NOlimpia: Budapest contra las Olimpiadas

Artículo publicado el 6 de Marzo de 2017
Artículo publicado el 6 de Marzo de 2017

Un grupo de jóvenes húngaros acaba de terminar una exitosa campaña pidiendo a la ciudad de Budapest que abandone su candidatura para las Olimpiadas de 2024. El movimiento, que tiene la intención de convertirse en un partido político, dice que además de proteger Budapest de los gastos de los juegos, quiere que los húngaros vuelvan a tener control democrático sobre sus vidas. [OPINIÓN]

Después de que Hamburgo, Boston y Roma hayan retirado sus candidaturas para acoger los Juegos Olímpicos en 2024, la campaña NOlimpia ha encabezado la lucha por defender que ahora es el turno de Budapest. El objetivo de los organizadores, un movimiento de jóvenes húngaros llamado Momentum Mozgalom, era conseguir 138.000 firmas de los residentes de la capital húngara para que se pudiera realizar un referéndum sobre el problema. Pese a la apatía política en general y el mal tiempo en enero, consiguieron más de 260.000 firmas. Sin embargo, esta campaña no fue el primer intento para conseguir un referéndum: la Corte Suprema había rechazado previamente peticiones anteriores para uno a nivel nacional.

El motivo por el que tantos húngaros estaban en contra del evento no era obvio a primera vista; pues a pesar de que nunca les han seleccionado para organizarlas, Hungría es uno de los países con más éxitos en la historia de las Olimpiadas. Hay quien sostiene que la nueva campaña "Agenda 2020" para organizar unos Juegos Olímpicos más económicos está prácticamente dirigida a Hungría. Pero en el país corrupto y autocrático de Victor Orbán, unas Olimpiadas promovidas por el gobierno podrían ser una herramienta para desviar la atención de los votantes de temas económicos y sociales más serios; algo que no supone un problema para las otras candidatas: Los Ángeles y París.

A diferencia de Budapest, estas ciudades también tienen la ventaja de disponer de la mayoría de instalaciones deportivas y alojamientos. La campaña también parece ser algo personal para Orbán, que es un reconocido fan del deporte, y cuyo gobierno ha gastado cantidades irracionales de dinero público en deportes, mientras otros servicios públicos, como la educación  y la salud, carecen de financiación y no pueden realizar sus funciones.

Los líderes de Momentum hacían referencia al ejemplo griego, puesto que la acogida de los juegos en Atenas abocó al país a años de crisis económica e inestabilidad política. El caso de Hungría es parecido: un país pequeño con una economía inestable y un alto riesgo de corrupción no tiene capacidad para acoger unas Olimpiadas rentables, ya que los gastos acostumbran a superar los cálculos iniciales, incluso en países con menos corrupción. De hecho, el desembolso estimado que deberá hacer Budapest ha aumentado hasta los 3000 billones de forintos (aproximadamente 9 billones de euros).

Si el Campeonato Mundial de Natación 2017 organizado por la FINA , (el mayor evento deportivo que habrá tenido lugar en Hungría) sirve de indicio, es evidente que Hungría estará en quiebra para 2024. Se espera que el acontecimiento tenga lugar en julio, pero los gastos ya multiplican por cuatro el precio del programa original. La campaña para las Olimpiadas de Budapest también estuvo llena de carencias; por ejemplo, no se tuvieron en cuenta los importantes gastos que serían necesarios para seguridad.

Una de las particularidades más importantes y características de Momentum Mozgalom es que la mayoría de los miembros de la presidencia son menores de 30 años y han pasado tiempo trabajando y estudiando en Europa Occidental. Momentum, que planea convertirse en un partido reconocido oficialmente y formar parte de las elecciones húngaras de 2018, será un partido pro-UE; nada sorprendente si tenemos en cuenta que sus miembros crecieron con todas las ventajas de una Europa sin fronteras. La campaña NOlimpia fue su primer acto público, diseñado para despertar la conciencia sobre cinco temas, uno por cada anillo olímpico: la educación, el sistema sanitario, la vivienda, las infraestructuras y el nivel de vida; para así poder resaltar el mensaje positivo. La necesidad de un partido opositor viable y auténtico para Hungría es tan buena que no costará que tenga éxito.