¿Nos echamos una siestecilla?

Artículo publicado el 21 de Febrero de 2007
Artículo publicado el 21 de Febrero de 2007
Acabamos de comer y ya la sangre se nos queda en el estómago. Dependiendo del país habremos comido un bocadillo en pocos minutos o habremos tenido tiempo de ir a casa y atizarnos un buen almuerzo. Con las digestiones pesadas la siesta es lo ideal. Los médicos recomiendan no dormir más de 20 minutos, el tiempo justo para reconfortar el organismo y continuar el día con más fuerza.

La palabra siesta viene de la expresión latina hora sexta, que designa el lapsus del dia comprendido entre las 12h y las 15h del mediodía. En toda Europa se conoce la palabra española, ya que se asocia el término con la fórmula mágica de todo turista europeo en España: sol + sangría + playa = siesta.

En cambio, ¿quién tiene tiempo hoy en día de sestear? ¿La mittagsschlaf? Sí, la hacen los viejos y los niños pequeños, dice el alemán. En el Reino Unido, muchas empresas recomiendan el power-nap a sus trabajadores. ¿Se imaginan ustedes a los enchaquetados ejecutivos londinenses durmiendo tristemente sobre sus mesas de trabajo? ¡Qué escándalo diría un español! La siesta se duerme en el sofá, delante del telediario, cómodamente.

Los franceses, con su coquetería habitual saben qué es una siesta estándar, pero prefieren la sieste crapuleuse. ¿Y quién no? Es la siesta en compañía. Lo que está claro es que la siesta más larga de 20 minutos, a no ser que sea una sieste crapuleuse, no es una siesta sino hacer el vago, pues como dijo Samuel Beckett: “No existe pasión más poderosa que la pasión por la pereza”.