correcto que afirma que los hombres son sistemáticamente los verdugos mientras las mujeres las victimas. Otro prejuicio: los hombres utilizarían la violencia física y las mujeres, como mucho, novatadas psicológicas. Ahora bien, muchos hombres reprimen psicológicamente su propia violencia, mientras el 80% de las mujeres violentas recurren a objetos como platos o cuchillos. En materia de ataques psicológicos, las mujeres denigran en general la identidad sexual del macho, o sea su virilidad, mientras el hombre violento se limita a querer tener razón.

¿Por qué la violencia de las mujeres es un tabú?

En cualquier pareja hay un momento en el cual la relación se vuelve una lucha de poder, en la cual los dos protagonistas van a utilizar por turnos elementos violentos. Sin embargo, asistimos hoy en día a una valorización de la violencia femenina: una mujer que se defiende o que se pelea será considerada como una mujer fuerte. Esta actitud es contradictoria con la imagen tradicional transmitida por la sociedad que desea que la mujer sea dulce y maternal. Hay que saber que las parejas lesbianas son dos veces más violentas que las parejas heterosexuales y que en los escándalos de infanticidios, algo más de 56% de los niños asesinados lo son por parte de su madre. Esta paradoja tiene su origen en el discurso feminista que pretende demonizar el comportamiento masculino y angelizar la actitud femenina. En Québec, la violencia femenina hacia los hombres aumenta.

¿Qué pasa con el hombre agredido?

Los hombres golpeados físicamente corren el riesgo de que no se les crea o se les ridiculice. El lobby feminista, muy poderoso en el Norte de los Estados Unidos, no quiso abrir por completo los ojos sobre el tema de la violencia conyugal. Una mujer golpeada gana un estatus y puede unirse a varios grupos de ayuda mutua o asociaciones para salir del infierno de las violencias conyugales, como lo explica Sophie Torrent (trabajadora suiza que ha consagrado su tesis al tema El Hombre golpeado, un tema en el centro del tabú, 2000). Un hombre que se cree golpeado siente una enorme culpabilidad y pierde su estatus de hombre, mientras queda aislado ya que no existen estructuras de acogida o de cobertura para ellos. Negando este fenómeno de los hombres golpeados, las feministas condenan además al ostracismo a una categoría de mujeres violentas que necesitan ayuda.