Novelas policíacas de verano

Artículo publicado el 28 de Diciembre de 2014
Artículo publicado el 28 de Diciembre de 2014

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

¿Qué leer cuando hace buen tiempo, calor, y nos apetece un buen libro pero que no nos haga pensar demasiado? ¡Que no cunda el pánico! Aquí os dejamos una lista de novelas policíacas cortas de autores europeos. Autores del Norte, para refrescaros el anís, y del Sur, para que os parezca que cantan las cigarras.

Ya está aquí de nuevo y, como cada año, ahí estás tú con los brazos caídos, indecisos, delante de la sección de libros de la gasolinera/de la estación/de la tienda de la esquina del pueblecito donde pasas tus vacaciones. El ambiente estival, playas, trenes, piscinas, coches, aviones y siestas a la sombra de un pino piñonero te dan ganas, francamente, de ponerte a leer. La verdad es que podrías haberte traído uno o dos libros de casa pero, entre el Spinoza que lleva cogiendo polvo en tu mesilla de noche desde hace 8 meses y la deprimente novela de Yasmina Khadra que te regalaron en Navidad, has optado por la solución más fácil: «¡Bah, ya me compraré uno allí !».

Ya estás allí y, ahora, ¿qué libro elegir? Considerada durante mucho tiempo como un subgénero de la literatura, como libros meramente comerciales y entretenidos (los peores insultos dentro del mundo literario), la novela policíaca ha recuperado desde hace unos años su noble reputación. El entusiasmo por esas historias de la pasma, y sobretodo por la novela negra que se desarrolla desde los años 60-70, alcanzó su paroxismo con fenómenos como Stieg Larsson. Intrigas morbosas, ambientes sórdidos, protagonistas poco recomendables, es decir, el estilo se renueva totalmente sin olvidar a Sherlock Holmes y al comisario Maigret de antaño.

¡Bien, eso es precisamente lo que te comprarías! Algo con un poco de suspense, bien escrito y no demasiado difícil de leer, algo conmovedor y rico, nutritivo pero no soporífero.    

Estás parado delante de las estanterías de los libros. Hay toneladas de novelas policíacas, pero los títulos no te permiten determinar la calidad. Después de los de Agatha Christie has leído ya 250 y, al cabo de un mes, siempre te olvidas de quién es el asesino.

Dentro de esta jungla, te proponemos algunas obras que te encantarán/encandilarán/enamorarán. Se trata de novelas que te harán viajar y descubrir otros países de Europa, otras culturas. Novela social por excelencia, ¿y qué mejor que una novela policíaca para sumergirte intensamente en la vida cotidiana, el psiquismo, los paisajes y el ambiente de ciudades y pueblos de otros lugares? Sigue la guía, ¡un recorrido  (discrecional) por la Europa del crimen!

Austria, Wolf Haas – Las novelas protagonizadas por«Simon Brenner» (1996-2009)

De Salzburgo a Graz, InnsbruckViena, una Austria como no la has visto nunca y -deseamos que así sea- como no la verás jamás. Con un tono que roza lo sarcástico, Wolf Haas ha sabido crear en su serie protagonizada por el detective Simon Brenner un ambiente a la deriva, con un tono morboso totalmente personal. El narrador cuenta la historia sin compadecerse demasiado de ese pobre diablo que es el detective y utiliza un humor negro muy austríaco. ¿Qué relato te aconsejamos? Para visitar la capital, el primero de la serie, La resurrección de los muertos, y Ven, dulce muerte [ambos publicados por Ediciones Siruela], sin lugar a dudas.

Suecia, Maj Sjöwall y Per Wallöö – Novela de un crimen (1965-1975)

La serie Novela de un crimen, primeras novelas policíacas nórdicas que tuvieron éxito en toda Europa, recoge las investigaciones de Martin Beck dentro de la brigada criminal de Estocolmo. Con un estilo punzante como un escalpelo, el relato desmenuza a partir de Roseanna, primer volumen de la serie, una Suecia fría y dura, y un estado del bienestar que no es tan idílico como se piensa…

Inglaterra, David Peace – 44 días (2008)

Autor habitual de novelas un poco sórdidas , y sobre todo pesadas, David Peace desarrolla en 44 días una novela negra más próxima a la novela de suspense que a la novela policíaca, situándola en el centro del noreste de la Inglaterra minera y deprimida de Leeds, Derby o Sunderland.  44 días, por tanto, de emociones fuertes y de tufos de vestuarios sucios para esta trama que se desarrolla en el mundo futbolístico en el que se mueve Brian Clough, el último bocazas -alcohólico reconocido pero honesto- del fútbol de los años 60.

Italia, Andrea Camilleri – Un hilo de humo (1980) y la serie protagonizada por el comisario Salvo Montalbano (1994-2013)

Si no puedes ir a Italia este año, ¡estos libros te vienen al pelo! Con sus historias te adentras en las intrigas y en la vida cotidiana del pueblecito (ficticio) de Vigàta, en Sicilia. Caracterizada por el tono jocoso del relato y los aromas y sabores de la cocina siciliana, conviene degustar toda la serie -objeto de culto hoy en día en Italia- con un vinito fresco.

España, Manuel Vázquez Montalbán (1972-2004)

Simpático y gran gastrónomo, el detective privado catalán Pepe Carvalho se ha convertido en uno de los personajes indispensables de la novela policíaca. Montalbán, que inspiró a muchos autores posteriores, te hace descubrir España y su cocina a través de las investigaciones y de las comidas de su protagonista, entre pacíficos cuchillos para cortar verdura y cuchillos asesinos de los que hay que esconder.

Francia, Simenon - Las investigaciones del comisario Maigret (1931-1972)  

En cada una de las investigaciones del comisario Maigret, Georges Simenon se vale de su maravillosa pluma para mostrarnos, a través de una especie de decorado teatral, un París que no conocimos pero que nos habria gustado conocer. Arisco pero tan humano, este comisario al que le gusta la cerveza muy fría y los sándwichs de jamón tiene el encanto de las novelas policíacas de antes, que cuidaban la estética del crimen.

Y para premiar al fiel lector que ha leído todo el artículo, un último plus para el camino: el francés Jean-Patrick Manchette inventó la nueva novela policíaca francesa con un estilo mordaz y subversivo absolutamente regocijante.

Mis más sinceros agradecimientos a Benjamin, Hildegard, Pascal, Matthieu y Valeria (por orden de aparición) por sus consejos.