O el Euro para todos, o se pincha la pelota

Artículo publicado el 2 de Abril de 2007
Artículo publicado el 2 de Abril de 2007

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Si la Unión Europea quiere seguir representando un papel importante dentro de 50 años, todos los Estados miembro deben adoptar el Euro.

¿Cómo será la Unión Europea en el año 2057? Con motivo del 50 cumpleaños de la UE el pasado fin de semana un gran número de columnistas proyectaron posibles escenarios de futuro que abarcan desde el control mundial hasta su descomposición. Para el International Herald Tribune, sin embargo, no eran suficientes los puros juegos de ideas. El periódico reflexionaba sobre 10 preguntas acerca del fututo de la UE y para ello encargó al instituto de estudios de mercado Harris Interactive una encuesta representativa en cinco países europeos y los Estados Unidos.

Los resultados dan, en un primer vistazo, pocos motivos para el pesimismo general con el que se acompaña el aniversario en muchos lugares. La desintegración de la UE se considera improbable entre los países. El 85% de los franceses, el 76% de los alemanes, el 62% de los británicos, el 84 % de los italianos y el 82 % de los españoles respondieron “sí” a la pregunta sobre si seguiría existiendo la UE en 2057.

El éxito del Euro

Se preguntó no sólo por el futuro de la UE, sino también por el destino de su principal medio de pago y los resultados son inequívocos: los datos de confianza en el Euro oscilan entre el 76% en Gran Bretaña y el 93% en España. También el 72% de los estadounidenses creen en el futuro de la moneda de la Unión Europea. Sin embargo, sólo uno de cada dos estadounidenses confía en que la UE aún existirá dentro de 50 años.

Estos resultados de la encuesta reflejan de nuevo el éxito que encarna el Euro dentro y fuera de la UE, a pesar de que existan algunas críticas en diversos países por la subida de precios que supuso su adopción. El mercado interior de la UE ha crecido entre un 5% y un 15% desde la adopción de la moneda común, según datos de la OCDE. Mientras tanto, debido a que en torno a un 25% de las reservas de divisas mundiales están denominadas en Euros, la moneda común se está convirtiendo en serio rival del Dólar estadounidense.

“El Euro nos hace más fuertes”

Forma parte de las sorpresas positivas de la “Declaración de Berlín” el que la canciller alemana, Angela Merkel, pudiera vencer la resistencia británica a una mención del Euro en el documento y no sólo eso, sino que además, se concede a la moneda de la UE un papel central en la era de la globalización: “Resaltamos los grandes desafíos, que no se detienen en las fronteras nacionales. La Unión Europea es nuestra respuesta a ello. (...) El mercado común y el Euro nos hacen más fuertes. Por eso, podemos organizar la creciente interdependencia de la economía mundial y también el aumento de la competencia en los mercados internacionales en función de nuestros valores.”

Los nuevos Estados miembro del centro y del este de Europa deben adoptar el Euro -en vez de aplazarlo sine die- para que la moneda comunitaria pueda fortalecer a la larga a la UE. El Euro sólo podrá mostrar toda su fuerza cuando la zona monetaria y la zona económica del mercado común sean la misma.

Además de intentar reanimar una constitución europea en estado de coma, Angela Merkel debe preocuparse también, durante la segunda parte de su presidencia del Consejo Europeo, del ingreso en la moneda única de Estonia y Hungría. Algún día los países más euroescépticos entre los viejos Estados miembro -Gran Bretaña, Suecia y Dinamarca- no podrán evitar su entrada en el remolino de la moneda única. Sin esa perspectiva, el Euro cambiaría su suerte y estaría condenado al fracaso del “dinero-Esperanto”: en lugar de ser un símbolo de la unión monetaria se convertiría en un símbolo de división dentro de la UE.