Nochevieja tradicional, año sensacional

Artículo publicado el 21 de Diciembre de 2007
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Artículo publicado el 21 de Diciembre de 2007

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El último día del año, en torno a la medianoche, el cava, los fuegos artificiales y un buen atracón de pavo o besugo ayudan a entrar en calor en la invernal Nochevieja. Cada país lo celebra a su manera. He aquí la crónica de la noche de San Silvestre en clave nacional.

En Italia, se arrojan los trastos viejos por la ventana

En Italia, la noche del 31 de diciembre en que los ragazzi y las ragazze celebran la Nochevieja, a nadie se le ocurre irse a dormir. Ya lo dice el dicho popular: los que se van a la cama esa noche, dormirán el resto del año y hacerlo, de hecho, da mala suerte. Para empezar el año con buen pie, los italianos viven la fiesta a tope toda la noche y en ella, por supuesto, no faltan ni el champán ni la cerveza. Año tras año, los napolitanos se deshacen de la ropa vieja y de los muebles y cacharros inservibles, tirándolos por la ventana. La fiesta se prolonga hasta el día de año nuevo y los romanos más valientes se atreven a tirarse a las aguas gélidas del Tíber desde el puente Cavour. Los más frioleros, amantes de la buena cocina, se conforman con almorzar unas buenas lentejas. En Módena se deleitan con el típico zampone, un manjar tradicional que nunca falta en los menús de estas fechas.

En Austria, el plomo de la suerte

La fiesta del 31 se celebra por todo lo alto, también en Austria, con grandes comilonas y sobremesas sin fin. Poco antes de las doce, los austriacos se reúnen en masa en la calle y brindan con champán. La capital, Viena, se transforma en un inmenso salón de vals justo cuando la Pummerin, la mayor campana del país, da las doce campanadas, dando paso al baile y a la fiesta. Los austriacos, como sus vecinos alemanes, derriten trocitos de plomo con una vela para luego echarlos en agua. Una vez fundidos y solidificados, juegan a predecir el futuro a partir de las figuras que se han formado. También se regalan amuletos: cerditos de mazapán y tréboles de la suerte.

Portugal: 12 uvas, 12 deseos

Según dicta el refrán luso “lo que se haga durante los primeros instantes del nuevo año se repetirá durante los doce meses siguientes”. Para que la suerte les acompañe en todo momento, los portugueses, al igual que sus vecinos españoles, se reúnen para comer las 12 uvas de la suerte, una por cada mes, mientras piden un deseo. La gente estrena ropa interior de color azul; en España, tiene que ser roja. Supersticiones aparte, los portugueses suelen festejar la nochevieja en la calle, en familia o entre amigos. Los más fieles seguidores de la tradición la arman con cacerolas y sartenes, entonando las tradicionales Janeiras y yendo de casa en casa deseando un feliz año a sus vecinos. Los fiesteros se escapan al sur a vivir la movida del Algarve, y otros aterrizan en Madeira para contemplar el mayor espectáculo pirotécnico del mundo, según el Libro Guinness de los récords, con el que la bahía de Funchal (6 km de largo y 2,7 km de ancho), capital de la perla del Atlántico, recibe el nuevo año.

Rumania y sus viejos arados

Los rumanos celebran el Revelionul, su particular Nochevieja, en familia o con los amigos. Muchos resisten hasta el alba y la mayoría se reúne en la calle, como ya lo hicieron el 1 de enero de este año que se termina, coincidiendo con su adhesión a la UE. En lo que a gastronomía se refiere, los rumanos se deleitan con los tradicionales sarmale (guiso de carne y arroz enrollado en hojas de col) y con dulces típicos como el cozonac, elaborado a base de nueces. En las regiones rurales aún perviven viejas tradiciones paganas, en la que algunos se disfrazan y se echan a la calle montados en pequeños arados de madera, mientras los más pequeños recitan tradicionales votos en verso (los Plugusorul) y tocan cascabeles.

Reino Unido: procesión de antorchas en Escocia

Los habitantes de Edimburgo celebran cada fin de año su particular Hogmanay, una de las mayores fiestas de Nochevieja en Europa en opinión de escoceses y de los 100.000 turistas que cada año visitan la ciudad para la ocasión. La festividad del Hogmanay (término derivado del gaélico oge maidnev, que quiere decir “nuevo amanecer”) está muy ligada a la tradición pagana del solsticio de invierno. Según la leyenda, los vikingos, los celtas y los romanos solían permitirse varios días y varias noches de fiesta solemne y bailes alrededor del fuego para desafiar el frío y la oscuridad de la noche, alejar malignos espíritus y anticipar la llegada de la primavera. En la actualidad, la fiesta de Edimburgo se inspira en esta tradición, recreando una atmósfera similar. Todos a una, hombres, mujeres y niños disfrazados participan en un gran desfile iluminado de antorchas que arranca en la Royal Mile y recorre toda la ciudad.

10 citas ineludibles para celebrar la Nochevieja

Roma: en Piazza Navona o delante de la Fontana di Trevi

Lisboa: en Praça do Comércio o en el Parque das Nações, a orillas del Tajo

Berlín: en la Puerta de Brandenburgo, junto a lo que queda del Muro

París: en los Campos Elíseos o en Campo de Marte, frente a la Torre Eiffel

Madrid: en la Puerta del Sol, frente al gran reloj del ayuntamiento

Londres: en Trafalgar Square, delante de la National Gallery, o junto al Big Ben

Praga: en la Ciudad Vieja o a orillas del Moldava

Bruselas: en los Jardines del Parc de l'Albertine, en el Monts des Arts.

Vilnius: en la Plaza de la catedral, adornada con un gran árbol de Navidad

Budapest: en Plaza Oktogon, Plaza Vörösmarty o Plaza Nyugati

Fotos: Italia: La vajilla por la ventana (Foto: Mitchkitter/flickr); Austria: plomo de la suerte (Foto: cicadashell/flickr); Portugal: 12 uvas para 12 deseos (Foto: lazy6262/flickr); Rumania: carreta del ruido (Foto: Ioara Magazin/flickr); Reino Unido (Foto: chatirygirl/flickr)