¡Ojo con el frío!

Artículo publicado el 25 de Octubre de 2006
Artículo publicado el 25 de Octubre de 2006

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El verano ha quedado atrás, los días son cada vez más cortos y la temperatura empieza a bajar. Poco a poco llega el otoño y con él, los temidos catarros que se ceban con quienes, en esta época del año, se olvidan en casa el jersey o la chaqueta.

Una vez acatarrado, el imprudente tendrá que aclararse la garganta para tratar de librarse de la mucosidad de la zona. Es lo que los franceses traducen por “tener un gato en la garganta”. Los españoles, en cambio, más partidarios de las aves que de los felinos, preferimos la expresión de “tener un pollo”.

Al otro lado del Rhin y del Canal de la Mancha, son las ranas las que no dejan hablar a Alemanes, austriacos y británicos: allí hacen referencia a einen Frosch im Hals haben y a to have a frog in one’s trota, respectivamente.

Por último, los polacos prefieren decir simplemente que tienen “la voz ronca” (miec ochryply glos) en vez de echarle la culpa a algún pobre animal, tratando de justificar así el imperdonable olvido.