Oficinista de día, granjera de noche

Artículo publicado el 16 de Noviembre de 2014
Artículo publicado el 16 de Noviembre de 2014

Los pueblos de Europa están siendo abandonados en favor de las grandes ciudades, pero algunos jóvenes dan la espalda a esta tendencia y vuelven al pueblo. La búlgara Zlatina Antova es una de ellas.

"Todos nos miran con desconfianza, no entienden por qué dos jóvenes han decidido dedicarse a esto", relata Zlatina Antova, de 27 años. Entre semana trabaja en una multinacional en Business Park Sofia, pero los fines de semana cría ganado en Brakyovtsi, una aldea al oeste de Bulgaria, donde pretende crear una granja vacuna.

Zlatina y su novio ya han comprado diez vacas y tienen un ternero, pero esperan el nacimiento de al menos cinco más. Las vacas viven en un antiguo edificio renovado, cercano a la casa de campo de la pareja. Entre semana dos familiares cuidan del ganado, y el fin de semana Zlatina y su novio van a encargase de los animales: ordeñan las vacas, les dan de comer y limpian la vaqueriza. Los dos sueñan con un tipo de tecnología distinta al del resto de jóvenes de su edad. Querrían tener "tractores, tanques de enfriamiento de leche y una modernización general de la granja" para poder desarrollarse. De momento tienen el equipamiento indispensable, "todo tipo de herramientas, bidones de leche y una máquina de ordeño", aparato que a los profanos nos suena raro y que a Zlatina le costó mucho encontrar. Su novio y ella están intentando registrarse como granjeros, y para ello lo que más necesitan es la ordeñadora, pastos y una vaqueriza limpia.

"Cuando estoy lejos de los animales los echo de menos. Estamos empezando a criar aves de corral: gallinas, patos y pavos, para consumo de la familia. Son todos interesantes y diferentes, y estoy sorprendida del amor que demuestran. No pienso mucho sobre lo distintos que son mis dos empleos, trabajar en una multinacional y ser agricultora, puede que porque no me sobra mucho tiempo para pensar en ello...", explica. 

Leche derramada

Según el Registro Civil búlgaro, la aldea de Brakyovtsi tiene unos 50 habitantes y está ubicada en el oeste de Bulgaria, donde la vida rural está en descenso, como en muchos otros pueblos del país.

Zlatina y su pareja probablemente sean unos de los pocos que han decidido ir a contracorriente. Durante la transición democrática Bulgaria perdió casi 10 millones de ovejas. El número de ganado bovino, a su vez, descendió de 2,3 millones en 1990560.000 en 2012.

Según las estadísticas, hay 1.130 pueblos en el país con entre 49 habitantes, todos ellos ancianos. Además, también hay 200 pueblos fantasma, sin ningún residente. Según el Ministerio de Agricultura búlgaro, el número de leche procesada del país está en descenso continuo, y tanto la cantidad de leche envasada de consumo como la de yogures bajó en un 2% más el año pasado que el año anterior.

La administración está acabando con FarmVille

Es posible que muchos jóvenes sepan crear una granja en FarmVille, el juego de Facebook. Sin embargo, la administración no ayuda mucho en la vida real: la gente como Zlatina sufre una gran falta de entendimiento por parte de quienes deberían apoyarles desde el nivel gubernamental.

"Lo que más me molesta es que la administración nos mira con gran sorpresa y desconfianza, como si estuviésemos locos o no supiésemos lo que hacemos", explica Zlatina. "Desde un punto de vista administrativo, preparar los documentos necesarios es el mayor obstáculo porque mientras preparas uno te informan de que necesitas entregar varios más".

La Unión Europea concede ayudas para ayudar a crear y modernizar granjas, pero se han suspendido y "nadie sabe si volverán a darlas o cuándo", explica Zlatina. Además, debido a la inestabilidad política de los últimos meses, también se han retrasado los proyectos de ayuda a jóvenes granjeros.

"Tenemos suerte de que la tierra sea nuestra, y no alquilada, y de que la región sea apropiada para este negocio, si es que se le puede llamar así. Aun así esperamos encontrarnos 'sorpresas' porque hemos pedido ayudas a varios programas y nos las han negado todas. Los encargados de conceder los subsidios solo les otorgan las ayudas a sus amigotes".

Si Zlatina y su novio consiguen que les concedan alguna ayuda harán realidad su sueño de tener una granja moderna. Hace un tiempo los dos perdieron su empleo a la vez y decidieron invertir en la cría de ganado y la producción de leche. Poco después volvieron a encontrar trabajo, pero no por ello abandonaron esta idea. Compraron vacas y no desistieron de hacer realidad su sueño, tener una granja vacuna. Desde entonces, los padres del novio de Zlatina les ayudan cuidando de los animales durante la semana.

"Una persona por sí sola no podría hacer frente a todo este papeleo, pero tampoco hay que desanimarse por ello. En nuestro caso, los dos nos encargamos de rellenar la documentación necesaria y de aprender las particularidades de la cría de ganado".

Zlatina recibe muchos pedidos de la leche que producen en la granja. A ella misma tampoco le gusta el pan precocinado, por eso hace su propio pan en casa. "La cocina casera es accesible y fiable".

"Hemos olvidado cómo es vivir en el campo y lo que cuesta sobrevivir allí. Vamos al supermercado y no pensamos en cómo han llegado los productos hasta ahí o cómo se han fabricado. En una granja hay que estar listo 24 horas al día. Además, nuestro trabajo tiene que ver con animales, no puedes irte y dejarlos hambrientos o sucios. Pero al final, el placer que consigues al probar la comida, limpia y sana, demuestra que merece la pena".