Open Ministry y “Ramses 2013”: la democracia digital ha llegado

Artículo publicado el 23 de Octubre de 2012
Artículo publicado el 23 de Octubre de 2012
Una propuesta de ley votada a través de Internet por 50.000 ciudadanos podrá someterse al parlamento finlandés. Así lo ha establecido la autoridad encargada de la seguridad nacional de Finlandia, que ha autorizado el uso de Open Ministry: la primera plataforma en línea para elaborar y votar propuestas de ley.
La noticia llega justo cuando se publica Ramses 2013: uno de los estudios más prestigiosos sobre política mundial, el cual inaugura el debate acerca de la democracia digital.

A partir de octubre de 2012, Open Ministry (Avoin Ministeriö en finlandés) permitirá la discusión de las propuestas de ley por parte de los ciudadanos, así como también la recogida de firmas necesarias para presentar estas propuestas en el parlamento. Se trata de una plataforma en línea creada por varios empresarios del país después de que en marzo se autorizaran las iniciativas legislativas populares. Open Ministry permitirá que los encargados de recoger firmas puedan quedarse en casa al mismo tiempo que animan a participar.

La noticia salió poco después de la publicación de uno de los estudios más prestigiosos sobre política mundial. El informe Ramses 2013 sitúa, por primera vez, el problema de la gobernabilidad en la era digital entre los retos a los que deberán enfrentarse los políticos europeos y mundiales del mañana. Open Ministry, Liquid Feedback y otros medios que hacen posible que los ciudadanos intervengan en el debate democrático tienen un potencial inmenso. Sin embargo, sus posibles consecuencias se han estudiado poco y más de un gobierno está lejos de permitirlas.

Ramses2013, un vistazo al mundo

Este informe anual sobre política mundial está elaborado por el IFRI (en castellano, Instituto Francés de Relaciones Internacionales). Esta institución figura en el Global Go to Think Tank Report 2011 entre los treinta laboratorios de ideas más innovadores en cuanto a política.

Por primera vez después de treinta años, su director, Thierry de Montbrial, ha dedicado un apartado de sus rigurosos prefacios a la influencia que redes y medios de comunicación sociales tienen sobre la política contemporánea. En este prólogo, estos instrumentos se relacionan siempre con un “embrión de sociedad civil mundial” que aún está por definir.

También puedes echarle un vistazo a nuestro artículo: Revolución digital y democracia: instrucciones de uso.

“El concepto de gobierno electrónico no supone únicamente un mejor acceso a las noticias y los procesos políticos, sino también un enfoque participativo, destinado a modificar las relaciones entre la autoridad del Estado y la sociedad”. Esta línea, que aparecen en las primeras páginas del informe, podría disparar las alarmas de más de un régimen contemporáneo, ya sea democrático o autoritario.

Libertad en Internet, también bajo censura

Este tema, en el que profundiza uno de los más brillantes investigadores en la materia, Julien Nocetti, podría parecer complicado a quienes no se nutren diariamente de Internet y de ciencias políticas. Nocetti nos lleva a través de las mallas de la red, donde la censura se hace dolce y el papel de los protagonistas queda menos definido.

Dicen los más expertos que, antes de poner en práctica cualquier forma de democracia directa a través de Internet, es necesario definir las reglas de la red. Pero ¿hasta qué punto puede el Estado ejercer control? Si se quieren aprovechar los efectos —no sólo políticos— de la Red, hay que preservar la “sensación de libertad”. En algunos países del mundo, se experimentan nuevas formas de censura con resultados más o menos favorables.

“Para la generación de los nativos digitales, la Web no significa sólo libertad de información”

Una estrategia, aplicada por los rusos, es la conocida como ahogamiento: "A los blogueros y los internautas peligrosos (entre los más famosos se encuentra Alexei Navalny) se les acusa de estar al servicio de los occidentales. Y su voz se pierde en un mar de publicaciones favorables al régimen, respaldadas directamente por las autoridades”, cuenta Nocetti.

¿Y en Europa? “La censura en Europa no es comparable a la de China y Rusia. Tiene que ver con aspectos más intelectuales, tales como los derechos de autor (la ley Hadopi en Francia o el proceso a The Pirate Bay en Suecia) o la lucha contra la criminalidad”.

WikiLeaks y Anonymous

Los problemas que la democracia digital debe afrontar en Occidente no parecen ser los relacionados con la censura: “La red provoca que se cuestionen las relaciones entre instituciones e individuos. Y es simplista reducir este hecho al único aspecto de las protestas ―puede leerse en Ramses―. [...] Para la generación de los nativos digitales, Internet no solo representa la libre información, sino que además es el mejor modo de superar las barreras estructurales”.

“La Web no impone un papel a nadie, pero se lo ofrece a todo el mundo”

En el caso finlandés, Open Ministry vence las dificultades económicas y organizativas ligadas a la recogida de firmas y a la discusión prolongada de un proyecto de ley en un país que es el séptimo de Europa en cuanto a extensión. “No hay duda de que la tecnología evoluciona más rápidamente que la sociedad, y aún más que los Estados”, añade Nocetti. “Los casos de WikiLeaks y Anonymous han revelado una serie de grietas: las que hay entre el privilegio de la privacidad de las élites y la necesidad de transparencia de las masas, entre el monopolio de la decisión política y el deseo de una democracia compartida, entre una casta dirigente que se basa en el disimulo y las jóvenes generaciones para las cuales Facebook representa una nueva lectura del mundo”.

Por último, Nocetti se pregunta si este uso “civil” y “militante” de la Red parte de una crisis de autoridad de los Gobiernos: “El Estado está todavía lejos de desaparecer [...]. La línea que separa simples militantes, troles y criminales es siempre más delgada en la red. Y ese es uno de los límites de Internet: no impone un papel a nadie, pero se lo ofrece a todo el mundo”. De momento, la democracia digital no es más que un breve capítulo en un informe anual de geopolítica. Pero ¿apostamos algo a que volveremos a oír hablar de ella?

Imagen: portada, (cc) alles-schlumpf/Flickr. Vídeo: etiopianews/YouTube.