Okupas universitarios

Artículo publicado el 1 de Febrero de 2008
Revista publicada
Artículo publicado el 1 de Febrero de 2008
Ante el aumento del precio de la vivienda en París, ahora es difícil alojarse cuando se es estudiante. Macaq invierte en inmuebles burgueses desocupados para crear edificios okupas y denunciar la escasez de residencias universitarias en la capital francesa.

Macaq ocupa los edificios vacíos para convertirlos en lugares de lugares de vida y creación (Foto, Lemaire.benjamin/Flickr)

En el 8° distrito de París, la capital conserva su típica imagen de tarjeta postal: edificios señoriales, árboles solemnes y brasseries elegantes: detrás de las puertas de un sublime inmueble haussmasiano en los alrededores del Parque Monceau. La ilusión continúa. Sus arrendatarios podrían ser familias burguesas de bien. Sin embargo en el interior viven treinta okupas.

El edificio pertenece a una aseguradora egipcia, que “mandaba” antes de la llegada de Macaq (Movimiento de animación cultural y Artística de Barrio) en noviembre de 2007. Baldosas polvorientas, puertas a mordiscos: desde hace varios años los 1.200 m2 de superficie habitable estaban abandonados. “Un verdadero escándalo “, declara Julien Boucher, presidente de la asociación. “La vivienda ya no es el alojamiento en sí mismo, sino un producto financiero”. En París hay 17% de inmuebles de habitación desocupados.

Okupas bien organizados

Primero hay que localizar vidrios sucios o cubos de basura desocupados, o acorralar buzones llenos, incluso escrutar idas y venidas. Luego se debe desembarcar en pleno día con un equipo de mañosos que sepan abrir puertas, a veces disfrazados de albañiles. Julien Boucher conoce muy bien la movida pero pasa de insistir en el lado glauco y bohemio del ambiente okupa.

El inmueble burgués destartalado ayer, alberga hoy murales y cuadros en las paredes. La cocina huele a pastas y café, y la ducha está en obras, mientras se oye música por todas partes. Aquí no hay drogas ni olores nauseabundos. Quince estudiantes y doce artistas que viven bajo este techo muy bien organizados. Cada ocupante posee su propia habitación y comparte piezas comunes, así como los gastos de electricidad y Wi-Fi.

Todos quieren participar en la gestión del piso, desde la cocina, pasando por la fontanería, hasta los quehaceres domésticos. En una mesa se puede leer: “Cuando su barriga se llene, limpie enseguida”. La vida en esta comunidad tiene sus propias reglas y cada uno se esfuerza en respetarlas de buena manera. En el 4° y 5° pisos, unas grandes salas con suelos de parqué están a la disposición de empresas de producción cinematográfica o artística, compañías de teatro y de música.

Estudiantes mal alojados

Antes de que existieran estos edificios okupas, Jean Marc, de 22 años, había planeado otras soluciones a sus problemas habitacionales, como la habitación de criada con ducha en rellano o compartir piso. “Todas las habitaciones en el campus universitario estaban ocupadas”, explica este estudiante de psicología. “No tenía suficiente dinero para contratar una agencia inmobiliaria”. Con la ayuda de sus padres, más un subsidio para el alojamiento y su salario de 300€ trabajando a tiempo parcial como camarero, el presupuesto de Jean Marc era de 700 €: insuficiente para poderse alojar en Paris.

Según la asociación Droit au Logement (DAL), para el 54% de los estudiantes que no viven en casa de sus padres, o sea 1,2 millones de estudiantes en Francia, alojarse es la primera partida de gastos, con un promedio entre 470 y 550 € para la capital francesa. Este presupuesto absorbe una buena porción del presupuesto de los jóvenes que deben de esta forma reducir gastos en alimentación, transporte y salud.

Según una encuesta realizada por ECA International 2007, París se destaca por ser la segunda ciudad más cara de Europa, detrás de Londres, con alquileres al alza de más de 30% en los últimos diez años.

Un ministerio para solucionar la crisis de la vivienda

Desde hace ocho años, Macaq organiza “requisiciones ciudadanas” de edificios desocupados en la capital para crear lugares de vida donde tanto artistas como asociaciones se dan la mano. A finales de 2006, la asociación se acercó al DAL y al Jeudi Noir (Jueves negro), un colectivo de jóvenes que se auto invitan en las agencias inmobiliarias con champaña y objetos de fiesta para denunciar el aumento de los precios de la vivienda.

En Barcelona o en Lisboa, donde grupos de okupas organizados han encendido a la opinión pública varias veces sobre el problema de las viviendas vacías, las tres asociaciones decidieron “abofetear al Paf (Paisaje audiovisual francés) para despertar a la gente”, prosigue el enérgico presidente de Macaq.

En enero de 2006, antes de las elecciones presidenciales en Francia, las asociaciones invirtieron en un edificio de 1.600 m2 en la rue de la Banque, en el 2° distrito de París. Su nombre: Ministerio de la Crisis de la vivienda. En la fachada se encuentra la efigie de la Mariana, símbolo de República Francesa, con una palanca en la mano. “A nosotros nos gustan los mejores barrios, sonríe el presidente de la Macaq, ¡es aquí donde encontramos la mayor parte de edificios desocupados!

Y para los estudiantes, el Ministerio tiene un proyecto descarado: crear residencias estudiantiles en los inmuebles vacios de la capital. Por supuesto los estudiantes fueron expulsados varias veces, pero la idea no ha hecho más que nacer y ya cala hondo.