Noëlle Lenoir: "Europa no está al final del túnel"

Artículo publicado el 10 de Julio de 2009
Artículo publicado el 10 de Julio de 2009
El 31% de los lectores de cafebabel.com que han participado en la encuesta en línea en nuestra página web aplaude el hecho de que la Unión Europea considere las 35 horas como solución a la crisis económica. Noëlle Lenoir, ex-ministra francesa de Asuntos Europeos, comenta este resultado

La UE se pone manos a la obra para reducir el paro y, aunque el objetivo está claro, cómo alcanzarlo plantea más problemas. Hemos preguntado a los lectores de cafebabel.com y la solución más votada por nuestros encuestados (con un 33%) es la de generalizar la llamada flexiseguridad danesa seguida de cerca por la iniciativa de las 35 horas. El 17% opina que es necesario frenar la llegada de trabajadores no comunitarios. Noëlle Lenoir analiza estas respuestas. 

¿Cree usted que son unos resultados realistas?

(DR)La encuesta es interesante porque nos muestra a unos europeos mucho menos indiferentes de lo que podríamos pensar en cuanto a su futuro. Por un lado, el hecho de que la inmensa mayoría de los internautas crea que la crisis no es pasajera indica una gran lucidez y una innegable concienciación de la dimensión global que ha alcanzado. Aún cuando la banca de inversión vuelve a ser clave para impulsar y financiar proyectos, difícilmente podemos decir que Europa haya salido del túnel. Todos somos conscientes de que el problema del desempleo no ha terminado y de que los más jóvenes estarán entre los más afectados. Por lo tanto la preocupación existe y parece que Europa debe responder en consecuencia, a pesar de que sus competencias en materia de lucha contra el paro sean extremadamente limitadas. La acción de fondos como el Fondo Social Europeo o el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización sólo puede ser secundaria. Sin embargo, ¡Europa debe moverse!

Por otro lado, resulta alentador saber que los europeos han dejado de creer que la solución pasa por cerrar las puertas a trabajadores de otros países. ¡Recordemos los eslóganes contra la invasión de Francia por parte de los 'fontaneros polacos', venidos en masa para 'colapsar nuestra economía' y 'ocupar nuestros puestos de trabajo'! Esta mala publicidad había cuajado para la campaña del 2005 y, en mi opinión, había contribuido tristemente al sonado 'no' francés al tratado europeo. Este rechazo al tratado o más bien las razones del 'no' se atenúan y es positivo ya que significa que por fin se están debilitando las tendencias nacionalistas manifestadas en algunos países como Los Países Bajos, Hungría e incluso Gran Bretaña. En tercer lugar, las soluciones propuestas por unos y otros reflejan dudas y diversidad de criterios, es normal; no obstante, muchos de los ciudadanos europeos están dispuestos a aceptar soluciones pragmáticas basadas en una mayor flexibilidad en el funcionamiento del mercado de trabajo.

Una minoría del 10% no piensa que la lucha contra el desempleo pase por trabajar más. En efecto, la crisis financiera ha revelado a gran parte de la población europea los beneficios que se obtienen derivados de la especulación, por lo que ha perdido fuerza el aliciente de 'trabajar más para ganar más'. Esto también nos muestra que la sociedad en la que vivimos no va a prescindir de su 'derecho al ocio'.

A casi un tercio de los encuestados (el 29%) le gustaría seguir reduciendo la jornada laboral. A partir de este dato, ¿debemos inferir que los problemas de transporte y urbanización obligan a los asalariados a hacer largos trayectos para llegar lugar de trabajo? ¿Debemos notar una reivindicación familiar de aquellos que desean pasar más tiempo con sus hijos? ¿Debemos percibir, lo que sería preocupante, el deseo de vivir en una sociedad de ocio, rechazando la contribución de cada uno a la riqueza de todos? ¿Cómo podemos saberlo? Para mí, la respuesta a estas preguntas es, en realidad, incierta.

La otra cara de la moneda es el 37% de los internautas afines a la flexiseguridad danesa, que auguran una evolución muy positiva si nos hacemos a la idea de la necesidad primordial de pragmatismo a la hora de concebir el mercado de trabajo. Asimismo, observo que los europeos se han ido concienciando de que cada vez será menos frecuente permanecer en el mismo puesto de trabajo toda la vida. Los europeos se preparan por lo tanto para el cambio y, en efecto, es tiempo de cambio ya que ¡el resto del mundo y, en especial los países emergentes, no nos esperan!

La respuesta entre el sí o el no para una encuesta como esta no se presta a reflexiones globales. Sin embargo, creo que es muy positivo que se descubra la idea de una mejor adaptación a los cambios y se acepte la apertura de las fronteras de Europa. Esto es indispensable si no queremos ser los grandes perdedores en el partido de la mundialización.

Este artículo ha sido realizado en colaboración con elCercle des Européens.