NRM: rock bielorruso de pata negra

Artículo publicado el 29 de Junio de 2007
Revista publicada
Artículo publicado el 29 de Junio de 2007
Art is politics. Primera entrega de nuestra serie de retratos de artistas que intentan resistir al “Chernobil cultural” que reina en Bielorrusia, asfixiada por el régimen autoritario del presidente Aleksander Loukachenko.

(Foto, Jef Bonifacino)

Liavon Volsky: el hard rock en el corazón

Vitriólico como si de una Mala Rodríguez bielorrusa se tratara, con influencias de gente como Jimmy Hendrix, Nirvana o The Doors, el grupo de hard rock bielorruso NRM [alias Republica Independiente del Sueño] sacó su primer álbum en 1994, justo en el momento de la llegada al poder del presidente bielorruso Alexander Lukachenko. Ambos llevarán sus carreras de forma paralela y uno de ellos alimentará la vena contestataria del otro.

Marcados por bandas disidentes de la generación precedente, comoVladimir Visotski, NRM da prueba de un gusto bastante pronunciado por el hard y otras variantes duras del rock, algo que recuerda los primeros pasos del rock ruso durante la Perestroïka. En diez años, han sacado siete álbumes y tienen una influencia inmediata en la juventud local, aunque esta acción haya mermado debido a las prohibiciones para tocar en público -cada vez más frecuentes- de las que el grupo es víctima.

A pesar de su notoriedad, NRM ensaya todavía en el mismo viejo sótano de un viejo edificio de protección oficial. Liavon Volsky, guitarrista y compositor del grupo, hijo de Arthur Volsky, conocido poeta bielorruso y figura de la oposición, es el líder, la voz. Frente a la experiencia de su padre, Liavon desde muy joven se sensibiliza con los problemas de la opresión política. Todos los textos, las ideas y el compromiso del grupo vienen de él.

Hoy, y pese a los obstáculos, Liavon consigue tocar. Es incluso uno de los pocos artistas independientes que consigue vivir de su trabajo en Bielorrusia, aunque desde 2004 figure en una lista negra de artistas prohibidos.

“Nos prohíben dos de cada tres conciertos”, explica. “Hace tres o cuatro años, los suprimían por extrañas razones técnicas; hoy una simple llamada de un funcionario a los organizadores o a los propietarios de las salas, con algunas amenazas de cierre u otras intimidaciones, basta para anular el concierto el mismo día”.

Tanto en 1996 como en 2006, Volsky formó parte de los firmantes que apoyaban la candidatura del líder político del partido de la oposición. Durante la última campaña, ha sido la punta de lanza de la oposición artística bielorrusa, apoyo público del candidato Milinkevitch.

El origen de nuestros Enfoques sobre Minsk

Desde hace 12 años, el presidente bielorruso Lukachenko dirige con mano de hierro los destinos de Bielorrusia, ese Estado en los confines orientales de Europa, encajonado entre Ucrania y Polonia y pegado a Rusia. Entre autoritarismo demagógico y violaciones repetidas de los Derechos Humanos, Lukachenko ha conseguido mantener en pie lo que los diplomáticos europeos no dudan en llamar la “última dictadura en Europa”.

Mientras su nivel de creación artística está de capa caída y algunos ya comparan la situación del mundo artístico y cultural bielorruso con un “Chernobil bis”, las tentativas de resistencia se organizan.

Como fotógrafo freelance de 29 años, Jef Bonifacino va al encuentro de estos artistas en la sombra, cantantes de rock, escritores o violoncelistas y hace un retrato de ellos. “He querido reunir y dejar a cada uno de ellos la palabra en esta exposición, intentar darles un espacio de expresión. Son testimonios de artistas y de periodistas que continúan trabajando de forma apasionada, a pesar de las presiones, amenazas y otras prohibiciones de sus gobiernos.”

P.A