No poner puertas al campo

Artículo publicado el 20 de Octubre de 2005
Artículo publicado el 20 de Octubre de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Los Estados de la UE discuten de nuevo sobre los subsidios agrícolas, pero esta vez EE UU también está presente en la mesa y las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio(OMC) están en juego.

La Política Agraria Común (PAC) es sin duda la menos defendible de las política europeas. Concebida en los años cincuenta del siglo pasado en medio de restricciones alimenticias, en pleno siglo XXI distorsiona los mercados de esta aldea global. Con una presión creciente por parte de la OMC, de las ONG y de los propios ciudadanos europeos ya va siendo hora de que estos enormes subsidios agrarios sean revisados a fondo.

Los EE UU a la cabeza

Al otro lado del Atlántico, en la Ronda de Doha, los EE UU se han ofrecido a asumir unos compromisos sorprendentemente drásticos. El objetivo de las negociaciones de la OMC se basa en llegar a un nuevo acuerdo sobre el libre comercio mundial para 2006. El gobierno de Bush ha propuesto recortar en un 60% los subsidios agrícolas y reducir en un 90% los aranceles para las importaciones, lo que debería empujar al Comisario europeo de comercio -Peter Mandelsson- a replantearse su posición.

La política a nivel internacional, a menudo no es más que una larga y tediosa partida de póker, y esta vez la Casa Blanca ha puesto todas sus cartas sobre el tapete. Si la UE quiere jugar limpio, debería hacer lo mismo.

De todos modos, esto es más fácil decirlo que hacerlo. Un nutrido grupo de gobiernos nacionales encabezados por Francia, la principal beneficiaria de la PAC, se intranquiliza ante la idea eliminar demasiados aranceles. Debido a esta oposición, Bruselas fijó una reunión especial de los ministros de asuntos exteriores en Luxemburgo el pasado martes para tratar las negociaciones en la OMC, pero no se llegó a ningún acuerdo, pues Francia no acepta que se reforme ni siquiera en el marco de las negociaciones de la OMC en Ginebra, en donde -según el país galo- Mandelson se ha extralimitado en sus competencias. Muchos de los que se oponen forman parte de partidos altamente dependientes del voto rural como el UMP conservador en Francia, el CDA conservador holandés o la CSU conservadora en Alemania.

La PAC debe evolucionar

Los intereses particulares no deberían anteponerse a los globales del planeta. Es a todas luces injusto que la PAC siga tragándose una gran parte del presupuesto de la UE para alimentar a un reducido número de prósperas compañías occidentales a la par que se margina a varios millones de pequeños agricultores en el tercer mundo.

No sorprende, pues, que las crecientes legiones de europeos desilusionados y escépticos identifiquen esta caduca política como uno de los mayores fallos de la UE. El comisario Peter Mandelson debería persistir en su búsqueda del comercio libre y justo.

El grueso de la PAC necesita una reforma con urgencia, posiblemente relegándola a un nivel nacional. Las ayudas a la producción agrícola en Europa tan sólo tienen sentido en esas raras regiones marginales del continente donde la agricultura realmente es el único sustento posible de la población, en caso contrario, ya es hora de que Europa riege sus campos con algo de libre competencia.