«O brother where art thou?» El último asalto para salvar la Unión

Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2014
Artículo publicado el 16 de Septiembre de 2014

Caminar por las calles de Edimburgo esta primera quincena de septiembre tiene un doble atractivo. Los días todavía son largos y soleados, y en las ventanas de los grises edificios victorianos las pancartas del «YES» de colores llamativos aumentan día tras día. Cuando queda poco para el referéndum sobre la independencia de la corona inglesa, los escoceses se hallan divididos.

Que no se llevaran bien con los ingleses era un hecho consabido, pero verles directamente divididos sobre un mismo tema no es algo tan habitual. En otoño de 2o12, Alex Salmond, ministro principal de Escocia y líder del SNP (Scottish National Party), arrancaba al primer ministro británico, David Cameron, la firma del documento que ratificaba el inicio de la consulta para el citado referéndum. A menos de dos años de aquel evento de alcance histórico, Cameron disfrutaba de unas vacaciones en Portugal mientras Alistair Darling, secretario de los laboristas más allá del Muro de Adriano y poderoso abogado en la capital escocesa, había sido mandado al asalto de los secesionistas con su ejército llamado "Better Together".

El primer debate entre Salmond y Darling, retransmitido por la televisión escocesa STV, mostró, en su momento crucial, al ministro principal lidiando con dificultad la cuestión del uso de la libra esterlina. Una pregunta, mucha incertidumbre. ¿Libra, Euro o una nueva moneda fluctuante? Los sondeos realizados por los principales rotativos con sede en Londres daban a los independentistas resultados todavía modestos, nunca por encima del 39%, e intentaban reiteradamente poner en guardia a los electores sobre los peligros financieros de una eventual independencia. Sin embargo, hay algo que los mayores canales de información no habían tenido en cuenta.

El voto de los jóvenes y la web

Una generación en una encrucijada

Este referéndum se ha abierto a todos los mayores de 16 años, también a aquellos que no son ciudadanos escoceses y que por motivos de estudio o trabajo residen en Escocia. Masas de jóvenes que ya no leen periódicos, aquellos de papel, y que más bien van a buscar las noticias a otra parte. Páginas web y blogs como Wings Over Scotland o Bella Caledonia, solo por citar algunos. Análisis detallados, comentarios y sátira que respaldan el YES VOTE. La máquina de la contrainformación que se mueve bajo la espesa cortina de los medios oficiales. Al cabo de pocas semanas los dos contendientes se volvieron a encontrar para un segundo debate, que esta vez fue retransmitido por la BBC y que desveló a un Salmond más preparado para responder a cualquier pregunta con cierta confianza y voz persuasiva. Por el contrario, el pobre Darling se halló en un aprieto cuando una espectadora lo acusó de estar entre los primeros "criminales" favorables a la privatización de la NHS, el sistema sanitario público. No es, pues, una gran sorpresa que al día siguiente se iniciara la subida.

Desde aquel momento el ha ganado votos hasta insidiar la ventaja del no. Por otro lado, podríamos estar hablando durante horas de política, finanzas y yacimientos de petróleo sumergidos en el mar del Norte, pero cuidado con atacar a las empresas públicas. La NHS, por ejemplo, es una verdadera institución social. Por parte de Londres no quedan más que pocas esperanzas y un pequeño ejemplo. En 1995 Quebec exigía autonomía del resto de Canadá. A pocos días del referéndum la ventaja del era neta y solo una apertura in extremis del Gobierno a las peticiones de los secesionistas restableció el statu quo. Venció el no 50,6% frente al 49,2%. Un margen exiguo. ¿Veremos repetirse la historia? Hay quien incluso ha propuesto dejar los pubs abiertos hasta tarde con motivo de la votación, propuesta que ha sido rechazada para evitar disturbios.

Una espectadora arremete contra Darling

¿Un embarazo para impulsar el apego (y la fidelidad) a la corona?

El aire se ha vuelto espeso y son los mismos escoceses quienes no lo terminan de ver muy claro. Los amantes de las teorías conspirativas en Reino Unido sostienen que el último embarazo en la casa real tiene como único objetivo impulsar el afecto hacia la corona. Las nuevas generaciones se están entregando al sueño de Salmond y aquellos que tienen miedo de dar el salto permanecen firmes en su postura. ¿Quién hubiera podido prever que la esperanza de una nueva independencia, tras siglos de batallas e intrigas de corte, fuera a obtener respuesta en el instrumento democrático por excelencia, el referéndum? Sin una apertura por parte de Westminster que saque de dudas y sin diálogo entre partidarios y detractores de la unión, el camino hacia una nueva Escocia autónoma y sana económicamente se convierte en impracticable y podría tener consecuencias a largo plazo, aunque ciertamente no será esta generación de políticos la que deba ocuparse de ellas.