Obama contra Barroso: el mundo al revés

Artículo publicado el 26 de Noviembre de 2008
Artículo publicado el 26 de Noviembre de 2008
Los planes contra la crisis ponen de manifiesto el anquilosamiento de la Comisión Barroso. Obama anuncia inversión pública, mientras Barroso solo rebajas de impuestos

Enfrente, nos encontramos con una Unión Europea que se llena la boca de “Europa social” y que se limita a proponer rebajas de impuestos

La crisis rompe todos los prejuicios. Los Estados Unidos, que llevaban 30 años pregonando liberalismo por doquier, han decidido aplicar socialdemocracia económica de toda la vida con el anuncio de una inversión pública suplementaria de 500.000 millones de euros. Enfrente, nos encontramos con una Unión Europea que se llena la boca de “Europa social” y que se limita a proponer rebajas de impuestos y, como mucho, adelanto de inversiones públicas ya aprobadas.

Por un lado hay un Obama que ocupa las portadas de los periódicos todos los días sin que aún sea presidente oficial, y por otro un Durão Barroso que lleva 5 años de presidente de la Comisión europea y al que aún se adelantan los gobiernos nacionales en sus decisiones importantes: la medida estrella que prometían Barroso y su comisario de Economía, Almunia, resulta ser la posible rebaja del Impuesto sobre Valor Añadido (IVA) que hace dos días anunció por su cuenta el Premier británico Gordon Brown sin esperar a nadie.

Durão Barroso huele a Bush

Los gobiernos nacionales no  tienen respeto a la Comisión Europea y esta se deja ningunear servilmente al no tomar iniciativas con más reflejos

Los gobiernos nacionales no le tienen respeto a la Comisión europea y esta se deja ningunear servilmente al no tomar iniciativas con más reflejos y emplearse a fondo para convencer a los Estados europeos de adoptar medidas armonizadas. Los 5 años de la Comisión Barroso coinciden con los más nefastos de la historia de la Unión Europea y este último episodio es el colofón a la irrelevancia de un presidente de Comisión con impotencia voluntaria: recordemos cuando prometió que “solo sería un intermediario entre los gobiernos europeos”.

Foto de Nuno Cardoso / FlickrLa conclusión es que su voz y sus medidas no interesan a nadie. Un ejemplo: Francia, Alemania y España desean ayudas directas para la industria del automóvil, por encima del criterio de Barroso. Durão Barroso es un muñeco en manos de los dirigentes nacionales como Bush lo ha sido en manos de los intereses privados de EE UU. Y como los gobiernos europeos están contentos, tendremos a Barroso otro mandato más. Y los ciudadanos europeos sin otra alternativa democrática.