ONU: hambre de resultados

Artículo publicado el 24 de Septiembre de 2007
Artículo publicado el 24 de Septiembre de 2007
La 62ª sesión anual de las Naciones Unidas que empezará el 24 de septiembre en Nueva York se consagrará al cambio climático. Sin embargo, numerosos militantes critican la dejadez de los Estados a la hora deluchar contra el hambre.

“Es la primera vez que vengo a los Estados Unidos. Sólo puedo sentirme indignada ante la indiferencia que demuestran los países hacia una plaga tan grave en mi país”. Malvika Subba es una antigua reina de la belleza nepalí que se hizo célebre en su país de origen por su compromiso con la lucha contra la pobreza. También está a la cabeza de la campaña “HungerFree” [Un mundo sin hambre], que se lanzó el julio pasado en más de 30 países para reconocer el derecho a la alimentación como un derecho fundamental.

Una semana antes de la apertura de la sesión de las Naciones unidas, Malvika participó en las manifestaciones organizadas por ONG y activistas frente al edificio de la Primera Avenida neoyorquina. El motivo de la rabia expresada por los manifestantes era que el problema del hambre no figura en la lista de temas a tratar.

Objetivo: la luna

En el año 2000, los Estados miembro decidieron con gran pompa hacer de la lucha contra la pobreza la prioridad número 1 de su acción, definiendo una serie de objetivos dirigidos a reducir la pobreza en el mundo al 50% para 2015. La operación fue bautizada “objetivos del milenio”.

Siete años más tarde, lejos de los grandes discursos, las cifras son bastante pesimistas. Aunque uno de los objetivos principales iba dirigido a reducir a la mitad el número de personas en estado de malnutrición, el último informe de la organización de las Naciones unidas para la alimentación y la agricultura pone de manifiesto que el número de personas que sufren hambre, no sólo no ha reducido sino que ha aumentado, pasando de 800 millones en el año 2000 a 854 millones hoy en día.

En el seno de la institución, nadie se atreve a discutir el fracaso patente del dispositivo. Un mundo sin hambre, ¿cree Malvika de verdad en ello? “Cuando la policía americana me preguntó qué venía a hacer a Nueva York en el control de pasaportes les expliqué que venía a participar en una campaña internacional contra el hambre. Y empezó a reírse en mi cara… '¡No es posible, eso no ocurrirá nunca!' es lo que me dijo”.

El ejemplo brasileño

Malvika, sin embargo, se muestra convencida. “Por supuesto que no soy una ingenua”, aclara, “pero los informes de la FAO y de numerosas agencias de desarrollo muestran que hay suficiente alimento y recursos naturales para alimentar a todo el planeta. Los obstáculos para la lucha contra el hambre son más políticos”, recalca. “La ausencia de acceso a la tierra de mujeres en muchos países de África o Asia, por ejemplo”.

Lo mismo ocurre con los manifestantes llegados de África. “En Senegal las mujeres participan en más de la mitad de la producción agrícola pero solo del 1 al 2 % tienen acceso a la tierra y a los medios de producción” explica Ibrahima Niasse, representante de los productores de cacahuetes en Senegal.

Con diferencia, el punto de esperanza podría encontrarse en la costa de Brasil. A ojos de Marcelo, joven activista brasileño, “la implantación del programa 'Hambre cero' por parte del presidente Lula da Silva a continuación de una movilización sin precedentes de la sociedad civil ha permitido una reducción significativa de la malnutrición en el país”. Del lado de los altos funcionarios, también se apoya la causa de los manifestantes. Pero con discreción. "Lo que hacéis es muy importante", ha declarado un diplomático cubano. "Seguid con vuestras reivindicaciones, eso nos ayuda a hacer más presión ahí dentro."

Fotos, Charles Eckert/ActionAid