Nómadas de profesión y 'Freelancers': Luchando por un futuro

Artículo publicado el 15 de Octubre de 2014
Artículo publicado el 15 de Octubre de 2014

Hay una frase que dice que si las cosas no van por el camino correcto, hay que tomar otro distinto. Últimamente, ¿cuántas veces hemos pensado todos en cambiar de dirección? Con esta creciente dificultad para encontrar un trabajo a la que se enfrenta gente de todas las edades, está surgiendo una nueva tendencia, la de los nómadas de profesión y los freelancers. Todos en busca de un futuro mejor.

Tereza trabajó durante casi 20 años en empresas grandes de relaciones públicas antes de renunciar y decidir trabajar como freelancer hace tres años. No se arrepiente de nada. Esto se ha convertido hoy en día en una tendencia que va en aumento, gente que deja su trabajo para trabajar por cuenta propia. Las desfavorables condiciones laborales hacen más fácil tomar esa decisión. "Ya no se trata de una elección, sino de una consecuencia inevitable de la crisis", explica Tereza. "Mucha gente tiene que trabajar como freelancer porque la creación de empleo (incluso a media jornada) no es la suficiente a nivel global como para abastecer el crecimiento del mercado laboral".

Y es cierto. En países como Grecia o España, donde la tasa de desempleo está por las nubes, la gente se ha visto obligada a reconsiderar sus necesidades, prioridades y hábitos. Esto ha animado a más y más gente a convertirse en freelancers, al no poder encontrar trabajo en ninguna empresa. Sin embargo, esto también significa no estar asegurados y tener solo ingresos si hay un cliente que los proporcione. La gente ya no piensa en ahorrar para un futuro, solo en tener bastante dinero para el presente. 

"Cuando eres freelancer, no tienes ninguna garantía de cuándo llegará el próximo encargo", dice Tereza. "Otra desventaja importante es que un freelancer no tiene cobertura médica ni ningún otro beneficio". "Pero también hay ventajas importantes en este tipo de trabajo", añade. Estas incluyen un horario flexible, la libertad de elegir el trabajo que quieres hacer y el que no, así como el hecho de no tener que estar físicamente presente en una oficina. 

Dar el gran salto

Nick siguió un camino parecido. Después de una década trabajando en una empresa privada de energía, esta fue vendida. Agobiado por la burocracia y con un desarrollo profesional limitado, decidió trabajar como freelancer, haciendo buen uso de todos los contactos que había reunido con el transcurso del tiempo. Ahora trabaja en un proyecto piloto, pero es más feliz. Se impone sus propias tareas y horarios y, lo que es más importante, elige a sus clientes. "Es más gratificante trabajar para uno mismo", dice, "pero también es más duro".

No obstante, las cosas no son fáciles cuando uno empieza a trabajar como freelancer. Tina, una diseñadora gráfica recién graduada, entra como principiante en el mercado laboral con solo la experiencia de algunas prácticas educativas. Intenta encontrar proyectos independientes en los que trabajar, pero no tiene los contactos necesarios para seguir adelante, aún así, sigue luchando para que le den una oportunidad. 

Encontrar la satisfacción personal

También, la gente siente la necesidad de cambiar de profesión para encontrar trabajo, una profesión más gratificante que les dé el suficiente dinero para vivir decentemente.

Después de trabajar unos siete años en comunicaciones, Dominic decidió dar un paso en otra dirección. Volvió a la universidad para estudiar Arquietctura, lo que "siempre había querido hacer, lo que siempre le había gustado y lo que sabía que podría hacer bien", pero lo que no hizo por miedo a no encontrar trabajó después. "¿Y qué más da ahora?" se pregunta, ya que el desempleo ha afectado a todos los sectores del mercado laboral. 

¿Pero qué es lo que realmente empuja a alguien a esa urgencia por un cambio radical? "Estaba cansado de las horas, de la carga de trabajo, de los cortos plazos de entrega, de la falta de tiempo libre, de la escena política, de no acabar nada nunca. Y porque mi salud no podía aguantar más ese ritmo", explica. "Entonces decidí que había llegado el momento de cambiar. De ir más despacio, de hacer algo más creativo, algo en lo que no tuviera encima la presión de que estuviera todo perfectamente organizado, y tener más flexibilidad y más tiempo para mí y para aquellos que me preocupan. Incluso trabajar por mi cuenta en vez de para una empresa, de todas formas, parece que ya nadie contrata a nadie".

¿Nómadas de profesión eternos?

Nos hemos convertido en nómadas de profesión. Nos dejamos llevar por la corriente con la esperanza de llegar a un trabajo que nos garantice algún tipo de salario, da igual que este sea bajo.

"Tal vez en un futuro volveré a hacer algo completamente diferente, no lo sé. Pero sí sé que cuando deje de disfrutar con algo o ya no pueda con ello, y me pueda permitir el lujo de cambiarlo, lo intentaré", dice Dominic con una sonrisa y con un destello en los ojos provocado por la emocionante visión de un nuevo cambio. 

Hoy en día, la principal preocupación de la gente es cómo pagar las muchas tasas impuestas per cápita, como asegurarse un plato de comida o simplemente cómo sobrevivir. Los pensamientos de pensiones son ahora mínimos, al menos entre los jóvenes. 'Incertidumbre' es la emoción del momento y no queda ningún sentimiento de seguridad. Pero sin duda alguna queda un cierto optimismo y la perseverancia de seguir luchando por algo mejor. "Mi principal preocupación es vivir una vida gratificante, que me satisfaga, me calme y me haga feliz", dice Dominic. Pero quizás ya no solo baste con cambiar de profesión. Debemos cambiar también la mentalidad. Como individuos, como nacionales y como europeos. Solo así, seremos capaces de cambiar a mejor la sociedad y de crear un futuro por el que valga la pena luchar.