Oportunismo postcolonial

Artículo publicado el 3 de Noviembre de 2006
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Artículo publicado el 3 de Noviembre de 2006

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Del 3 al 5 de noviembre, los países de lengua española y portuguesa se reunen en Montevideo, Uruguay con motivo de la XVI cumbre iberoamericana.

Al más mínimo detalle. Un mes después de la Francofonía de Bucarest, los Veinticinco cuidan sus relaciones con las antiguas colonias. Cumbre iberoamericana o reuniones de la Commonwealth a favor del antiguo Imperio británico de las Indias, la organización de estos encuentros internacionales permite a los Europeos conservar su influencia en el mundo, haciendo frente a la tradicional hegemonía americana así como a la espectacular subida de los países emergentes, como China. ¿Cuál es la idea principal? La promoción de una lengua es el medio ideal de promover los intereses políticos y los valores vinculados a estos.

El ibero-oportunismo

480 millones de personas hablan hoy en día español o portugués en el mundo, principalmente en América del Sur. Se organizan cumbres iberoamericanas cada año desde 1991 para trabajar la unión y el diálogo entre los países concernientes. Sin embargo, parece que la cooperación entre España, Portugal y sus antiguas colonias ha dejado sitio rápidamente al realismo político. En 2002, sus miembros reafirmaron “la validez y la importancia del multilateralismo y del regionalismo” en el mundo, invitando a la comunidad ibérica a “sacar partido a su potencial”. ¿Es esto una señal de oportunismo? Claramente. En 1982, el conflicto entre Gran Bretaña y Argentina por las Islas Malvinas mostró las limitaciones del panamericanismo: desde entonces, los sudamericanos no han dudado al volverse hacia el Viejo Continente. Los beneficios para Madrid y Lisboa son múltiples: una lengua común y un mejor control de la inmigración. España se ha convertido particularmente en el segundo mayor inversor en América latina tras los Estados Unidos.

La lenta muerte de la Commonwealth

La Commonwealth of Nations es la asociación creada tras la Primera Guerra mundial por los países que formaron parte del antiguo Imperio británico (antiguas colonias o protectorados), siendo el soberano del Reino Unido quien dirige la Commonwealth. Sus objetivos son “la protección y la promoción de los valores fundamentales de la Commonwealth” y que los países miembro, unidos por sus intereses comunes, se mantengan soberanos y neutros. En el programa de la Commonwealth encontramos clásicos como el respeto a la democracia y el buen gobierno entre sus 53 miembros como en el resto del mundo. Aunque los privilegios económicos iniciales se hayan erosionado poco a poco en beneficio de las cooperaciones regionales, el Reino Unido aún obtiene algunas ventajas de la existencia de la Commonwealth, como la conservación de la herencia británica en los dominios de la cultura, la justicia o la administración.

¿La Francofonía, demasiado grande?

La Organización Internacional de la Francofonía (OIF) –sin confundirla con la francofonía– agrupa hoy día a más de una cincuentena de países, con alrededor de 175 millones de personas con el francés como lengua materna o de cultura. Durante la XI Cumbre de la Francofonía en Bucarest, en septiembre de 2006, los Estados miembro reconocieron finalmente el hecho de que no podían desbancar ya la utilización de la lengua inglesa como internacional y que la estrategia de desarrollo de la lengua francesa no debía seguir una lógica de confrontación. Los participantes, además, afirmaron el carácter político de la OIF: los problemas internos de ciertos países tendrán prioridad y la capacidad de acción de la organización será puesta a prueba. Esta también es la manera de probar la potencia de Francia indirectamente.