Obituario: Fred Halliday, una vida dedicada a las Relaciones Internacionales

Artículo publicado el 25 de Mayo de 2010
Artículo publicado el 25 de Mayo de 2010
El académico dublinés falleció el 26 de abril. Ningún estudiante de las relaciones Este-Oeste se habría perdido la obra de este aclamado especialista en Relaciones Internacionales, imperturbable socialista europeo y eterno amigo de Medio Oriente. Homenaje de un iraní londinense que conoció al erudito irlandés en España

Fue traducido al árabe y el suecoLa mayoría de los niños tienen como héroes a futbolistas, estrellas de la música o actores de Hollywood. Mi héroe cuando tenía 13 años fue también Fred Halliday, un respetado profesor universitario y experto de renombre internacional en el tema de Medio Oriente. Cuando era niño adoraba la historia y la política, especialmente de Irán y del Medio Oriente, lugar de origen de mis padres. Encontré el nombre de Fred Halliday por primera vez mientras leía acerca de la revolución islámica de 1979. Me enganché. Mientras mis compañeros estaban leyendo los libros de R.L.Stein Point Horror, un fenómeno literario adolescente de principios de los 90, yo tenía metida la nariz en Iran: Dictatorship and Development ('Irán: Dictadura y Desarrollo’, 1979). Estoy seguro de que hay otros estudiantes que a la edad de 17 años se inscribieron también en la Escuela de Economía de Londres (LSE, por sus siglas en inglés), con la perspectiva de que les enseñara Halliday, quien había sido miembro del personal docente desde 1983. Cuando comencé mis estudios internacionales de grado en otro lugar en setiembre del año 2001, su Two Hours That Shook The World (''Dos horas que sacudieron el mundo), acerca del 11 de Septiembre y sus consecuencias, era uno de los primeros libros cuya publicación se esperaba con ansiedad sobre un evento que había forzado un cambio en el estudio de las relaciones internacionales. 

Europa-Irán: la contribución de Fred Halliday

Desde la muerte de Fred el 26 de abril, se han escrito muchos obituarios por parte de aquellos mucho mejor informados que yo sobre su carrera, opinión política y vida personal. Es fácil imitarlos y hacer un comentario dogmático como “académicos y periodistas por igual sentirán la ausencia de la voz seductora y dominante de Fred Halliday en las generaciones venideras”. La verdad es que Fred pasó la mayor parte de sus 64 años tratando de acercar Europa y Medio Oriente, ya sea por medio de su literatura o de sus conferencias. Tampoco temía ser escandalosamente polémico. Para cada palabra escrita, que tenía tanto sentido como un rayo de claridad, siempre había algo allí con lo que uno podía disentir apasionadamente. Sus ideas más conocidas eran sobre la intervención en los bordes de Europa: estaba de acuerdo con la intervención soviética en Afganistán, con la intervención de la OTAN en Bosnia y Kosovo y también con la primera guerra del golfo contra Saddam Hussein.

Halliday hablaba de cómo Occidente no comprendía al Medio Oriente

El Profesor Halliday tenía tiempo para todos los que conocía: un admirador, un crítico, o un alma gemela. Esto dice más de él que mil descripciones de sus ensayos. Antes de emprender una maestría trabajé en un proyecto en Barcelona que conciliaba Europa y el Islam y debatía sobre los musulmanes europeos para lograr un entendimiento mutuo. El concepto mismo del proyecto era algo que Halliday se había esforzado por hacer durante décadas. La primera vez que me encontré con él por el proyecto fue en el vestíbulo del Palau Baró de Quadras en Barcelona, en enero del año 2006; estaba lloviendo y ya anochecía. Me llamó la atención cómo su estatura se correspondía con su enorme espíritu, intelecto y celebridad. Halliday habló de Irán en un persa perfecto. Continuó dando su charla en un español perfecto; los otros invitados hablaron a través de traductores. Habló de cómo occidente era incapaz de comprender Oriente Medio, una región a cuya comprensión él mismo había dedicado tanto esfuerzo, transmitiendo su comprensión a sus alumnos. La siguiente vez que nos encontramos, él estaba en París llevando a una delegación de iraníes liberales exiliados tras la revolución a una conferencia. Yo estaba asombrado de ver cómo un grupo, que incluía académicos iraní-europeos de renombre, sólo tenían oídos para su anciano camarada. 

Un futuro político internacional sin Fred Halliday

Además de ser apasionado por los asuntos iraníes, Fred amaba de verdad Barcelona. Cuando se mudo de manera casi permanente a la capital catalana, nadie se sorprendió cuando añadió fácilmente el catalán a sus ya fluidos árabe, persa, español, ruso, portugués, italiano, francés y alemán. Probablemente, mi más preciado recuerdo es la celebración de su cumpleaños número 60 en su amada parrilla argentina. En la forma más auténtica de unir las culturas europea y de Medio Oriente, comimos en abundancia, bebimos vino rosado, bailamos al son de Alabina y debatimos sobre política. 

¿Qué diría Fred ahora que Irán desarrolla armas nucleares, los tories ganan el poder en el Reino Unido o cuando los euroescépticos empiezan a llamar a España “la nueva Grecia”? 

Estuvimos en contacto durante los últimos años pero nunca pudimos cruzar nuestros caminos nuevamente. La última vez que le escribí, recibí una respuesta automática de redacción inquietante y comprendí que algo no estaba bien. Algunas semanas más tarde me contaron de su deceso en Barcelona, la ciudad que amaba. Es una tragedia para el mundo de la política internacional. Los amigos y admiradores por igual estarán preguntándose qué diría Fred ahora que Irán desarrolla armas nucleares, los tories ganan el poder en el Reino Unido, Yemen se convierte en un estado fallido o los euroescépticos empiezan a llamar a España “la nueva Grecia”. Sin duda, Fred tendría un comentario perfectamente expresado, elocuente e interesante sobre todo ello, que siempre provocaría una respuesta ya fuera de admiración o de indignación. Aunque suene como un cliché, es necesario decirlo: Fred fue y seguirá siendo una inspiración. Un orador cautivante si los hay, tan encantador como debe ser un auténtico irlandés y tan decidido como uno esperaría de un experto preeminente en su campo. Fred Halliday agha: una mosca blanca.

Sobreviven a Fred Halliday sus dos hermanos, Jon y David, su ex-esposa Maxine y Alex, hijo de ambos.

Fotos: principal: escena en la que Fred Halliday expone su reacción al 9/11 ©youtube.com/watch?v=0oUQe-uSvfw; Vídeo Fred Halliday en Barcelona sobre Irak en ©sbaiges/ Youtube