Obras al aire libre que te sumergen en la época del verano 

Artículo publicado el 23 de Junio de 2016
Artículo publicado el 23 de Junio de 2016

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El mar, un teléfono inteligente, el sol… Tres cosas que no pueden faltar en verano para la mayoría de la gente. Sin embargo, traer todos esos momentos alegres al aire libre incita a los artistas modernos a crear bellas obras que han sido reunidas en una exposición en Lieja.  Es momento de respirar y sentir el aire fresco mientras caminas en un edificio de un museo renovado.

Es el comienzo del verano, la época del año cuando todo lo que imaginamos se lleva a cabo al aire libre. Hoy en día tenemos todo tipo de herramientas y  dispositivos para tomar fotografías que compartimos al momento. Es interesante ver todo el trabajo realizado por artistas modernos que implica capturar un instante. La exposición “En Plein Air” (Al aire libre) en el Museo La Boviere de Lieja nos sumerge en la época del verano. 

La metamorfosis

El museo forma parte de un cambio importante para toda la ciudad de Lieja y su región. Se inauguró a principios de mayo durante un fin de semana. Impulsado por iniciativas previas, como el movimiento que nombro a Lieja la Capital Europea de Cultura 2015 (finalmente establecida por los Mons) y la ciudad candidata para la Exposición Universal 2017 (establecida por Astana), las autoridades locales y otras organizaciones decidieron apostar por la cultura como una imagen de la ciudad y una figura renovada. De esa manera, no se niega su pasado industrial ni su patrimonio, pero también se construye un nuevo futuro colorido. 

El renacimiento cultural de zonas industriales ha demostrado nuevos ímpetus en regiones y ciudades como RuhrLensLiverpool o Silesia. Por lo que, debido a su posición geográfica, su compromiso colectivo y su buena cooperación, Lieja debería encontrarse con el éxito deseado. 

Este parece ser el caso. La exposición temporal (del 5 de mayo al 15 de agosto de 2016), realizada en colaboración con el Museo de Louvre (al igual que con el Orangerie o el Museo de Dallas), ha recibido en su quinta semana 25, 000 visitantes. Con más de 700 visitas por día en un clima sombrío para los turistas, el museo parece estar más que satisfecho con los resultados. Especialmente porque 1/3 de los visitantes vienen del extranjero, esto en parte reafirma el patrimonio cultural del sitio, ya que el museo se sitúa en la sede de la Exposición Universal de 1905. 

Desde el globo en el parque a la arena en la playa 

El cartel principal de la exposición ofrece una obra de Antonio Carnicero Mancios que muestra el ascenso de un globo en Aranjuez. Esta obra maestra del Prado está situada en la primera sala de la exposición que nos enseña una lección de amor en el parque. La sala está llena de pinturas del siglo XVIII que muestran escenas de la vida cotidiana en un paisaje verde. 

Yendo más lejos, algunas postales emergen. El “vedute” presenta vistas panorámicas como las de algunas ciudades italianas o el “Port of Toulon” por Joseph Vernet. El agua sigue siendo el tema central de la siguiente sala, en donde los bares u otros sitios de entretenimiento que se encontraban a lado de un río dieron la oportunidad a artistas como Ferdinand Léger de ilustrar la diversión de la multitud. 

El entretenimiento, sin duda ha acompañado a aquellos que practican deporte. El mismo Boviere Parc fue un lugar para los deportes náuticos y de ciclismo. Es la nueva parte del museo recién añadida, diseñada por Rudi Ricotti, la que reúne imágenes de aquellos nadadores y atletas modernos. Fascinado por el tiro con arco, Etienne Moreau-Nélaton ha dejado algunas obras que muestran la práctica de este deporte presente en la exposición. Mientras aprecias una obra como la de “Bain de mer à Etretat” de Eugène Le Poittevin vale la pena escuchar a uno de las guías locales que ayudan a descifrar algunas de las incoherencias que aparecen en ella. 

El cubo al final de la nueva sala grande contiene todas los paisajes posibles de una ventana. Henri Matisse nos muestra una perspectiva de Niza y nos invita a saber un poco más. La última parte nos lleva a darnos un gran chapuzón. Los balnearios se pusieron de moda en el siglo XIX y gracias a varios artistas como Raoul Dufy podemos apreciar la vestimenta y el comportamiento de aquellos tiempos. Incluso Picasso nos presenta algunas chicas bañándose a un costado. Es hora de terminar el paseo, y a pesar de que la tristeza llega como algo etéreo el sentimiento desaparece, la imagen de amor creada por Vincent Bioulès  permanecerá en nuestra mente por el resto del verano. 

Los viejos y nuevos maestros 

Además de la exposición temporal, el museo tiene una interesante exposición permanente situada en el sótano. Que reúne pinturas medievales y del renacimiento, así como también obras de  Constantin MeunierPicasso  o aquellas obras compradas en la ciudad en la “La venta de Lucerna”, considerada por el régimen nazi como algo degenerado. En el mismo nivel, algunas esculturas nos dirigen hacia una galería oscura, en donde el visitante es ilustrado por dibujos o tiras cómicas. En el auditorio de a lado, las conferencias que se organizan con frecuencia permiten profundizar su conocimiento en el arte. 

El museo está situado al final de un corto paseo en línea recta desde la estación de tren Guillemins. Diseñada por Santiago Calatrava, la estación ha contribuido a la modernización de la imagen de la ciudad y ha marcado el inicio de la remodelación del distrito que se encuentre alrededor de ella. Esto deja ver como la metamorfosis va más allá.